Mundial 2023: Alemania cae y México enfrenta a Inglaterra
Dieciséis partidos en seis días han hecho el trabajo sucio: de 32 selecciones, solo quedan 16. El Mundial entra en carne viva. Y lo hace con un golpe que aún resuena: Alemania, fuera en los penaltis ante Paraguay, en una eliminatoria en la que tenía alrededor de un 63% de opciones de seguir viva. Un derrumbe estadístico y emocional.
Si Senegal hubiera aguantado ante Bélgica, el terremoto habría sido similar al paraguayo. No lo hizo. El cuadro se recoloca, las probabilidades también.
Sorpresas… y falsas sorpresas
Sobre el papel, el triunfo de Marruecos ante Países Bajos podría venderse como gran campanada. Los números lo matizan: el modelo Elo apenas daba a los neerlandeses un 55% de probabilidad de pasar. Un cara o cruz largo, más que un descalabro.
Donde sí se rozó la épica fue en los cruces más desiguales. Cabo Verde llevó a Argentina a la prórroga pese a partir con solo un 10% de opciones. Congo llegó a mandar en el marcador frente a Inglaterra hasta los últimos 15 minutos, habiendo salido con un 17% de probabilidad de clasificación. Los partidos “claros” fueron, en realidad, los que más se torcieron.
El mapa del torneo, sin embargo, vuelve a sonar conocido. No queda ningún equipo asiático. Solo sobreviven dos africanos. Europa y Sudamérica vuelven a apropiarse del tramo decisivo. Fuera de esos focos tradicionales, resisten Canadá, Egipto, México, Marruecos y Estados Unidos. Entre todos apenas suman un 3,5% de opciones de ganar el título. Cinco banderas, un margen minúsculo.
Argentina resiste, Francia y España aceleran
Argentina sigue en pie tras sufrir contra Cabo Verde en la prórroga. Pero el susto tiene precio: su probabilidad de ganar el Mundial baja ligeramente hasta el 28%. No solo por sus dudas, también porque Francia se ha visto beneficiada por la inesperada caída de Alemania ante Paraguay.
La selección francesa salta al 14% de opciones de levantar el trofeo. España sube al 16%. Las dos han dado un paso más sin despeinarse: España pasó por encima de Austria; Francia hizo lo propio con Suecia. Dos trámites resueltos, dos candidatos que se acomodan en la parte alta de las predicciones.
Inglaterra, mientras tanto, sube hasta el 12%. Más por simple reducción de rivales que por un salto de juego. El problema es el camino: Brasil y Argentina siguen plantados en su ruta, siempre que supere primero su cita en Ciudad de México.
Inglaterra ante el reto de la altura
El duelo México–Inglaterra en Ciudad de México llega cargado de números… y de aire fino. Incluso teniendo en cuenta el factor campo, los modelos de goles esperados dibujan un favoritismo claro para los ingleses: 1,6 goles esperados para Inglaterra, 0,6 para México. Traducido en probabilidades: 62% de victoria inglesa, 13% para México y un 25% de opción de empate y penaltis.
La conversación, sin embargo, gira alrededor de la altitud. El Estadio Azteca se mira más al cielo que al césped. ¿Cuánto pesa realmente eso?
Los datos históricos son menos dramáticos que el relato. Aproximando la altitud en tramos de 500 metros, apenas se observa variación en la probabilidad de victoria local. A nivel del mar, los anfitriones ganan alrededor del 55% de los partidos internacionales. Un tercio de los encuentros se juega a menos de 250 metros de altitud.
Entre 250 y 750 metros, algo más del 6% de los partidos —unos 4.000— se ha disputado ahí. En la franja de 2.000 a 2.250 metros, donde se sitúa Ciudad de México, solo constan 265 encuentros. Y en ellos el equipo de casa gana el 52% de las veces. Menos ventaja que al nivel del mar.
La clave está en quién juega en esas alturas. El modelo se apoya en las valoraciones Elo del Economic Observatory, muy correlacionadas con el ranking FIFA y con buen poder predictivo. Se toma la probabilidad de victoria local que marca Elo (1 si el triunfo local es seguro, 0 si lo es el visitante) y se compara con el resultado real. El promedio de esa diferencia indica si los equipos de casa ganan más de lo esperado.
Los combinados que actúan en altitud no suelen ser potencias: Bolivia por encima de los 3.000 metros; Ecuador, Etiopía y México por encima de los 2.000. Al ajustar por fuerza de equipo, el dibujo cambia: por debajo de 1.750 metros, los locales ganan más o menos lo que se espera. Por encima de esa cota, empiezan a rendir mejor de lo previsto. Un indicio claro de que la altitud da algo de ventaja competitiva.
Incluso en el tramo más extremo, esa sobre-rendición ronda los 20 puntos porcentuales… dentro del margen de error estadístico. No basta para hablar de un superpoder, pero tampoco para descartarlo.
Aplicado al México–Inglaterra, el mensaje es matizado. No hay señales de que México vaya a gozar de una ventaja descomunal, aunque la falta de tiempo de adaptación inglesa puede inclinar algo el campo. Si se simula un impacto moderado —restar 0,25 goles esperados a Inglaterra y sumar 0,25 a México— la probabilidad de victoria inglesa baja al 48% y la mexicana sube al 24%. El resto se lo quedan los penaltis.
Inglaterra sigue siendo el mejor equipo según el modelo de resultados y según otros enfoques, como el valor de mercado agregado de las plantillas. La altitud equilibra, pero no hasta convertir el cruce en una moneda al aire. El favoritismo inglés sigue ahí, algo más delgado, pero visible.
El resto de los octavos: favoritos claros, trampas ocultas
- Argentina debería imponerse a Egipto en el 77% de los escenarios.
- Inglaterra tendría un 74% de opciones de eliminar a México.
- Marruecos parte con un 70% de probabilidad de superar a Canadá.
- España se proyecta con un 72% de opciones ante Portugal.
- Colombia aparece con un 70% de probabilidad de dejar fuera a Suiza.
- Brasil roza el 69% de opciones frente a Noruega.
- Bélgica dispone de un 64% de probabilidad de eliminar a Estados Unidos.
- Francia arranca con un 62% de opciones ante Paraguay.
Es este último porcentaje el que llama la atención. Francia, lanzada y goleadora, no aparece tan dominante frente a un rival que, sobre el césped, ofrece un perfil muy concreto: Paraguay, una selección de estructura defensiva rígida, ya advertida en la previa del Grupo D y confirmada en el torneo, salvo en su estreno ante Estados Unidos.
El modelo de goles esperados lo resume: 1,1 para Francia, 0,6 para Paraguay. Ventaja, sí, pero lejos de una goleada anunciada. Todo indica que los franceses afrontan su examen más duro hasta ahora. Justo cuando muchos pensaban que llegaba su noche más cómoda.
El Mundial entra en su tramo en el que un rebote, una tanda de penaltis o un disparo desviado pueden pesar más que cualquier porcentaje. Alemania ya lo sabe. Inglaterra y México, a más de 2.000 metros de altura, están a punto de comprobar cuánto oxígeno queda para desafiar a las matemáticas.






