Rangers enfrentan crisis tras lesión de Chermiti
El plan de temporada de Rangers saltó por los aires en 10 segundos. Youssef Chermiti se rompió el ligamento cruzado anterior en la derrota del sábado ante Hibernian y Derek McInnes ya habla de urgencia, de mercado y de una defensa al borde del colapso.
El delantero de 22 años, internacional sub-21 con Portugal y pieza central del proyecto, estará fuera a largo plazo. El club enviará al jugador a Londres para consultar a un especialista y se baraja una operación la próxima semana. Justo cuando su nombre sonaba para salir.
Hace apenas días, McInnes había confirmado que Rangers rechazó una oferta importante por el ex Everton. Se habló de una cifra alta, aunque el técnico admite que ni siquiera conoce el número exacto. Da igual ahora. “Es irrelevante, ya está hecho”, vino a decir. La realidad es otra: el ‘9’ que debía liderar el ataque se queda en la grada.
Mercado agitado y un ‘9’ difícil de encontrar
La lesión ha obligado al club a moverse. Rápido. McInnes lo dejó claro: Rangers está siendo “proactivo” en la búsqueda de un nuevo delantero. No es una posición sencilla, y el técnico lo sabe: “Los número nueve suelen ser los más difíciles de conseguir”.
El contexto no ayuda. Galatasaray ha sido vinculado con Chermiti en las últimas semanas y el interés exterior no ha cesado, pero la prioridad ahora es recomponer la plantilla, no negociar salidas. El entrenador asume el golpe en lo deportivo y también en lo emocional: el jugador es joven, con margen enorme de crecimiento, y deberá asimilar una de las lesiones más duras para cualquier profesional.
Para McInnes, Chermiti era “una gran parte” de lo que Rangers quería construir esta temporada. La única “tabla de salvación”, como él mismo sugiere, es que todo haya ocurrido con la ventana de fichajes abierta. Hay margen para reaccionar. Poco, pero hay.
Rommens cae, la defensa se queda desnuda
El problema no se limita al área rival. La enfermería también se ha tragado a Tuur Rommens. El lateral zurdo estará hasta ocho semanas fuera por una lesión en la ingle, también sufrida ante Hibernian. Dos golpes en el mismo partido. Dos titulares menos.
McInnes no lo esconde: la línea defensiva está en cuadro. “No tenemos un defensa zurdo en el edificio”, admite. Y va más allá: con los efectivos actuales, Rangers está “jugando con fuego” atrás. El técnico ya consideraba corta la nómina defensiva antes de estas lesiones; ahora la preocupación es evidente.
Por eso, la lista de prioridades en el mercado es clara: un lateral izquierdo, un delantero centro y extremos. “Reforzar la defensa y las bandas era la prioridad”, subraya. El club trabaja para cerrar cuanto antes un lateral zurdo que devuelva equilibrio al equipo.
Wingers en el radar y nombres propios
Las bandas también se han convertido en un frente abierto. “Estamos intentando traer extremos”, reconoce McInnes, que ha dejado esa parte en manos del departamento de reclutamiento. De momento, “nada se ha finalizado”.
Entre los nombres que han ido apareciendo destaca el de Couhaib Driouech, de PSV Eindhoven. McInnes admite que la operación “ha ganado impulso” y que Rangers está “bastante avanzado” en las negociaciones, aunque insiste en que todavía no sabe en qué punto exacto se encuentra. Todo sigue “en curso”.
En el lateral izquierdo, Jayden Meghoma, de Brentford, ha sido vinculado con un segundo préstamo en Ibrox tras su paso por el club la temporada pasada. Otra opción para tapar una herida que escuece cada vez más.
Europa llama en medio de la tormenta
En este escenario, Rangers se juega buena parte de su curso el jueves. El equipo de McInnes debe remontar en casa el 2-1 encajado ante Jagiellonia Bialystok en la ida de la tercera ronda previa de la Europa League. Un duelo decisivo, con la plantilla tocada física y anímicamente.
El técnico lo sabe: necesita respuestas rápidas del mercado y solidez inmediata del vestuario. Sin un ‘9’ de referencia, sin lateral zurdo natural y con la zaga corta de efectivos, cada partido se convierte en un ejercicio de riesgo calculado.
Rangers se mueve, negocia, acelera. Porque en agosto ya ha quedado claro algo incómodo: seguir así no es solo “jugar con fuego”. Es poner en juego toda la temporada.






