Salah brilla y Osimhen se queda en la sombra en el duelo Trabzonspor-Galatasaray
La noche estaba marcada en rojo para Galatasaray: el posible regreso de Victor Osimhen tras lesión, un duelo de peso ante Trabzonspor y la expectativa de ver a su gran fichaje de nuevo en el césped. Pero el guion se rompió pronto. Osimhen no salió de la lista de dudas. Y el foco se desplazó de inmediato hacia otro gigante africano.
Mohamed Salah se adueñó del partido. Y lo hizo desde el primer suspiro.
Cuatro minutos. Eso tardó el egipcio en abrir la brecha. Recuperación, campo por delante y una carrera de casi 80 metros que retrató a toda la zaga de Galatasaray. Pisó área, definió con calma y silenció cualquier plan visitante. Un gol de esos que cambian el tono de una noche.
Galatasaray, sin su referencia ofensiva, nunca encontró el ritmo. Salah, en cambio, jugaba a otro tempo.
La presión se convirtió en castigo cuando el egipcio volvió a aparecer entre líneas. Esta vez no para rematar, sino para inventar. Pase raso, medido, cruzando el área hacia Noah Saviolo. El extremo llegó desde atrás y, de primera, cruzó el disparo al segundo palo. Una jugada colectiva limpia, rápida, de manual. Y el marcador ya se inclinaba con claridad.
Lejos de aflojar, Trabzonspor olió sangre. Salah se movía con libertad, cayendo a banda, atacando el espacio, obligando a recular siempre a los centrales. Justo antes del descanso, el premio volvió a encontrarle. Sexto gol en liga para el egipcio y el partido, prácticamente, sentenciado antes del entretiempo. Galatasaray, aturdido; Trabzonspor, en piloto automático.
Segunda Parte
La segunda parte se jugó al ritmo que quiso el conjunto local. Galatasaray buscó una reacción que nunca llegó. Cada intento se estrelló contra un equipo que ya se sentía cómodo, con Salah manejando los tiempos y castigando cada pérdida.
La presión terminó por romper del todo a los de Okan Buruk en el tramo final. A falta de diez minutos, Salah completó su hat-trick y cerró su exhibición. Tres goles, una asistencia clara en el segundo tanto y participación decisiva en el tercero. Una actuación total.
La frustración en el banquillo visitante estalló poco después. Okan Buruk vio la tarjeta roja tras una airada protesta y se marchó expulsado, imagen perfecta de la impotencia de Galatasaray en una noche en la que nada salió como estaba previsto.
Sin Osimhen y con Salah desatado, el 4-0 no fue solo un resultado. Fue una declaración de poder de Trabzonspor y un aviso serio para un Galatasaray que, si quiere pelear por todo, no puede permitirse muchas más noches como esta.






