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El nuevo Nottingham Forest de Oliver Glasner sufre en su debut

El nuevo Nottingham Forest de Oliver Glasner tropezó antes de arrancar. Ni cinco minutos llevaba la temporada cuando el técnico austríaco, quinto entrenador del club en menos de 12 meses, apareció por el túnel y se plantó en el área técnica local como símbolo de un supuesto nuevo comienzo. Novela fresca, protagonista distinto. Pero el guion acabó siendo el de siempre: golpe tardío, caras largas y gradas vacías antes del pitido final.

El desenlace llegó al borde del 90. Falta en la frontal, regalo innecesario de Nikola Milenkovic sobre Anton Stach. El centrocampista de Leeds colocó el balón, miró a portería y decidió que no hacía falta nadie más. Golpeó seco, tenso, al primer palo. Matz Sels llegó a tocar, pero terminó enredado en su poste derecho mientras el balón se colaba y el fondo visitante explotaba justo detrás de su portería. Silencio en Forest, rugido en Leeds.

Leeds manda, Forest espera

Hasta ese momento, las ocasiones claras habían sido un bien escaso. Leeds, sin embargo, siempre pareció más cerca de encontrar la rendija adecuada. Más agresivo, más vertical, más convencido.

En la primera parte, Harry Wilson rozó el estreno soñado. El galés, uno de los fichajes que subrayan la ambición de Leeds, cazó un pase filtrado de Jayden Bogle dentro del área y definió con precisión. Celebración fugaz: el asistente levantó el banderín por fuera de juego y el debut se quedó sin gol.

Tras el descanso, otro recién llegado tomó el foco. Tarik Muharemovic, fichaje de 34 millones de libras desde Sassuolo, se elevó en el área para conectar un cabezazo que parecía directo a la escuadra. Sels reaccionó con una mano izquierda poderosa y evitó el 0-1 entonces, una de las pocas veces en que el portero de Forest consiguió imponerse a la ola blanca.

Glasner, en su primer once oficial, optó por dejar fuera de la alineación inicial a Ousmane Diomande, también firmado por 34 millones desde Sporting, y a Xaver Schlager. Desde la banda, el austríaco se llevó las manos a la cara cuando vio cómo hasta el último jugador de campo de Leeds se sumaba a la celebración del gol de Stach. Era el retrato de una tarde que se le escapaba entre los dedos.

Un estreno gris para el “nuevo” Forest

Leeds redujo a Forest a ráfagas, a pequeños chispazos aislados en un partido que pedía algo más de los locales. Muharemovic firmó un debut sobrio, sólido, bien arropado por Joe Rodon y Jaka Bijol en una defensa de tres que apenas concedió espacios. James Trafford, detrás de ellos, vivió una tarde relativamente plácida.

El momento de mayor amenaza de Forest llegó justo antes del descanso. Ola Aina colgó un centro desde la derecha y Neco Williams apareció para conectar un remate que levantó a Glasner de su área técnica. De esa acción nació la mejor secuencia local: Milenkovic y Jair Cunha se combinaron para cabecear un centro reciclado por James McAtee y estrellar el balón contra el poste de Trafford. Sonó a aviso. Fue un espejismo.

El guardameta de Leeds apenas tuvo trabajo real más allá de esa jugada. El resto fueron aproximaciones sin filo, centros sin rematador, posesiones que morían lejos del área. Demasiado poco para un equipo que se presentaba ante su afición con nuevo entrenador y promesa de cambio.

Al final, el sol bañaba el fondo visitante mientras los aficionados de Leeds celebraban una victoria que se sintió trabajada, paciente, merecida. Las zonas ocupadas por la hinchada de Forest, en cambio, ya estaban casi vacías cuando el árbitro señaló el final.

La buena noticia para Glasner es que el fútbol no da tregua. El martes, el mismo Leeds regresa en la Carabao Cup. Otra noche, mismo rival. ¿Será entonces cuando este “nuevo” Forest empiece de verdad su temporada?