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Rashford genera preocupación en Inglaterra antes del duelo con Ghana

Marcus Rashford ha pasado en 24 horas de ser el revulsivo perfecto a convertirse en la gran preocupación de Inglaterra. El atacante de Manchester United, decisivo saliendo desde el banquillo en el 4-2 ante Croacia, arrastra molestias musculares que le ponen en duda para el próximo duelo frente a Ghana en Boston.

Saltó al campo en Dallas en el minuto 72, en lugar de Anthony Gordon, y cambió el partido. Vertical, agresivo, hambriento. Firmó una actuación explosiva en una segunda parte mucho más convincente de los ingleses y redondeó la noche con el cuarto gol. Era su tanto número 19 en 73 apariciones con la selección, pero el primero después de una racha de nueve encuentros internacionales sin marcar. Parecía el punto de inflexión que llevaba tiempo buscando.

El precio llegó después. Al término del encuentro, Rashford, de 28 años, se quejó de una molestia en la zona isquio–glútea. Sensación de tirantez, gesto serio y aviso inmediato al cuerpo técnico. No hubo dramatismo, pero sí preocupación.

Esa inquietud se confirmó en el siguiente entrenamiento. En el partido de práctica a puerta cerrada frente a Sporting Kansas City, en el que participaron los suplentes y no utilizados ante Croacia, Rashford no jugó ni un minuto. Inglaterra ganó 5-1, pero la ausencia del extremo fue el dato que más miradas concentró.

El seleccionador confía en que el problema se quede en un susto y que el jugador pueda reincorporarse al trabajo mañana. No es un detalle menor: el próximo compromiso, ante Ghana el martes en Boston, puede sellar la clasificación. Y Rashford, con su impacto inmediato ante Croacia, se ha ganado el derecho a pelear por un puesto en el once.

La Batalla Deportiva

La batalla deportiva es clara. Anthony Gordon, recién llegado a Barcelona, fue el elegido de inicio en Dallas. Rashford, desde el banquillo, respondió con fútbol y gol. Si las sensaciones físicas acompañan, el debate está servido. Si no, Gordon mantendrá la titularidad casi por obligación.

Mientras tanto, el cuerpo técnico ha optado por bajar pulsaciones. Todos los jugadores han recibido un día libre para compartir tiempo con amigos y familiares desplazados a Kansas. Una pausa calculada en medio de la tensión del torneo. Thomas Tuchel, al frente del banquillo inglés, quiere cabezas frescas antes del segundo partido. Algunos futbolistas, sin embargo, han preferido quedarse en el hotel de concentración, centrados en la preparación del choque que puede dar el pase.

El día de descanso no ha ocultado otro dato relevante: el fondo de armario de esta Inglaterra funciona. En el amistoso interno ante Sporting Kansas City, Ivan Toney firmó un hat-trick y levantó la mano con fuerza de cara a futuras rotaciones. Morgan Rogers y Ollie Watkins completaron la goleada en dos tiempos de 25 minutos para los que no jugaron contra Croacia.

Eberechi Eze, Dan Burn, Marc Guehi, Kobbie Mainoo y Jarell Quansah también participaron en ese ensayo, una señal de que todos están enchufados y listos para entrar cuando se les necesite. Competencia en cada línea, presión para los titulares, soluciones en la recámara.

El foco, sin embargo, vuelve siempre al mismo nombre. Rashford ha demostrado que sigue siendo capaz de cambiar partidos en un instante. Inglaterra necesita precisamente eso en un torneo largo: jugadores que decidan encuentros desde cualquier rol, sea como titular o como suplente.

Las próximas 48 horas dirán si aquella carrera final ante Croacia fue solo el inicio de su Mundial o el primer aviso de un problema muscular inoportuno. Porque el escenario es claro: con Rashford sano, Inglaterra gana una amenaza más para tumbar a Ghana y cerrar la clasificación. Sin él, la pregunta es inevitable: ¿quién asumirá ahora ese golpe definitivo en el tramo decisivo?