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Nisbet lidera la victoria de Aberdeen en la Premier Sports Cup

Aberdeen se quitó de encima en una noche el mal sabor de boca de la liga. Tres días después de una apagada derrota 2-0 ante Dundee en la Scottish Premiership, el mismo rival, otro escenario emocional: los Dons se impusieron con autoridad y sellaron su billete para los cuartos de final de la Premier Sports Cup, guiados por el capitán Kevin Nisbet y por un debutante que dejó huella, Mitchy Ntelo.

El partido tuvo un punto de quiebre claro. Y llegó pronto tras el descanso.

Un capitán voraz y un debut soñado

Aberdeen ya había avisado en la primera mitad. Afeez Aremu lo intentó por partida doble desde media distancia y Toyosi Olusanya obligó a lucirse a Owen Goodman, que sostuvo a Dundee con varias intervenciones de mérito. Olusanya incluso se plantó solo ante el guardameta, pero volvió a encontrarse con los guantes del portero.

Dundee respondió a ráfagas. Simon Murray tuvo su ocasión más clara cuando se escapó a la espalda de la defensa, pero no consiguió controlar bien y Marius Muller salió decidido para hacerse con el balón. Más tarde, el propio Muller frustró un disparo de Joe Bevan y mantuvo el 0-0 al descanso.

Todo cambió al volver de vestuarios. Aberdeen salió con otra velocidad, otra intención. Y el premio llegó rápido.

Un ataque cargado de insistencia terminó en el primer golpe. Chris Cadden probó desde dentro del área, Olusanya recogió el rechazo y volvió a chutar, Goodman repelió de nuevo, pero el balón quedó suelto a pocos metros de la línea. Ahí apareció Kevin Nisbet, oportuno, frío, para empujar a bocajarro y abrir el marcador. Gol de capitán, gol que desató a los Dons.

Dundee acusó el golpe y Aberdeen olió sangre. El segundo tanto nació de un gesto técnico que cambió el tono de la noche. Mitchy Ntelo, en su debut, recibió de espaldas, giró en un palmo de terreno y soltó un disparo seco, preciso, imposible para Goodman. Un gol de delantero de área, de confianza, que puso el 2-0 y dejó la eliminatoria muy cuesta arriba para los visitantes.

La presión no se detuvo. Tony Yogane apareció por banda y puso un centro raso y tenso al corazón del área. Ntelo amagó el remate, dejó pasar el balón con inteligencia y descolocó por completo a la defensa. Por detrás, otra vez Nisbet, otra vez letal, definió con calma para el 3-0. Aberdeen ya jugaba con una autoridad que hacía días parecía lejana.

La noche negra de Dundee

Para Dundee, la derrota dolió más allá del marcador. La imagen que marcó su noche fue la de su capitán, Simon Murray, abandonando el campo en camilla en la primera mitad. El delantero de 34 años cayó mal tras una acción aérea y se llevó la mano a la rodilla izquierda de inmediato. El gesto, la expresión de dolor y la rápida entrada de las asistencias encendieron todas las alarmas.

Sin su referencia ofensiva y con el equipo cada vez más hundido en su propio campo, Dundee solo pudo agarrarse al orgullo. Ryan Finnigan probó desde fuera del área, buscando sorprender a Muller, que respondió con seguridad. Ethan Hamilton tuvo una buena opción, pero su disparo se marchó por encima del larguero cuando el partido ya se escapaba sin remedio.

Aberdeen, en cambio, jugaba ya con soltura y confianza. El banquillo también quiso dejar su sello: Stuart Armstrong, que había entrado en la segunda mitad, rozó el cuarto gol con un disparo ajustado que se estrelló en el poste en los minutos finales. El sonido de la madera fue casi un recordatorio de que la diferencia pudo ser aún mayor.

Los Dons no solo se clasifican para los cuartos de final; se sacuden dudas, recuperan pegada y encuentran en Ntelo una nueva amenaza ofensiva. Tras una respuesta tan contundente ante el mismo rival que los había doblegado en liga, la pregunta es clara: ¿es esta la noche en la que Aberdeen cambia de rumbo su temporada?