ligahoy full logo

El plan de Elliot para potenciar a Ajiboye en Carlisle United

En Carlisle United están convencidos de que la llave para ver la mejor versión de David Ajiboye no pasa por fichajes ni revoluciones tácticas profundas. Pasa por un simple cambio de banda.

Rob Elliot ha decidido mover al extremo desde la derecha hacia la izquierda en esta pretemporada, y todo apunta a que el nigeriano arrancará ahí ante Worthing en el estreno de la National League. Un matiz en el dibujo, pero con mucha intención detrás.

El recuerdo inmediato de Ajiboye es el del tramo final del curso pasado: desequilibrante por la derecha, creciendo bajo el mando de Mark Hughes y dejando la sensación de que Carlisle había encontrado un puñal fijo en ese costado. Elliot, sin embargo, mira un poco más lejos. Piensa en el Ajiboye de la temporada 2026/27. Y lo imagina atacando desde el otro lado.

La explicación es tan sencilla como futbolera.

“Los centros de David con la pierna izquierda son excelentes. Cuando llega a línea de fondo, tiene esa oportunidad”, expone Elliot, que ve en ese gesto una amenaza inmediata para cualquier defensa. Pero no se queda ahí. Ajiboye no es solo un extremo de cal y banda pegada: “David, de forma natural, tiende a meterse hacia dentro. Sentimos que venir hacia su pierna derecha desde la izquierda, algo que le ha permitido marcar algunos goles en pretemporada, le viene realmente bien”.

El cambio de flanco le abre dos caminos en una sola jugada. El del extremo clásico, encarando por fuera para centrar con la izquierda, y el del atacante moderno, que se perfila hacia dentro para buscar el disparo con la derecha. Dos perfiles en un solo jugador.

Un frente de ataque más líquido

Para Elliot, el movimiento de Ajiboye encaja en una idea mayor: un frente ofensivo más fluido, menos previsible, capaz de cambiar de forma sin necesidad de cambiar de nombres.

“Así puede abrir el campo por los dos lados”, subraya el técnico. “Puede ir por fuera y puede ir hacia dentro”. No se trata solo de dónde arranca, sino de cómo arrastra al resto.

Ahí entra en escena Regan Linney. Elliot disfruta con la rotación entre ambos cuando Linney actúa arriba junto a Georgie Kelly. Ajiboye y Regan se intercambian posiciones, se cruzan, se esconden y reaparecen. Nada de extremos clavados a la cal ni delanteros anclados entre centrales.

“Nos da esa flexibilidad para que nuestros jugadores de ataque no estén encadenados a una sola posición”, remarca Elliot. Y ahí está el matiz competitivo que busca: cuando un partido se atasca, cuando durante cinco o diez minutos David no recibe o Regan no entra en juego, la solución no es solo esperar. Es mover, girar, mezclar.

Ese vaivén, insiste, obliga al rival a vivir incómodo. “Así causamos más problemas y damos menos tiempo a los equipos para adaptarse a lo que hacemos”. No es solo estilo; es estrategia.

Un viejo conocido de Worthing

En este estreno liguero hay otro detalle que juega a favor de Ajiboye: conoce muy bien al equipo que tendrá enfrente. Y, sobre todo, a su entrenador.

El extremo de Carlisle ha trabajado con Adam Hinshelwood en tres etapas distintas. Primero en la academia de Brighton & Hove Albion, después en el propio Worthing y más tarde en York City. Un hilo común en su carrera que hoy se cruza con su presente en Brunton Park.

Elliot no es ajeno a esa ventaja. “Hablaremos”, admite, sabiendo que cualquier matiz puede marcar la diferencia. No hace falta que Ajiboye le dibuje un informe técnico completo: la identidad de los equipos de Hinshelwood está más que clara.

La idea es reconocible: quieren la pelota, la cuidan, no la arriesgan salvo cuando la creatividad lo justifica. Carlisle ya vio de cerca lo que fue capaz de construir en York: “Un equipo brillante de ver, con un fútbol ofensivo fantástico”, recuerda Elliot. Ahora, en Worthing, el libreto es el mismo.

“Van a ser un equipo excelente. Van a causar muchos problemas”, avisa el entrenador de los Blues. Para Carlisle, el debut no será un trámite, sino una prueba seria de concentración y carácter, “con y sin balón”.

En ese escenario, la figura de Ajiboye gana peso. No solo por lo que pueda hacer con la pelota, encarando desde la izquierda, sino por lo que sabe del rival. Elliot confía en que ese conocimiento se convierta en un pequeño plus competitivo. “Ojalá que, con David, porque lo conoce, eso también le dé una ventaja si está en el campo”.

Un nuevo rol, una vieja conexión y un partido que puede marcar el tono del curso. El plan está trazado: ahora le toca a Ajiboye demostrar, desde la izquierda, que Carlisle no se ha equivocado al girar el tablero.