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El nuevo Madrid de Mourinho: revolución táctica y dilemas en la banda derecha

El Real Madrid que arrancará la temporada 2026-27 no se parecerá demasiado al que cerró el curso pasado en blanco. Sin títulos grandes, a ocho puntos del campeón Barcelona y con una derrota por 2-0 en el Clásico del 10 de mayo en el Camp Nou que apagó la última esperanza, el club ha decidido dar un giro brusco.

Álvaro Arbeloa ya es pasado. José Mourinho vuelve al banquillo y, con él, una lista de fichajes que cambia el paisaje: Marc Cucurella, Bernardo Silva, Ibrahima Konaté, Denzel Dumfries, Carlos Espí y Yan Diomande. Nuevo entrenador, nuevas caras, nuevo sistema. Y, sobre todo, nuevas dudas.

Del 4-3-3 al 4-2-3-1: Bellingham al mando

La pretemporada ha dejado claro el plan base de Mourinho: 4-2-3-1, doble pivote y Jude Bellingham como mediapunta puro. El clásico 4-3-3 que había definido al Madrid en los últimos años se guarda en el cajón.

El cambio no es caprichoso. Más de 125 millones de euros invertidos en Yan Diomande, extremo de 19 años, obligan a reconfigurar el ataque y el centro del campo. El dibujo gira alrededor de tres piezas intocables: Kylian Mbappé como ‘9’, Bellingham por detrás y Vinícius Júnior, recién renovado a largo plazo, clavado en la izquierda.

Ahí no hay debate. La incógnita vive en el otro costado.

La banda derecha, el gran dilema: ¿Diomande o un “falso” extremo?

El lado derecho del ataque es el punto donde Mourinho tiene que decidir si quiere vértigo o control. Diomande ofrece desborde y velocidad, un extremo de los de antes, abierto y agresivo. Pero el técnico también contempla una versión más equilibrada del equipo: sacrificar un extremo puro y meter un centrocampista más en esa zona.

En ese escenario, Bernardo Silva y Arda Güler se disputarían el puesto de “falso” extremo derecho. El coste sería mayúsculo: el fichaje más caro de la historia del club empezaría muchas noches en el banquillo. El encaje anímico y futbolístico de Diomande, recién llegado y con 19 años, marcará cuántos minutos puede sostener esa apuesta.

Con Diomande titular, el Madrid gana metros en carrera y amenaza constante al espacio. Con Silva o Güler, gana pausa, asociación y capacidad para gobernar los partidos desde la posesión. Una tercera vía pasa por desplazar a Federico Valverde a la banda, pero, de momento, el nuevo capitán apunta al centro del campo, en su zona natural.

Hay una derivada más: si Diomande juega, Denzel Dumfries también sale reforzado. Un extremo tan ofensivo por delante obliga al lateral a estar más atento en la cobertura y el equilibrio defensivo, un rol que encaja con el físico y la intensidad del neerlandés.

El doble pivote: Tchouaméni fijo, Valverde o Bernardo como socio

En el centro del campo, Mourinho ya tiene a su ancla. Aurélien Tchouaméni será el mediocentro posicional del equipo. Tras el fracaso en el intento de fichar a Rodri desde Manchester City, el francés se convierte en pieza imprescindible en el nuevo esquema.

La pregunta es quién le acompaña. El técnico maneja cuatro nombres para ese segundo puesto del doble pivote: Valverde, Bernardo Silva, Arda Güler y el canterano Thiago Pitarch.

Por perfil, Valverde parte con ventaja. Su despliegue, su capacidad de ida y vuelta y su rigor táctico ofrecen el tipo de solidez que Mourinho suele exigir a sus equipos. Un Tchouaméni–Valverde por dentro dibuja un Madrid más compacto, capaz de correr hacia atrás y de sostener a los cuatro hombres más ofensivos.

Cuando el rival se encierra y la posesión promete ser blanca, el abanico se abre. Ahí entra con fuerza Bernardo Silva, especialista en sacar la pelota limpia desde atrás y en filtrar pases entre líneas. Con el portugués al lado de Tchouaméni, el equipo gana finura en la salida y más creatividad en campo rival.

La tercera opción es Arda Güler. En principio, el turco está llamado a ser el relevo natural de Bellingham en la mediapunta, pero ya ha demostrado, a las órdenes de Xabi Alonso la pasada temporada, que puede actuar unos metros más atrás. Si Mourinho busca un Madrid abiertamente ofensivo, no se puede descartar un once que junte a Tchouaméni, Güler y Bellingham.

Thiago Pitarch, por su parte, se ha ganado el respeto del nuevo entrenador por su energía y resistencia, cualidades que ya mostró con Arbeloa. No parte como titular, pero su entrada en la rotación del mediocampo a lo largo del curso parece cuestión de tiempo.

Una defensa remozada: Cucurella fijo, dudas en el eje

La línea defensiva también muta. En la izquierda, Marc Cucurella llega para ser titular indiscutible. Álvaro Carreras queda como suplente y Ferland Mendy, lastrado por las lesiones en los últimos años, pasa a un rol claramente secundario.

En el centro, el panorama es más inestable. Dean Huijsen y Antonio Rüdiger arrancan como pareja inicial, pero el plan del club mira más allá. La llegada de Ibrahima Konaté y el regreso de Éder Militão están llamados a elevar el nivel de la zaga. Cuando ambos estén a pleno rendimiento, la competencia será feroz y Raúl Asencio perderá protagonismo.

En la derecha, Dumfries aporta un perfil muy distinto al que se había visto en temporadas recientes: lateral profundo, agresivo en la presión, con tendencia a pisar área rival. Su entendimiento con el extremo que tenga por delante —Diomande, Silva, Güler o incluso Valverde— será clave para no partir al equipo en dos.

Espanyol–Real Madrid, primer examen real

Mientras casi toda LaLiga ya se ha puesto en marcha, el Madrid espera su estreno: visita al Espanyol el sábado 22 de agosto. Será el primer once oficial de Mourinho en esta nueva etapa y la primera pista seria sobre qué jerarquías se consolidan.

¿Apuesta por Diomande desde el minuto uno o protege el equilibrio con un falso extremo? ¿Valverde como socio de Tchouaméni o Bernardo para mandar con la pelota? ¿Huijsen se afianza o Konaté acelera su entrada?

Las respuestas empezarán a llegar en Cornellà. Lo que ya es seguro es que el Madrid que salga al césped no solo tendrá otros nombres y otro dibujo. Tendrá, o debería tener, otra personalidad. Y de eso, en la vuelta de Mourinho, dependerá buena parte de la temporada.