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Sacha Boey, futuro incierto en el Bayern Munich

En Hong Kong, bajo un calor pegajoso y ante un rival de Premier League, Sacha Boey jugó como si su futuro dependiera de cada balón. Quizá porque, en parte, es así.

Tras el 2-1 en el amistoso contra Aston Villa, Vincent Kompany no se anduvo con rodeos. «La situación de Sacha es clara, el club la ha comunicado claramente. Estamos buscando una solución», explicó el técnico del Bayern. Mensaje directo: el lateral francés está en escaparate.

Y, sin embargo, Kompany añadió un matiz que lo cambia todo en el plano humano. «Estoy impresionado por la manera en que entrena y juega. Lo da todo. Por supuesto, eso es lo que esperas de un futbolista profesional. Pero he visto a muchos jugadores en su situación que no son capaces de hacerlo». En otras palabras: Boey sabe que se va, pero no se esconde.

Un futuro lejos de Múnich

El caso de Boey no es aislado. Forma parte de un grupo marcado en rojo en la planificación del club. Igual que los regresados de cesión Joao Palhinha y Bryan Zaragoza, el francés tiene la puerta de salida abierta en este mercado.

Max Eberl, miembro de la junta directiva responsable del área deportiva, ya lo dejó claro a finales de julio: «Para los tres, el futuro no estará en Bayern Munich. Si alguno de ellos decide quedarse aquí, será relativamente duro y complicado para él, porque no tendrá un papel importante». Sin eufemismos. El mensaje es deportivo, pero también económico.

Boey llegó a Múnich procedente de Galatasaray en enero de 2024 por 30 millones de euros. Una apuesta fuerte. No respondió a las expectativas en los dos años siguientes y, en la segunda mitad de la última temporada, regresó cedido al club turco. No hubo acuerdo para un traspaso definitivo y el lateral volvió al punto de partida: contrato en el Bayern, pero sin sitio real en los planes de futuro.

Ahora el club bávaro habría fijado su precio en 15 millones de euros. La rebaja es notable respecto a la inversión inicial, pero esa cifra ya ha frenado, de momento, a los interesados de la Premier League. En los últimos meses también se le ha vinculado con equipos de la Ligue 1 francesa. Nadie ha dado todavía el paso definitivo.

Minutos, escaparate y carácter

Mientras el mercado se mueve lento, Boey juega. A diferencia de muchos compañeros, no disputó el Mundial ni arrastra molestias, así que ha acumulado muchos minutos en la pretemporada. Ante Aston Villa fue titular, igual que en el contundente 15-0 frente a FC Rottach-Egern.

Kompany valoró su actuación sin reservas: «Creo que jugó muy bien». En el minuto 80 se marchó sustituido tras recibir un golpe, un susto que no pasó de ahí. «Parece que está bien. Solo fue un golpe», tranquilizó el técnico.

El contexto es incómodo: un jugador caro, sin encaje claro en la plantilla, con el club empujando hacia una salida y un mercado que aún no se decide. Pero Boey responde con lo único que puede controlar: rendimiento y actitud. Corre, choca, se ofrece, compite como si estuviera peleando por un puesto… aunque sepa que ese puesto, en teoría, ya no existe para él en Múnich.

El Bayern espera una oferta que cuadre las cuentas y cierre un capítulo que nunca llegó a despegar. Boey, mientras tanto, sigue sumando minutos y dejando una imagen que muchos directores deportivos valoran casi tanto como un buen centro al área: la de un profesional que no se rinde aunque la puerta ya esté entreabierta para dejar el club.