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PSG conquista su 14ª Ligue 1 y el Inter logra el doblete en Italia

El PSG corona su hegemonía en Francia, Inter firma el doblete y La Liga arde por abajo

El PSG remata la faena ante su perseguidor

El título ya se intuía en el horizonte, pero París necesitaba el sello definitivo. Lo puso en una noche tensa ante el único rival que aún podía discutirle el trono. El Paris Saint-Germain derrotó 2-0 a Lens en el penúltimo partido de la Ligue 1 y aseguró su quinto campeonato consecutivo.

El contexto era claro: seis puntos de ventaja, una diferencia de goles abismal y solo un punto para certificar el título. Pero enfrente estaba el segundo clasificado, el único capaz de prolongar la intriga. No duró demasiado.

A los 29 minutos apareció Khvicha Kvaratskhelia para despejar cualquier duda. El georgiano culminó la primera gran ocasión parisina y encarriló una noche que podía haber sido de nervios. Desde ahí, el campeón jugó con el marcador y con la cabeza de su rival, obligado a remar a contracorriente y consciente de que el margen era mínimo.

Lens, ya seguro del subcampeonato con sus 67 puntos, trató de responder, pero la sensación era de control absoluto por parte del equipo de la capital. El reloj empezó a trabajar a favor del líder, que no se conformó con especular. En el añadido, el recién ingresado Ibrahim Mbaye cazó el 2-0 para cerrar la fiesta y elevar al PSG hasta los 76 puntos, ya inalcanzables.

Es la 14ª Ligue 1 del club parisino, un registro que refuerza su dominio histórico en Francia. Y no es el último objetivo del curso: a final de mes le espera la final de la Champions League ante Arsenal. El campeonato ya está en el bolsillo; ahora, el reto es Europa.

Inter, campeón con autoridad también en la Coppa

En Italia, el día también olió a consagración. En el Stadio Olimpico, el Inter se llevó la Coppa Italia con una autoridad que reflejó la temporada. El recién coronado campeón de la Serie A derrotó 2-0 a Lazio y cerró un doblete que subraya su superioridad.

El partido se rompió muy pronto. Minuto 14, un córner aparentemente inocente, un balón que viaja al segundo palo y un error que pesará en la memoria de Adam Marusic. El defensor, completamente solo, intentó despejar de cabeza y acabó enviando el balón a su propia portería. Un golpe psicológico del que Lazio nunca terminó de levantarse.

El Inter olió la fragilidad y apretó. Diez minutos antes del descanso, Nuno Tavares se durmió en la salida de balón, Marcus Thuram le robó la cartera en campo propio de Lazio y aceleró hacia el área. Pase raso, medido, y Lautaro Martínez apareció donde siempre: en el punto exacto para empujar el 2-0. Partido encarrilado, final casi resuelta.

La segunda parte ofreció llegadas para ambos, pero el resultado transmitía una sensación de inevitabilidad. Lazio buscó el gol que reabriera el duelo; el Inter, cómodo, manejó los tiempos y amenazó a la contra. Cuando la frustración se desbordó, llegó el amago de tangana, un pequeño conato de pelea que reflejó la impotencia del conjunto romano.

El pitido final solo confirmó lo que el juego había contado durante 90 minutos: el Inter manda en Italia. Liga y Coppa en la misma temporada, con un equipo que ha aprendido a ganar sin sufrir más de la cuenta.

En España, un campeón herido y una lucha salvaje por la permanencia

Mientras tanto, en La Liga, el drama no está arriba, sino abajo. En Mendizorroza, el recién proclamado campeón, Barcelona, se llevó un golpe inesperado. Alavés, metido hasta el cuello en la pelea por la salvación, se agarró a un 1-0 que puede cambiar su destino.

El gol llegó en el momento que más duele. Descuento de la primera parte, córner mal defendido por el Barça, balón que vuelve al área pequeña tras un cabezazo de Antonio Blanco y aparición de Ibrahim Diabate, cedido, oportunista, letal a pocos metros de la línea. Un toque, un suspiro, un estadio que explota.

Ese tanto vale algo más que tres puntos. Alavés se eleva hasta la 15ª plaza con 40 puntos en 36 jornadas y respira, al menos por unas horas, fuera del abismo. La victoria, además, llega en un tramo de calendario en el que cada error se paga con la categoría.

La jornada dejó también triunfos vitales para Sevilla y Espanyol, en una clasificación comprimida hasta el extremo. Solo cinco puntos separan a Real Sociedad, octavo, de Girona, penúltimo con el 19º puesto. Con dos jornadas por delante, el margen de error es casi inexistente para media liga.

Getafe ofreció el ejemplo contrario: la tranquilidad como premio. Con Martén Satriano como protagonista, autor de un doblete, el equipo madrileño se impuso 3-1 a Mallorca y certificó su continuidad en Primera. La victoria asegura otra temporada en la élite para el séptimo clasificado, mientras deja a los baleares al borde del precipicio, salvados únicamente por la diferencia de goles.

La zona baja es un embudo. Desde Girona hasta Elche, 16º, cuatro equipos comparten 39 puntos, aunque los gerundenses cuentan con un partido menos y reciben a la propia Real Sociedad el jueves. Un duelo que puede desatar el caos o aclarar el mapa de la salvación.

Por abajo, solo hay una certeza: Real Oviedo ya ha caído. El equipo se convirtió en el primer descendido sin siquiera jugar, arrastrado por resultados ajenos que lo dejaron a 10 puntos de la permanencia con solo tres partidos por disputar. Duro final, pero no el único que se avecina.

Hasta 12 equipos siguen matemáticamente implicados en la pelea por no bajar. Sevilla, que parecía desahuciado hace semanas, dio un golpe de autoridad en el campo del tercero, Villarreal. Perdía 2-0 a los 20 minutos y terminó ganando 3-2. Primero recortó con Oso, luego igualó Kike Salas antes del descanso. En la segunda parte, Akor Adams firmó su décimo gol liguero en el minuto 72 y completó una remontada que vale oro.

Esa victoria impulsa a Sevilla hasta la 10ª plaza, cuatro puntos por encima del descenso. No es una salvación garantizada, pero sí un giro radical en el guion de su temporada.

Con dos jornadas por jugarse y tantos equipos con la soga al cuello, la pregunta ya no es quién se salvará, sino quién soportará mejor la presión cuando el margen se reduzca a un solo error.