Reinildo se impone en la banda antes de la competencia
En un amistoso de pretemporada con aroma a partido serio, Reinildo firmó una actuación completa, de las que marcan territorio. A las puertas de la llegada de Dayann Methalie, el lateral dejó claro que no piensa regalar su sitio. Defendió con fiereza, atacó con criterio y rozó el gol en varias ocasiones. Hombre del partido, y con argumentos.
Roefs, seguro con los pies; la zaga, entre luces y sombras
Robin Roefs (6) apenas pudo hacer nada ante un penalti perfectamente ejecutado. Más allá de esa acción, sólo tuvo que atajar disparos blandos, aunque se salvó de un susto temprano: un rival apareció completamente solo y falló un tiro que debía ir a puerta. Lo mejor del guardameta llegó con el balón en los pies, girando con mucha clase ante la presión rival en los primeros compases.
Trai Hume (7) actuó como lateral derecho clásico, menos por dentro y más pegado a la línea. El equipo perdió algo de control en la primera mitad, pero él ganó solidez atrás. Y aun así volvió a aparecer en el área rival: cazó un balón en una acción a balón parado y definió con calma desde unos ocho metros.
Dan Ballard (6) vivió un partido intenso. Se dejó ver en ataque en casi todos los saques de esquina, con varios remates, y fuera de eso cumplió en la mayoría de duelos defensivos. Pero dos errores mancharon su tarde: en una salida desde atrás perdió la pelota y vio cómo el rival probaba una vaselina que se marchó por poco; más tarde cometió un penalti innecesario.
Luke O’Nien (7) tuvo una tarde relativamente tranquila en defensa, aunque tuvo que reaccionar rápido para despejar de cabeza, casi bajo palos, un centro peligrosísimo. Con balón, se lució: rompió líneas con varios envíos largos y dibujó un centro magnífico que Reinildo, lanzándose, sólo pudo desviar fuera.
Reinildo, dueño de la banda
Partido redondo de Reinildo (8). Cerró su costado con autoridad, sin permitir desbordes, y dejó varias recuperaciones de mucho mérito cuando Rennes amenazaba con hacer daño. Cada vez que tuvo metros por delante, se sumó al ataque con decisión.
Se entendió bien con Chemsdine Talbi, al que dobló varias veces por fuera. En una de esas llegadas, su disparo fue desviado a córner. Más tarde, apareció al segundo palo para conectar con el centro de O’Nien y se le escapó el gol por centímetros. Ya en la segunda parte, se topó con una parada espectacular de Brice Samba tras un envío medido de Chris Rigg. No marcó, pero estuvo en todas.
Xhaka marca el ritmo; Sadiki y Talbi dan amplitud
Granit Xhaka (7), con el brazalete, volvió a ejercer de metrónomo. Siempre cerca de la jugada, siempre ofreciendo línea de pase. Movió la pelota con paciencia y filtró un par de balones profundos que se quedaron a nada de dejar a un compañero mano a mano.
Noah Sadiki (7) cubrió muchísimos metros. Tapó espacios a la espalda de los laterales, se incrustó cuando hizo falta y, cuando vio la autopista por la izquierda, la atacó con potencia. Un partido muy reconocible en él: trabajo, intensidad y equilibrio.
Chemsdine Talbi (6) aportó profundidad por la izquierda con varias arrancadas interesantes. Cada vez que recibía, levantaba la cabeza y buscaba el centro antes que la acción individual. No siempre encontró rematador, pero mantuvo al rival hundido.
Enzo Le Fée (7) se movió por todo el campo, apareciendo como apoyo constante para el poseedor del balón. Sus conducciones, elegantes y verticales, generaron problemas a la estructura defensiva de Rennes y abrieron líneas de pase donde parecía no haberlas.
Angulo y Brobbey, amenaza constante arriba
Nilson Angulo (6) dejó destellos por la derecha. Atacó bien los cambios de orientación y trabajó sin descanso cuando tocó replegar. Le sobró ansiedad en el momento clave: cayó en fuera de juego varias veces estando bien posicionado tras diagonales muy buenas hacia su banda.
Brian Brobbey (7) fue un tormento para la defensa visitante. Se movió, chocó, arrastró marcas y atacó los espacios con insistencia. Su gol resumió su estilo: rompió al espacio, vio cómo el portero rechazaba su primer intento y, en el forcejeo, impuso su físico para deshacerse del defensor y empujar la pelota a la red.
El banquillo responde: Mundle y Rigg piden sitio
Romaine Mundle (7) cambió el ritmo del partido cuando entró. Se le vio desinhibido, con confianza, quizá empujado por las conversaciones sobre su nuevo contrato. Cada vez que encaró, generó algo. Su momento cumbre, un lanzamiento de falta potentísimo que se estrelló en el larguero.
Chris Rigg (7) volvió a brillar en esta pretemporada. Se nota más hecho físicamente y lo demostró nada más pisar el césped. Atacó espacios, pidió el balón y puso un centro delicioso que Reinildo no pudo convertir por poco. Otra actuación que alimenta la sensación de que está listo para dar un paso más.
Habib Diarra (6) se acopló sin estridencias al lado de Xhaka, ocupando el rol de Sadiki: ayudas constantes, coberturas y pases sencillos para sostener al equipo.
Wilson Isidor (6) vivió al límite de la línea defensiva rival. Siempre al hombro del central, sus desmarques arrastraron marcas y abrieron huecos para la segunda línea, aunque no encontrara premio directo.
Jocelin Ta Bi (6) dejó un par de acciones llamativas en la derecha. Conducciones cortas, balón pegado al pie y esa sensación de que el rival no sabía por dónde iba a salir.
Reinildo se marcha de este amistoso con un mensaje claro: la competencia está llegando, pero su sitio no está vacante. La batalla por el lateral ya ha empezado, y él ha pegado el primer golpe.






