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Santos avanza a cuartos de final: Neymar provoca tensión en el Mangueirão

Santos ya está en los cuartos de final de la Copa do Brasil. El dato frío dice 1-0 sobre Remo y clasificación asegurada. Pero la noche en el Mangueirão quedará marcada por algo más que el marcador: el show, y la bronca, llevaron el nombre de Neymar.

Un partido cerrado, resuelto por el talento

El duelo llegaba abierto tras el empate en la ida en Vila Belmiro. Remo se aferró a su estadio, a su gente y a un plan de partido que, durante 45 minutos, funcionó: bloque compacto, líneas juntas y poco espacio para que Santos encontrara claridad.

Al descanso, el marcador seguía inmóvil. Necesitaba algo distinto el equipo visitante. Necesitaba a alguien distinto.

En el entretiempo, Neymar saltó del banquillo y entró por Gabriel Bontempo. El ex Paris Saint-Germain y Barcelona cambió el tono del partido desde su primera intervención. Bajó a recibir, pidió la pelota, aceleró donde antes había pausa. Santos empezó a jugar a su ritmo.

La presión terminó por romper la resistencia local. Neymar atacó el área con una de esas conducciones que lo hicieron leyenda, atrajo marcas y soltó el pase preciso para otro suplente, Rony, que apareció para firmar el gol decisivo ante su exequipo. Un toque, un giro de guion, un boleto a cuartos de final.

El triunfo no solo mantiene vivo el sueño de título de Santos, también asegura una inyección económica importante por el acceso a los últimos ocho de la competición. Pero la clasificación quedó rápidamente en segundo plano.

Del silbido al estallido

Neymar escuchó silbidos desde el calentamiento. Cada toque, cada amague, cada caída, fue acompañado por abucheos desde las gradas del Mangueirão. El ambiente se fue cargando minuto a minuto.

Al final del encuentro, el astro brasileño respondió. Camino a los vestuarios, devolvió las provocaciones con besos lanzados hacia la hinchada de Remo. Gesto desafiante, directo, que encendió todavía más a un público ya enardecido.

La escena subió de tono en la zona mixta. Neymar fue visto bailando de forma provocadora y gritando “¡Eliminados! ¡Eliminados!” a dirigentes y aficionados del club local. El mensaje era claro, la herida estaba abierta y el momento, elegido con precisión quirúrgica para doler.

La respuesta no tardó. Desde la zona de Remo llegaron insultos, gestos obscenos y una tensión que rozó la confrontación física. Solo las vallas de seguridad y la intervención del personal del estadio evitaron que el cruce verbal pasara a mayores.

La furia del presidente de Remo

El eco del partido se trasladó rápidamente a los micrófonos. El presidente de Remo, Antonio Carlos Teixeira, no rebajó el tono ni buscó diplomacia. Al contrario, apuntó directamente contra la figura de Neymar.

En declaraciones a O Fluxo, el dirigente expresó su repudio a la conducta del delantero y cuestionó su influencia sobre los más jóvenes. Para Teixeira, el comportamiento del ídolo brasileño lo convierte en un ejemplo negativo para los niños que lo admiran.

Su frase fue tan dura como contundente: “Ese vagabundo Neymar, que es idolatrado por muchos niños, hizo sus payasadas aquí y luego vino a provocarnos. Nosotros somos culpables de idolatrar a un montón de vagabundos como ese tipo”.

Sin matices. Un presidente furioso, un jugador que no rehúye el conflicto y una grieta que promete seguir abierta en los próximos días.

Fútbol, provocación y un futuro en duda

Mientras los directivos descargan su enojo y los hinchas reviven cada gesto en redes y tertulias, el expediente disciplinario ya asoma en el horizonte. Las autoridades del fútbol brasileño tienen material de sobra para revisar: provocaciones, gestos, tensión en la zona mixta. El partido podría seguir jugándose en los despachos.

Todo esto llega en un momento particular en la carrera de Neymar. El atacante, que recientemente anunció su retiro de la selección brasileña, ha dejado caer dudas sobre cuánto tiempo más seguirá en activo. Ha admitido que no sabe “cuánto tiempo seguiré” y que su idea es cumplir su contrato hasta diciembre antes de tomar una decisión sobre su futuro.

En Belém, Neymar demostró que todavía puede cambiar un partido en un par de acciones. También que sigue siendo un imán para el ruido, la polémica y la devoción a partes iguales.

Santos celebra su pase a cuartos. Remo lamenta la eliminación y estalla contra la figura del hombre que los dejó fuera. Y Neymar, entre besos lanzados al aire y asistencias decisivas, vuelve a quedar en el centro del huracán.

La Copa do Brasil continúa. La pregunta es si Neymar también querrá seguir dentro de este escenario, o si noches como la del Mangueirão empiezan a marcar el tramo final de una de las carreras más intensas de su generación.