Rodri y su decisión: de esperar al Real Madrid a unirse al Barça
Durante su etapa en el Atlético de Madrid, Rodri aguantó hasta el último minuto. Según desvela Marca, el centrocampista retrasó su decisión todo lo posible con la esperanza de recibir una oferta del Real Madrid antes de marcharse al Manchester City. Esa llamada nunca llegó. En Chamartín ya mandaba un trío intocable: Toni Kroos, Luka Modric y Casemiro. Sin hueco a la vista, el jugador activó su cláusula de rescisión y se marchó al equipo de Pep Guardiola.
Aquel movimiento, siempre según el diario, cambió su carrera por completo. Guardiola exprimió al máximo el talento del internacional español y lo convirtió en uno de los mediocentros más influyentes del fútbol europeo.
Este verano, el escenario dio un giro. Buena parte del madridismo pedía a Rodri. La grada lo veía claro; la cúpula, no tanto. Marca sostiene que en los despachos blancos no había un convencimiento total.
El Mundial lo alteró todo. La actuación de Rodri fue sobresaliente y disparó su cotización deportiva. Entraba en su último año de contrato y Guardiola ya no estaba en el banquillo del Manchester City. El fichaje dejaba de ser una quimera y pasaba a ser una oportunidad real. El Madrid se movió, pero tarde. Y sin una fe absoluta en la operación. El jugador lo percibió.
El diario madrileño destapa una frase que se repetía en Valdebebas y que cayó como una bomba: “Rodri ralentiza demasiado el ritmo del balón, y eso no es lo que buscamos”. Esa sentencia marcó el tono de la negociación. En el club blanco, según la información, se buscaba un perfil de centrocampista más dinámico y poderoso físicamente.
El veredicto chocaba frontalmente con los datos del Mundial: ningún futbolista completó más pases en una sola edición del torneo, y Rodri cerró la cita con un porcentaje de acierto superior al 93%. Aun así, en el Real Madrid pesó más la idea de modelo de centro del campo que el rendimiento estadístico.
Marca confirma que Florentino Pérez y José Ángel Sánchez llegaron a contactar con el jugador. Hubo conversación, hubo interés, pero la operación no despegó. Nada que ver con los grandes golpes de mercado que acostumbra a dar el club blanco cuando realmente se lanza a por un objetivo.
Mientras tanto, Barcelona pisó el acelerador.
El Barça se vuelca… y convence
El contraste fue total. Deco, Joan Laporta y Hansi Flick se implicaron personalmente para seducir a Rodri. También varios futbolistas del vestuario azulgrana se sumaron a la ofensiva, un gesto que dejaba clara la magnitud del deseo culé por el fichaje.
Según Marca, la diferencia no estuvo en el dinero. Las propuestas económicas de Real Madrid y Barcelona eran muy similares. La brecha apareció en el plano deportivo.
Rodri se inclinó por el proyecto azulgrana. Vio en el Barça un modelo que se parece mucho al de la selección española campeona del mundo: un equipo con estructura estable, una idea de juego reconocible y un plan claro para el mediocentro. En el otro lado, percibió a un Real Madrid en una fase de transición, todavía sin una identidad completamente asentada en el centro del campo. Y para un futbolista que ya ha cumplido treinta años, el margen de espera es mínimo.
Tomada la decisión, el internacional español dio un paso que habla de su manera de entender la profesión. Siempre según el relato de Marca, llamó a José Ángel Sánchez para agradecer el trato y el respeto mostrados durante las conversaciones. Después, se limitó a esperar.
El Barça aún tenía que cerrar el acuerdo con el Manchester City. No fue sencillo. Hicieron falta cinco intentos distintos hasta que el club inglés aceptó finalmente dar luz verde a la salida de uno de sus pilares.
Rodri ya no espera la llamada del Real Madrid. Ahora es el Barça quien ha apostado por poner el juego en sus botas. Y ahí, en ese punto exacto del campo, se empieza a escribir otra historia.






