Gary Neville critica a Isak y Wirtz del Liverpool: "Demasiado amables"
Gary Neville no se mordió la lengua al analizar el empate 2-2 de Liverpool en su estreno liguero en St James’ Park. En su propio podcast, el exdefensa fue directo al señalar a los dos grandes señalados de la tarde: Isak y Wirtz, el carísimo frente de ataque que, a su juicio, volvió a quedarse muy lejos de lo que se espera.
Isak completó los 90 minutos. Wirtz, en cambio, vio su nombre en el cartel a la hora de partido, sustituido por Alexis Mac Allister mientras el equipo de Andoni Iraola se atascaba una y otra vez. Neville puso el foco en ellos sin rodeos: “Lo grande para Liverpool es que tiene este frente de ataque de un cuarto de billón, Isak y Wirtz, y joder, hemos sido amables con ellos”.
La paciencia, avisa, se está agotando. Ambos llegaron el verano pasado con un coste combinado cercano a los 200 millones de libras y una mochila de expectativas gigantesca. Para Neville, no se trata solo de goles o asistencias, sino de carácter, de colmillo competitivo.
“Van a tener que empezar a jugar tarde o temprano porque, siendo justos, van a recibir muchas críticas”, avisó. “Para empezar, son demasiado amables, y si vas a ser amable, más te vale ser increíble jugando al fútbol”.
Ahí, Neville afinó el tiro sobre Wirtz. No cuestionó su talento, sí su intensidad. “No veo la tenacidad en Wirtz, en particular. Solo veo a un buen jugador moviéndose por el campo, sin parecer nunca que se esté dejando la vida por hacer algo. La mayor decepción para mí el domingo son esos dos”.
El mensaje sonó duro. Y lo era. Pero no venía vacío. Neville dejó claro que no ha perdido la fe en el potencial del dúo. Recordó que el internacional sueco arrastró problemas físicos la pasada temporada, un contexto que condicionó su rendimiento, pero subrayó que la calidad sigue ahí, intacta.
“Los he visto a los dos durante 12 meses y, en realidad, tengo fe en ellos”, explicó. “Creo que Isak es un jugador excepcional y ya lo hemos visto. Nunca vi a nadie ponerle una tarde más difícil a Gabriel y Saliba, o a Van Dijk y Konaté, que Isak cuando jugaba en Newcastle con la camiseta blanquinegra. Lo he visto ser devastador. Ahora los aficionados de Liverpool, sus compañeros y el cuerpo técnico necesitan ver eso, porque son 125 millones que han gastado en él”.
Ahí está el núcleo del debate: el precio. Cada control, cada desmarque, cada balón perdido se mide frente a la cifra del traspaso. Y, de momento, la balanza no se inclina a su favor.
Iraola, obligado a reaccionar
El calendario no concede tregua. Liverpool apenas tiene tiempo para lamerse las heridas del empate en Newcastle: el sábado espera Nottingham Forest en la Premier League. El margen de maniobra es mínimo, el margen de error, aún menor.
Iraola necesita una respuesta inmediata de su pareja estrella. El técnico quiere un Wirtz mejor posicionado, más conectado con los mediocentros y con más peso real en los últimos metros, no solo apariciones aisladas entre líneas. Al mismo tiempo, el plan pasa por un Isak mucho más afilado en el área, con más colmillo en la definición y más agresivo en los duelos.
La ecuación es sencilla y brutal: precio de superestrella, rendimiento de superestrella. La presión ya no es un murmullo, es un ruido de fondo constante. Y el próximo sábado, en Anfield, cada toque de Isak y Wirtz será un veredicto en directo sobre si este frente de ataque de 200 millones empieza, por fin, a parecerse a lo que Liverpool pagó por él.






