Rodri, el pilar del nuevo ciclo del Manchester City
El Manchester City vive en un hilo fino, y ese hilo se llama Rodri. Su carrera se partió en dos en septiembre de 2024, cuando una rotura de ligamento cruzado anterior frenó en seco al mediocentro que, apenas un mes después, levantaba el Balón de Oro en París. Desde entonces, una cadena de molestias le ha ido robando continuidad, ritmo y, de paso, títulos a su club.
El Mundial que confirmó la profecía de Guardiola
Pep Guardiola lo vio venir cuando muchos aún dudaban de su regreso. En octubre de 2024, en pleno proceso de recuperación, lanzó un pronóstico que sonaba casi a desafío: en el Mundial, dijo, se vería “el mejor Rodri”, y al curso siguiente, de nuevo “el mejor Rodri”.
Tenía razón.
En Norteamérica, el mediocentro de 30 años se adueñó del torneo y guio a España al título mundial. Desde la base del mediocampo de Luis de la Fuente, marcó el ritmo, cortó ataques rivales una y otra vez y manejó cada tramo caliente con una autoridad que muy pocos futbolistas poseen. Fue el Rodri dominante, total, el que convierte a su selección en un bloque y a sus compañeros en mejores jugadores.
Ese Mundial reforzó una idea que en Manchester conocen bien: cuando llegue el día de su adiós, será imposible reemplazarlo de verdad. Y ese día puede estar más cerca de lo que el club desearía. Con solo un año de contrato por delante y el final de la era Guardiola aún fresco, la tentación de cerrar el ciclo y buscar un nuevo reto, con Madrid en el horizonte, planea sobre el vestuario del City.
Maresca, advertido: su sistema gira alrededor de Rodri
Enzo Maresca, viejo conocido del City Campus y exentrenador del primer equipo del Chelsea, aterriza en el banquillo con los ojos abiertos. No le sorprende el interés que despierta su mediocentro. Le preocupa menos en público de lo que, seguramente, debería en privado.
“Alrededor de los grandes jugadores siempre hay especulaciones, no me preocupa”, dijo en su primera rueda de prensa. Recordó que Rodri es uno de los mejores del mundo, que viene de ganar el Mundial, y anunció que pasará por el quirófano el lunes para operarse de la espalda antes de tomarse unas vacaciones y volver.
Cuando vuelva, si vuelve, Maresca sabe que tiene en él la pieza que ordena su tablero. En un sistema fluido como el suyo, Rodri puede bajar entre centrales, adelantar metros para lanzar ataques desde la frontal o sostener al equipo en campo rival. A eso se le suma el peso de un capitán campeón del mundo en un vestuario que ha perdido demasiadas voces.
Porque más allá de Rodri y del flamante fichaje de 116 millones de libras, Elliot Anderson, el nuevo técnico no hereda un mediocampo precisamente rebosante de garantías.
Un mediocampo desnudo si Rodri se va
El plan teórico del club para cubrirse durante la baja por cruzado de Rodri se llamó Nico González. Fichado como relevo de emergencia, el español ha acabado convertido en uno de los lunares del gasto de enero de 2025: sin impacto real, sin continuidad y con demasiados minutos viendo los partidos desde el banquillo. Ya se habla abiertamente de una posible venta.
Tijjani Reijnders arrancó con fuerza tras su llegada desde el AC Milan por 46 millones de libras, pero el impulso inicial se apagó. Su protagonismo se fue reduciendo a un papel secundario en la segunda mitad de la temporada, con la esperanza interna de que, tras un año de adaptación al fútbol inglés, dé por fin el salto de consistencia que se le exige.
Por detrás, el paisaje es aún más inquietante. Mateo Kovacic, Rico Lewis y Kalvin Phillips figuran entre los nombres señalados como prescindibles en el Etihad. Si a esa limpieza se le suma una hipotética marcha de Rodri, el City se quedaría de golpe sin centro del campo. Y con un mercado que no perdona la desesperación.
Elliot Anderson, el heredero inesperado
En ese vacío asoma Elliot Anderson. En teoría llegaba para formar una sociedad temible con Rodri. En la práctica, puede encontrarse con la oportunidad –y el peso– de convertirse en el nuevo número 6 del campeón de Europa.
Su ascenso en el Nottingham Forest fue meteórico. A los 23 años ya se había consolidado como pieza clave tanto en su club como en la selección de Inglaterra de Thomas Tuchel. Combina el colmillo defensivo de un mediocentro puro con la visión de un organizador profundo. Un perfil que escasea.
Los números del curso pasado en la Premier son demoledores: fue el jugador que más veces recuperó la posesión (306), el que más duelos ganó (297) y, pese a compartir vestuario con un talento creativo como Morgan Gibbs-White, también lideró el apartado de ocasiones generadas en el Forest, con 54, nueve de ellas catalogadas como grandes ocasiones. En el Mundial 2026, compartió con Rodri el liderato en entradas realizadas, 18 cada uno.
Puedes hacerlo todo. Y parece preparado para cargar con el centro del campo del City si el español hace las maletas.
Bouaddi, la apuesta adelantada
El club, no obstante, no piensa fiarlo todo a un solo hombre. La irrupción de Ayyoub Bouaddi con Marruecos en el Mundial ha acelerado los planes. El City lo tiene marcado en rojo como mediocentro del futuro y había contemplado ficharlo y cederlo de inmediato de vuelta al Lille.
Ese plan puede cambiar si Rodri sale este verano. La posibilidad de que el joven de 18 años se incorpore ya a la plantilla toma fuerza, con la idea de crecer a la sombra de Anderson y bajo la tutela de un Maresca que conoce bien el oficio del mediocentro.
Un vestuario sin Guardiola, sin líderes… ¿y sin Rodri?
El problema para el City no es solo táctico. Es estructural. El club se asoma a una transición durísima sin Guardiola, el hombre que definió su identidad durante una década. Y lo hace, además, sin dos figuras que sostenían el vestuario: Bernardo Silva, capitán el curso pasado y ahora en Madrid, y John Stones, que se ha marchado al Inter al acabar contrato.
Son tres vacíos de golpe: el del entrenador que cambió la historia del club y dos líderes que acumulaban títulos y jerarquía. Quitar también a Rodri de esa ecuación no sería un simple ajuste. Sería un terremoto.
En Manchester miran de reojo a lo que ocurrió en el Manchester United tras la marcha de Sir Alex Ferguson o en el Arsenal después de Arsène Wenger: años de inestabilidad, identidades difusas, apuestas fallidas en el banquillo. El City quiere evitar ese destino, pero el historial reciente de Maresca en el Chelsea no garantiza un aterrizaje perfecto.
Para que el nuevo proyecto tenga una base firme, la continuidad a su alrededor es clave. Y pocas continuidades pesan tanto como la de Rodri.
Maresca acepta el reto… pero necesita tiempo
El italiano, sin embargo, se muestra sereno. Asume el reto y lo llama privilegio. Recuerda que el club ha tenido apenas tres entrenadores en casi dos décadas, que la estructura es sólida y que en el Etihad saben dar tiempo a los proyectos. Se declara admirador confeso de Guardiola, al que considera el mejor técnico de los últimos 20-25 años, y no esconde que seguir sus pasos será una prueba mayúscula.
También subraya un dato que no es menor: conoce la casa. Conoce la organización, la gente que trabaja en la sombra, el modelo que arrancó con Roberto Mancini hace ya 14 o 15 años. Confía en que esa base le sostenga mientras él intenta construir su propia versión del City.
Lo que no puede construir es otro Rodri.
Por eso, mientras el nuevo entrenador diseña su libreto y el club traza sus movimientos en el mercado, una pregunta sobrevuela el Etihad: en la temporada más incierta desde la llegada de Guardiola, ¿puede el Manchester City permitirse perder también al hombre que le da sentido a todo lo que hace con el balón?






