Sheffield United enfrenta una crisis deportiva y judicial
Sheffield United vive al borde de un precipicio deportivo y judicial. Sus actuales propietarios se enfrentan este miércoles a una orden de liquidación en el High Court que podría desembocar en una sanción de 12 puntos en la Championship esta temporada.
Todo nace de la compraventa del club en diciembre de 2024 por parte de COH Sports Bidco Limited (CSBL), un consorcio con base en Estados Unidos. CSBL acordó pagar algo más de 100 millones de libras por el club, pero, según los antiguos dueños, United World, todavía quedan por abonar más de 35 millones de ese acuerdo.
La petición de liquidación se presentó el 8 de julio contra CSBL, no contra el club, y llega ahora a la justicia británica. El escenario es claro: si esos 35 millones no se pagan, o no se alcanza un acuerdo, CSBL podría ser liquidada.
Un entramado societario que complica todo
El caso se enreda por el movimiento de acciones de Sheffield United hacia una nueva empresa. En junio, las participaciones del club pasaron de CSBL a una nueva compañía estadounidense, 1919 Partners LLC, que pasó a ser la “empresa matriz de Sheffield United”.
En la práctica, CSBL ya no tiene voz en la gestión diaria del club de South Yorkshire. Pero el vínculo no se ha roto del todo.
CSBL está liderada por los empresarios Steven Rosen y Helmy Eltoukhy, que siguen sentados en el consejo de administración de Sheffield United como copresidentes, ahora a través de 1919 Partners LLC. Es decir, la sociedad que podría ser liquidada ya no controla el club, pero sus hombres fuertes siguen mandando en Bramall Lane.
Ahí se abre el frente para la English Football League (EFL) y sus reglamentos. ¿Hasta qué punto puede el fútbol mirar hacia otro lado si una empresa del grupo se hunde dejando una deuda millonaria ligada a la compra del club?
Del príncipe Abdullah al pulso por los 35 millones
La historia no empieza con CSBL. El príncipe saudí Abdullah bin Mosaad Al Saud compró el 50% de Sheffield United en 2013 y se hizo con el resto en 2019, después de una larga batalla en el High Court. Controlaba el club a través de United World.
Su etapa no fue limpia de sobresaltos. La temporada pasada, los Blades fueron sancionados con dos puntos en la Championship por impagos de traspasos correspondientes a la campaña 2022-23, todavía bajo la gestión del príncipe Abdullah.
Cuando United World vendió a CSBL, la novela cambió de protagonistas, pero no de tono. CSBL realizó un pago inicial al cierre de la operación, pero el primer plazo, que debía abonarse el año pasado, llegó tarde y solo se pagó tras un requerimiento formal, el mismo día límite.
Ahora, el choque llega por otros 35 millones de libras. Una deuda que los nuevos propietarios no han negado que siga pendiente.
Cruce de acusaciones
El lunes, United World lanzó un comunicado muy duro. Aseguró que la creación de 1919 Partners LLC fue “un intento de evitar pagar a los acreedores de CSBL” y denunció que, desde que se emitió la orden de liquidación, no se ha presentado ninguna oferta para saldar la deuda. Acusó directamente a Rosen y Eltoukhy de “intentar quedarse con el club sin pagarlo”.
El entorno de la actual propiedad respondió con otro comunicado, sin entrar de lleno en cada acusación. “Estamos decepcionados de que el príncipe Abdullah esté intentando hacer daño al club y a sus aficionados con maniobras publicitarias”, señalaba el texto.
“La operación entre partes sofisticadas en 2024 estuvo bien asesorada por sus consejeros financieros. Sheffield United es financieramente saludable, a diferencia de cuando estaba bajo el príncipe Abdullah, cuando el club sufrió una deducción de puntos por impagos a acreedores del fútbol”.
El comunicado añadía que Helmy Eltoukhy y Steven Rosen invitaron al príncipe a reinvertir en el club y sumarse de nuevo a la propiedad para ayudar en la lucha por el ascenso. “Helmy y Steve están centrados en la sostenibilidad del club y en la temporada que viene”, concluía.
United World contestó el martes, devolviendo el golpe: “Las partes sofisticadas y bien asesoradas pagan el precio que acordaron”. Y remarcó que ofrecer acciones de la empresa vendida, en lugar del dinero pactado, “no formaba parte del acuerdo y no es un pago”.
El mensaje iba más allá: “Si Sheffield United es tan financieramente saludable como sus propietarios afirman, y los propietarios tienen los medios que se les atribuyen, entonces el dinero puede pagarse. Pagarlo respondería de una vez a todas las preguntas sobre la situación del club. En lugar de eso, los propietarios están dirigiendo un club que no han pagado, y la salud financiera del club, en la medida en que exista, es el resultado del esquema de los propietarios para evitar pagar por el club”.
El papel de la EFL y el precedente de Southampton
Ni la EFL ni el nuevo regulador independiente del fútbol, el Independent Football Regulator (IFR), han comentado públicamente el traspaso de acciones a 1919 Partners LLC.
El IFR sí confirmó que está recabando información. “Somos conscientes de la petición de liquidación relativa a COH Sports Bidco”, explicó en un comunicado el martes. “Estamos en contacto con el club y con las organizaciones pertinentes sobre este asunto, pero no podemos comentar más por el momento”.
Aquí entra en juego un matiz clave. Cuando un club entra en administración, las reglas son claras y la sanción deportiva suele ser automática. Pero cuando quien sufre un evento de insolvencia es una “group undertaking”, una empresa del grupo y no el club en sí, el terreno es mucho más resbaladizo.
Los reglamentos ordenan al consejo de la EFL valorar varios factores, entre ellos “la necesidad de proteger la integridad y continuidad de la competición” y “la reputación de la liga”.
Si el High Court decide liquidar CSBL, la EFL tendrá una decisión delicada entre manos. Podría interpretarse que los dueños del club movieron las acciones a una nueva empresa para dejar una deuda considerable en la anterior y, en la práctica, borrarla del mapa.
Solo ese movimiento podría considerarse una infracción y derivar en sanciones. El reglamento permite al consejo imponer una deducción de 12 puntos por un evento de insolvencia.
El precedente más cercano, aunque no idéntico, remite a 2009, cuando Southampton fue castigado con 10 puntos después de que su empresa matriz entrara en administración. Una investigación concluyó que el club y su matriz estaban “inextricablemente ligados como una sola entidad económica”, y la EFL aplicó la penalización obligatoria.
Un club atrapado en un pulso millonario
United World, en su último comunicado, asegura que no desea ver a Sheffield United afrontando “meses de incertidumbre” si se concede la orden de liquidación el 19 de agosto. Pero también avisa: sin que Eltoukhy y Rosen, “ambos multimillonarios”, acepten pagar lo que deben, no les queda “otra alternativa que tomar todas las medidas legales para proteger nuestros intereses”.
En medio de ese choque de gigantes, queda un club que ya sabe lo que es empezar una temporada con puntos menos en la clasificación. Y una afición que mira al calendario con un ojo, y al High Court con el otro.
El próximo capítulo se escribe este miércoles en Londres. Si no hay acuerdo antes, o si la orden de liquidación sale adelante, la batalla por el futuro de Sheffield United apenas habrá comenzado.






