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Chris Sutton critica la marcha de Arne Engels a West Ham: "Es impensable"

El traspaso de Arne Engels a West Ham ha encendido todas las alarmas en Glasgow. No solo por la cifra –unos 22 millones de libras– ni por el salto del joven belga a Inglaterra, sino por el momento elegido. Chris Sutton, leyenda de Celtic, no se lo explica. Y lo dice alto y claro.

Engels, de 22 años, ha sido una de las grandes irrupciones en Parkhead. Siete goles y ocho asistencias en 46 partidos la pasada temporada, influencia constante en el juego y sensación de que el club había encontrado una pieza para liderar el medio campo durante años. En lugar de eso, las maletas están casi hechas rumbo al London Stadium.

El acuerdo, que supone una cifra récord para el Championship, ya está encarrilado y solo faltan los últimos trámites. El destino: el código postal E20, con Nuno Espírito Santo decidido a construir su proyecto alrededor de talento de primer nivel aunque el equipo haya caído de categoría. Y ahí es donde Sutton pone el grito en el cielo.

“Es impensable ir más débiles a este partido”

En declaraciones a Daily Record, el exdelantero no se mordió la lengua al valorar la operación y, sobre todo, su calendario.

“Hay tanto en juego que es impensable ir a este partido en una posición más débil, pero eso es lo que va a pasar con Engels fuera”, lamentó. Celtic tiene por delante el play-off de la Champions League frente a LASK, la eliminatoria que marca la frontera entre la gloria europea y un golpe deportivo y económico de enorme calado.

Sutton entiende la urgencia desde Londres. El Championship arranca este domingo y West Ham quiere tener a Engels disponible desde el primer día. Pero para él, eso no justifica el sacrificio en Glasgow.

“Entiendo que es mucho dinero y comprendo por qué West Ham lo quiere ahora, con el Championship empezando este fin de semana. Pero ese no es el problema de Celtic. Tenían que mirarse a sí mismos”, remató.

El mensaje es claro: el club, en su opinión, ha priorizado el negocio sobre la oportunidad deportiva más grande de la temporada. Y lo ha hecho en la semana menos indicada.

Un fichaje listo para entrar en acción

Para West Ham, las palabras de Sutton suenan casi a bendición involuntaria. Pocas recomendaciones mejores que la rabia de una leyenda que ve marcharse a un jugador clave. Engels llega rodado: ha completado la pretemporada con Celtic y ya ha disputado dos partidos de la Scottish Premiership, así que el estado físico no será un problema.

Si el club londinense consigue inscribirlo antes del mediodía del 15 de agosto, el centrocampista podría debutar ya ante Burnley. Si el papeleo se retrasa, las siguientes ventanas naturales serán el duelo ante Charlton del 22 de agosto o el partido de EFL Cup frente a Southampton el 25 de agosto.

Sea cuando sea, Nuno contará con un futbolista listo para competir desde el primer minuto. Sin necesidad de adaptación física, solo de asimilar los automatismos del nuevo técnico y la intensidad del Championship.

Un golpe para Celtic, un escaparate para West Ham

Desde el punto de vista de Celtic, el enfado de Sutton refleja el sentir de muchos en el entorno del club. El equipo pierde a un talento que podía marcar diferencias en la lucha por la fase de grupos de la Champions League. No es solo una cuestión sentimental: entrar en la máxima competición europea es el gran objetivo de la temporada en G40, tanto por prestigio como por ingresos.

La operación también deja una lectura incómoda para el fútbol escocés: un club recién descendido en Inglaterra puede atraer, con relativa facilidad, a una de las figuras emergentes de Celtic en pleno verano. El tirón económico y mediático de West Ham, incluso desde el Championship, sigue pesando más que la promesa de noches europeas en Glasgow.

Sutton lo ve como una renuncia innecesaria justo cuando más falta hacía blindar el proyecto. West Ham lo interpreta como una oportunidad que no se podía dejar pasar. Entre ambos, Engels se prepara para cambiar Parkhead por el London Stadium y para descubrir si su impacto en el este de Londres puede ser tan grande como el que deja atrás en Escocia.