Savinho: La Venta Récord del City Football Group a Tottenham
Para el City Football Group, la inminente venta de Savinho a Tottenham no es solo otra gran operación. Es un punto de inflexión.
El acuerdo, cifrado en 75 millones de libras más 10 en variables, supone la venta más cara en la historia de Manchester City, la joya de la corona del conglomerado. Una plusvalía gigantesca para un futbolista cuya trayectoria dentro de la estructura del grupo nunca ha estado exenta de polémica.
De Troyes a la élite sin llegar a debutar
Savinho aterrizó en Europa en 2022 como fichaje récord del Troyes, club francés propiedad del CFG, procedente de Atlético Mineiro. Nunca llegó a disputar un solo minuto oficial con el equipo. A los 18 años, el brasileño salió cedido al PSV en la temporada 2022-23. Un año después, otro préstamo: esta vez al Girona, también bajo el paraguas del City Football Group.
Fue en Montilivi donde su nombre empezó a pesar de verdad.
En LaLiga 2023-24, Savinho disputó 37 partidos, firmó nueve goles y ocho asistencias y se convirtió en una pieza clave del histórico Girona que se clasificó por primera vez para la Champions League. Su impacto fue tal que terminó incluido en el once ideal del campeonato español.
Ese rendimiento disparó las alarmas en Manchester. En 2024, City lo compró directamente a Troyes por 30,8 millones de libras. El movimiento levantó cejas: dentro del propio mercado se cuestionó si ese precio reflejaba realmente su valor o si respondía, sobre todo, a un juego interno de activos dentro del grupo.
De apuesta deportiva discutible a negocio redondo
Sobre el césped de la Premier League, Savinho no terminó de explotar. En dos temporadas con Manchester City solo marcó dos goles, aunque repartió 12 asistencias. No fue un fracaso absoluto, pero tampoco el deslumbrante extremo que algunos esperaban.
En cambio, en los despachos sí se convirtió en un éxito rotundo.
Entre el fijo y las variables, la operación con Tottenham puede dejar cerca de 70 millones de libras de beneficio. Una cifra que ha sorprendido a buena parte del mercado y que, dentro del City Football Group, se vive como una validación de su modelo de negocio, apoyado en una red de 12 clubes repartidos por el mundo.
Desde la cúpula del City se defiende que transformar a un joven de 18 años llegado de Sudamérica en una venta de 75 millones cuatro años después también es, en cierto modo, un triunfo deportivo. Y Tottenham, que ha apostado fuerte, se agarra a la versión que deslumbró en LaLiga.
Quique Cárcel, director deportivo del Girona, resumió bien la pelea por el futuro del jugador en declaraciones a la BBC: el plan del club catalán era retenerlo un año más para competir en la Champions, pero el interés directo de Pep Guardiola y Txiki Begiristain inclinó la balanza hacia el Etihad. Una vez que el jugador supo que podía entrar en la primera plantilla del City, no dudó.
En su primer curso con Guardiola, Savinho disputó 48 partidos y participó en 16 goles entre todas las competiciones. Sus ocho asistencias en la Premier fueron la mejor marca del equipo en esa campaña. Desde dentro del grupo, la historia se vende como un caso de éxito completo.
Brian Marwood, director general de fútbol global del CFG, lo definió así ante la BBC: el objetivo es siempre llevar a los talentos al “pico” de la pirámide, que en su estructura es el Manchester City. Savinho lo logró, dejó rendimiento sobre el campo y ahora genera una cantidad “considerable” en su salida. Camino completo.
Un modelo que convierte la cantera en industria
Mientras algunos analistas sostienen que Tottenham ha pagado demasiado, en el City Football Group miran el conjunto del tablero. Lo que ocurra con Savinho en el norte de Londres dictará el juicio deportivo, pero el balance económico ya está cerrado.
En enero, un informe de la BBC detallaba cómo Manchester City, como entidad independiente, ha convertido la venta de futbolistas formados o desarrollados en su entorno en una línea de negocio esencial. Más de 250 millones de libras ingresados en los últimos cinco años por jóvenes que hoy compiten, o han competido, en otros clubes de la Premier League.
Nombres como Morgan Rogers, Douglas Luiz, Cole Palmer, Liam Delap u Oscar Bobb forman parte de esa lista. Algunos han explotado lejos de Manchester hasta el punto de hacer dudar si el club no se desprendió de ellos demasiado pronto.
El caso de Rogers es ilustrativo: el City lo traspasó al Middlesbrough en febrero de 2024 por un fijo inicial de 8 millones de libras. El mes pasado, Chelsea pagó 117 millones por su fichaje. Cole Palmer, vendido al propio Chelsea por 40 millones en 2023, alcanzaría cifras similares en el mercado actual si saliera de Stamford Bridge.
Marwood admite que el equilibrio es delicado: fichar para ganar hoy y, al mismo tiempo, identificar activos que puedan multiplicar su valor mañana. No todos los jóvenes encajan, no todos prosperan. Es la naturaleza de la captación de talento. Algunos, como Oleksandr Zinchenko, Taty Castellanos o Jack Harrison, terminan construyendo carreras sólidas lejos del Etihad.
La siguiente ola ya está en marcha
Mientras Savinho hace las maletas rumbo a Londres, en Manchester ya miran a la siguiente generación.
Dentro del club hay grandes expectativas puestas en Ryan McAidoo, atacante de 18 años que ya ha debutado con el primer equipo. En Japón, el foco está sobre Shin Miidera, delantero de 16 años que juega en Yokohama F. Marinos, otro club asociado al CFG. En Estados Unidos, el objetivo se llama Cavan Sullivan, mediocentro de 16 años del Philadelphia Union que se incorporará al City cuando cumpla 18.
Vitor Reiss, cedido la pasada temporada al Girona desde Manchester, es otro de los nombres marcados en rojo como posible jugador de futuro para el primer equipo.
Marwood lo asume sin rodeos: en un mundo ideal, el club retendría a sus talentos desde el inicio hasta el final de sus carreras, pero la realidad del fútbol moderno no funciona así. La pregunta permanente dentro del City Football Group es otra: “Savinho ya se ha ido, ¿dónde está el siguiente?”.
Esa es la obsesión. Alimentar un “hub” de jóvenes, encontrarles caminos, utilizar la red de clubes para acelerar su desarrollo y mantener en marcha una cinta transportadora de talento que sostenga tanto el rendimiento deportivo como los números del balance.
El veredicto definitivo, para bien o para mal, llegará como siempre donde más duele y más cuenta: en el marcador y en la cuenta de resultados. Y mientras Savinho se prepara para vestir de blanco en el Tottenham Hotspur Stadium, en las oficinas del CFG ya están calculando cuánto podría valer el próximo chico de 18 años que hoy apenas empieza a hacerse un nombre.






