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Portugal y la oportunidad perdida de su generación dorada en el Mundial

El partido entre Portugal y España en el Mundial 2026 dejó una sensación agridulce. Mientras que muchos lamentaron la despedida de Cristiano Ronaldo de los mundiales, la victoria española y el triunfo de Bélgica sobre Estados Unidos hicieron que ese día fuera interesante para el fútbol.

Wayne Rooney calificó la última aparición de Ronaldo en un Mundial como un día triste para el deporte, pero la realidad es más compleja. A sus 41 años, llegar a seis mundiales seguidos es algo increíble, prueba de su dedicación y preparación física.

"Es un genio, una superestrella. Lo que ha dado al fútbol es algo muy raro", dijo Rooney. "Ronaldo estaba convencido de que podía ganar este torneo".

Sin embargo, la verdadera tristeza radica en que solo Roberto Martínez, el entrenador, compartía esa esperanza y puso sus intereses personales por encima del equipo y del país entero.

Un desenlace esperado

La eliminación de Portugal en octavos contra España no sorprendió a nadie. Tras el desastre en la Eurocopa 2024, la derrota parecía inevitable. La insistencia de Martínez en repetir la misma fórmula, con Ronaldo como eje principal, rozaba la obsesión.

De hecho, no fue extraño que Gonçalo Ramos, una de las jóvenes promesas, permaneciera en el banquillo durante todo el partido contra España, a pesar de haber marcado el gol decisivo contra Croacia anteriormente. Para Martínez, Ronaldo era indiscutible.

Decisiones cuestionables

Desde que asumió el cargo, Martínez dejó claro que su proyecto giraría en torno a Ronaldo, incluso después de que el Mundial 2022 demostrara que el delantero ya no estaba en su mejor momento. La Eurocopa 2024 fue un desastre, con Ronaldo fallando 23 tiros sin anotar.

La federación portuguesa debió destituir a Martínez tras aquella campaña, pero el técnico español se mantuvo y la situación solo empeoró. Ronaldo, que ya no tenía el mismo rendimiento, continuó siendo titular, y el equipo sufrió las consecuencias.

En el debut del Mundial 2026, Portugal empató sin goles ante República Democrática del Congo. Ronaldo celebró dos goles contra Uzbekistán con entusiasmo, pero volvió a apagarse en el siguiente partido ante Colombia.

Contra Croacia marcó un penalti, su primer gol en fase eliminatoria en Mundiales, pero fue tan ineficaz que Martínez tuvo que sustituirlo en los minutos finales. El partido parecía ir a tiempo extra hasta que Ramos anotó un cabezazo espectacular.

Ronaldo responde a las críticas

"No voy a ser más o menos Cristiano Ronaldo porque gane el Mundial", afirmó el delantero. "Agradezco las críticas que recibo desde que cumplí 40 años; eso ayuda a crecer"."Hice todo en la vida y en el fútbol. Han intentado acabar conmigo durante 23 años, pero han perdido el tiempo".

Se entiende que Ronaldo pidiera respeto; sigue siendo uno de los máximos goleadores de la historia. No obstante, su imagen se ha visto afectada por sus últimos torneos internacionales, en los que más perjudicó al equipo que lo contrario.

Una carga para el equipo

Construir un equipo alrededor de Ronaldo tenía sentido hasta cierto punto. Pero el tiempo no perdona, y desde 2022 el jugador no estuvo al nivel esperado. Su peso en el grupo pasó de ser una bendición a convertirse en un lastre.

Jugadores clave como Bruno Fernandes no estuvieron a la altura, pero cuando tantas figuras fallan, la responsabilidad recae también en el cuerpo técnico.

Portugal, con talento suficiente para aspirar a títulos, decepcionó en la Eurocopa y luego en el Mundial. Jugadores como Rúben Dias, Nuno Mendes, Vitinha, João Neves y Bruno Fernandes podían brillar, pero ninguno alcanzó su mejor nivel.

Una era desperdiciada

Martínez reconoció que tenía un equipo capaz de ganar el Mundial, pero falló. Es probable que su nombramiento haya sido un error si su prioridad era complacer a una estrella en lugar de construir un conjunto ganador.

Bernardo Silva y sus compañeros merecían un entrenador más sólido. Y Ronaldo, tal vez, hubiera aportado más desde el banquillo si hubiera aceptado un rol secundario. En cambio, fue consentido hasta el punto de avergonzarse nuevamente en el mayor escenario.

Por eso, la despedida tardía de Ronaldo no fue tan triste para Portugal. Después de agradecerle por sus años gloriosos, su partida llegó casi como un alivio.