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Preparación del equipo bajo Enzo Maresca

La pretemporada aún no ha entregado su primer balón oficial, pero dentro del vestuario ya se percibe un cambio de acento. Gonzalo González, uno de los hombres que más minutos ha acumulado en los últimos años, dibuja con claridad el momento: la plantilla entera se está reeducando bajo el método de Enzo Maresca.

No se trata de una ruptura total, sino de un proceso. Lento a ratos, exigente siempre. “No vamos a saber todo lo que podríamos aprender durante el año en la primera semana de la temporada”, admite el futbolista en declaraciones a la web oficial del club. La frase encaja con lo que se ve sobre el césped en estos días de carga física y correcciones tácticas constantes: un equipo que asimila, repite, corrige y vuelve a empezar.

González asume que el calendario tampoco ayuda. Algunos compañeros aterrizarán prácticamente sobre la bocina, en la misma semana de la Community Shield. Para ellos, la adaptación será una carrera contrarreloj. Para los que llevan desde el primer día, como él, la preparación apunta a ser más sólida. “Para los que hemos estado aquí desde el día uno va a ser más fácil estar listos para ese partido”, reconoce, consciente de que ese primer título en juego marcará el tono del nuevo ciclo.

La figura de Maresca se impone en cada sesión. El jugador no esconde que disfruta con el nuevo técnico. “He estado disfrutando de nuestras sesiones con Enzo”, explica, antes de trazar la inevitable comparación con la etapa anterior junto a Pep. Hay diferencias claras, matices propios de cada entrenador, pero también un hilo conductor que se mantiene: la idea de presionar arriba, recuperar el balón lo antes posible y vivir con la pelota en los pies, a base de pases y más pases.

Ese ADN competitivo no se negocia. González lo tiene claro: el listón de los últimos años no puede bajar. “Es importante que mantengamos el mismo nivel al que hemos estado jugando en los últimos años y con esa ambición”, subraya. Maresca recoge ese legado y lo reformula a su manera, sin renunciar a los principios que han definido al equipo.

El mensaje interno es nítido: la temporada será larga, cambiante, exigente en lo físico y en lo mental. Y el margen de maniobra del entrenador, amplio. “La temporada es muy larga, así que tenemos que seguir preparados para adaptarnos a las cosas nuevas que Enzo nos pida”, avisa González.

El proyecto arranca con una certeza: el aprendizaje no tiene fecha de caducidad. Y cada nueva orden de Maresca será una prueba más para medir hasta dónde puede llegar este vestuario bajo un libreto que ya suena familiar, pero que exige una versión todavía más afinada.