Rangers: La nueva era de McInnes y el desafío en Tannadice
El nuevo Rangers de Derek McInnes se asoma al arranque liguero con una mezcla de ilusión, presión y muchas incógnitas. La plantilla se ha remodelado a toda velocidad, el banquillo ha cambiado de dueño y el recuerdo del tropiezo del curso pasado en el debut todavía escuece. Esta vez, el examen inicial llega en Tannadice ante Dundee United… y no hay margen para otro falso amanecer.
En el centro de todo, una figura que simboliza tanto el potencial como el riesgo de este equipo: Emmanuel “Manny” Fernandez. El central firmó una primera temporada brillante en Ibrox, sereno con el balón, dominante en los duelos y una amenaza real en las dos áreas. Pero también dejó alguna que otra desconexión que ahora, con McInnes al mando, tiene un precio mucho más alto.
Fernandez, del lujo a la línea roja
Fernandez se ganó pronto la etiqueta de “Rolls Royce” de la zaga por su elegancia y su aplomo. Sin embargo, esas concesiones a la galería, como los regates tipo Cruyff turn en zonas comprometidas, ya no se verán con la misma indulgencia. Con McInnes, cada riesgo innecesario es una invitación a la bronca.
El técnico quiere un Rangers fiable, agresivo, incómodo de enfrentar. No un equipo que viva al borde del error propio. Si el central no elimina esos lapsos de concentración, el camino se le puede hacer muy largo en esta nueva era.
Un mercado a contrarreloj y un plantel aún incompleto
El verano en Escocia vuelve a ser una carrera contra el reloj. Las previas europeas obligan a acelerar la preparación y los fichajes cuando el mercado apenas se abre. Mientras los clubes de las grandes ligas se pasean por giras de pretemporada y se permiten esperar el momento perfecto para cerrar operaciones, Rangers tiene que armar un bloque competitivo ya.
El resultado es una plantilla con zonas bien cubiertas y otras todavía en el aire. Falta ese jugador con chispa creativa que marque diferencias entre líneas, una carencia que se ha acentuado tras el golpe en el hombro de Thelo Aasgaard en el último amistoso ante West Ham. La necesidad de un recambio fiable para Tuur Rommens sigue sobre la mesa, igual que el eterno rompecabezas de los extremos en ambas bandas.
Mientras tanto, desde Inglaterra no hay prisa alguna. Tottenham no tiene necesidad de precipitar el regreso de Mikey Moore a Govan sin verlo antes en su propia pretemporada, ni de lanzarse de inmediato a otra gran inversión por perfiles tipo Savinho. Ese desequilibrio de fuerzas en el mercado es el pan de cada verano para los clubes escoceses.
McInnes, un ganador que quiere incomodar
Derek McInnes conoce como pocos lo que significa ganar en Ibrox. Como jugador lo levantó prácticamente todo en los años 90 y ahora pretende reinstalar esa mentalidad en un vestuario que en los últimos tiempos ha sido cuestionado precisamente por lo contrario.
Su mensaje es claro: los futbolistas deben sentirse incómodos. Bajo presión. Sin zonas de confort. Si a alguien le molesta, mejor. El nuevo entrenador no ha llegado para acariciar egos, sino para devolver a Rangers a una dinámica de títulos y regularidad.
Esta filosofía se extiende a todos los niveles del equipo. Desde el rigor defensivo que exigirá a Fernandez y al resto de la zaga, hasta la responsabilidad que recaerá sobre los fichajes y, sobre todo, sobre su nuevo capitán, Lawrence Shankland.
Shankland, Chermiti y el papel silencioso de Naderi
La gran pregunta de la semana ha girado en torno a cómo encajará McInnes a Shankland con Youssef Chermiti en el once. Todo apunta a un ataque de dos puntas, con el ex capitán de Hearts partiendo desde una posición algo más retrasada, casi como un segundo delantero con licencia para caer a zonas intermedias.
En la sombra, pero con ganas de irrumpir, aparece Ryan Naderi. El alemán llegó en enero desde Hansa Rostock tras una inversión importante para un jugador procedente de la tercera categoría de su país. Empezó fuerte, aportando altura, presencia en ambas áreas y un trabajo incansable en la presión, con ecos del rol que en su día cumplía Kenny Miller al lado de un finalizador puro como Kris Boyd. Una lesión cortó en seco esa primera irrupción.
Ahora, en la primera alineación liguera de McInnes, Naderi parte por delante de Chermiti y Bojan Miovski, ambos en el banquillo, ansiosos por tener minutos. Si finalmente son el dorsal 9 y el 7 quienes inician el partido, el alemán tendrá que esperar su oportunidad para entrar desde el banco… precisamente contra un rival al que ya marcó la temporada pasada.
Un once nuevo, una portería nueva, la misma exigencia
La revolución no se limita al ataque. La defensa también presenta un rostro renovado. Olwethu Makhanya, procedente de Philadelphia Union, es la última incorporación, aunque deberá aguardar su turno. Todo indica que será el cedido por Atalanta, Ben Godfrey, quien forme pareja con Fernandez en el corazón de la línea defensiva.
En los laterales, la película es más conocida para la grada: Dujon Sterling y Tuur Rommens apuntan a titulares. Bajo palos, cambio de era. El fichaje de 6 millones, Ivor Pandur, tomará el relevo de Jack Butland como nuevo número 1, por delante de Liam Kelly.
En el centro del campo, Dan Neil y Cammy Devlin se perfilan como el motor del equipo. Ambos llegan con la misión de imponer carácter y ritmo desde el primer día tras sus traspasos desde Sunderland y Hearts, respectivamente.
Por fuera, la necesidad ha abierto una puerta. Thelo Aasgaard recortó sus vacaciones post Mundial para pelear por un sitio y, con el club aún rastreando extremos en el mercado, puede verse recompensado con una plaza en la izquierda. En la derecha, Mohamed Diomande es otra opción para ocupar la banda y aportar energía y llegada.
En el banquillo esperan su momento más caras nuevas: Neil, Makhanya, Ross McCrorie y Vanja Dragojevic aguardan para vestirse de Light Blue en partido oficial. No habrá tiempo para adaptaciones lentas.
Viejos fantasmas, nuevo intento
La sensación de déjà vu es inevitable. El curso pasado, Rangers también estrenaba técnico, también presentaba una batería de fichajes tras un final decepcionante y también viajaba con optimismo a una primera salida complicada. Aquel día, el equipo de Russell Martin se quedó corto en Fir Park con un empate frustrante ante el Motherwell de Jens Berthel Askou, otro debutante en el banquillo y con su propio proyecto en construcción.
Esta vez, el escenario es distinto, pero el riesgo, similar. Dundee United será el primer termómetro para un Rangers que ha incorporado ocho caras nuevas y que ahora responde a la pizarra de McInnes, sucesor de Danny Rohl tras aquel cierre casi simbólico ante Falkirk.
El técnico, al menos, podrá dirigir desde la banda tras apelar la sanción de cuatro partidos impuesta por la SFA por sus declaraciones al final de la pasada temporada cuando aún estaba en Hearts. Tendrá que medir cada gesto: Nick Walsh será el árbitro, con Calum Spence y Jonathan Bell en las bandas, Peter Stuart como cuarto oficial y Steven McLean al frente del VAR, asistido por Gary Hilland.
El balón echará a rodar a las 20:00. La pregunta no es si comienza una nueva etapa. La pregunta es otra, mucho más incómoda para un club que se mira siempre en el espejo de su propia grandeza: ¿será este amanecer el inicio de algo real… o solo otro espejismo que se desvanece a la primera luz dura de la temporada?






