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El nuevo proyecto del United: de la decepción a la esperanza

El técnico inglés, confirmado este verano como entrenador principal tras un exitoso segundo mandato como interino, ha pasado de apagar incendios a diseñar un proyecto propio. Tomó el relevo de Ruben Amorim, destituido en enero, y convirtió una temporada que amenazaba con naufragar en una campaña de regreso a la élite europea.

Excentrocampista del club, devolvió a sus antiguos empleadores a la Champions League por primera vez desde 2023, firmando un tercer puesto en la Premier League que supo a mucho más que una simple clasificación. Ahora ya no se conforma con mirar hacia arriba en la tabla: quiere dos escalones más. Quiere la liga.

Y el club le ha enviado un mensaje claro con el mercado. Andrey Santos llegó desde Chelsea para dar piernas y energía al centro del campo. Youri Tielemans, procedente de Aston Villa, aporta experiencia, pausa y golpeo desde la media distancia. En la portería, Karl Darlow aterrizó libre, una operación de bajo coste que refuerza la competencia bajo palos. Son fichajes de perfil distinto, pero todos apuntan a lo mismo: empujar al equipo del papel de aspirante incómodo al de candidato real.

El verano, sin embargo, recordó pronto que ningún proyecto se construye sin tropiezos. En el primer amistoso de pretemporada, United cayó 1-0 ante Wrexham. En Helsinki, el excanterano y exdelantero del Reading, Sam Smith, firmó el único gol del encuentro y dejó al nuevo United sin respuesta. Un aviso temprano: el escudo no gana partidos en julio, y tampoco en mayo.

Ese golpe inicial obligaba a una reacción. Y llegó en Trondheim, Noruega, en el Lerkendal Stadion, donde los focos se los quedaron los jóvenes que pelean por un hueco en el primer equipo más que las estrellas consagradas. Los titulares acumularon 60 minutos para acercarse al ritmo de competición, pero fueron los chicos del escaparate los que encendieron la noche.

Shea Lacey abrió el marcador con un remate preciso, una definición limpia que adelantó a los visitantes antes del descanso y cambió el tono del amistoso. El control ya era suyo, pero el verdadero destello llegó después.

Joshua Zirkzee se inventó la jugada del partido. Con una conducción serpenteante, fue rompiendo líneas hasta plantarse ante la portería para definir con una frialdad que contrastó con la electricidad de su carrera. Un gol de delantero grande, de los que se quedan en la retina del cuerpo técnico cuando llega la hora de decidir quién se queda y quién sale cedido.

La avalancha no se detuvo ahí. Jacob Devaney cazó un balón procedente de un saque de esquina y lo convirtió en el tercer tanto con un disparo violento, de esos que no admiten dudas. Y Harry Amass, atento al segundo palo, apareció en el momento justo para empujar el cuarto y cerrar una actuación coral de la cantera.

Entre la decepción de Helsinki y la exhibición de Trondheim se dibuja el verdadero escenario del verano de United: un entrenador nuevo en lo formal pero viejo conocido en el vestuario, refuerzos pensados para competir por el título y una camada de jóvenes que llama a la puerta a golpes de gol.

Si el objetivo es subir dos peldaños en la clasificación, noches como la de Noruega no garantizan nada. Pero sí dejan una pregunta incómoda para los veteranos: ¿quién se atreve ahora a quitarles el sitio a estos chicos?