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Morgan Rogers: el nuevo motor del Chelsea de Alonso

En Sídney, a miles de kilómetros de Stamford Bridge, el nuevo Chelsea empieza a tomar forma. Entre dobles sesiones, vuelos largos y estadios repletos de aficionados de azul, uno de los jóvenes llamados a marcar época lanza un mensaje claro: el futuro pasa por Morgan Rogers.

Dariol Gittens, todavía con la etiqueta de promesa pero con la exigencia de estrella, no duda. Para él, el fichaje récord británico de 117 millones de libras procedente de Aston Villa no es solo una inversión. Es una declaración de guerra al resto de la Premier League.

“Queremos ganarlo todo. La Premier League, la FA Cup, cualquier competición en la que estemos”, afirma el atacante desde la gira de pretemporada en Australia. “Traer a un jugador como Morgan debería subir el listón para ganar títulos. Es un jugador top. Es increíble”.

Un vestuario rebosante de talento… y competencia

El aterrizaje de Rogers se suma a un ataque ya abarrotado. Más talento, más variantes, menos margen para relajarse. Gittens lo sabe: cada minuto habrá que ganárselo.

“La calidad está ahí, seguro. Como equipo tenemos individuos en el campo que pueden hacer cosas increíbles, pero tenemos que juntar todo eso”, explica. “La plantilla es muy competitiva. Tenemos que seguir trabajando duro y demostrando de qué estamos hechos. Todo el mundo es muy positivo, con ganas de que empiece la nueva temporada, de ser mejores y de tener éxito, que es lo principal”.

La ambición no se esconde. El objetivo no es “mejorar sensaciones”. Es ganar. Y hacerlo ya.

El efecto Alonso: del rival intocable al maestro diario

Si hay una figura que ha cambiado el aire en Cobham, ésa es la de Xabi Alonso. Su llegada al banquillo ha reactivado un club que necesitaba una idea, una voz, un plan. Gittens lo ha sufrido y ahora lo disfruta.

Durante su etapa en Borussia Dortmund, el joven extremo se midió al Bayer Leverkusen imbatido del técnico español. Aún le pesa el recuerdo.

“Fue duro. Por el sistema, diría. Jugaban con línea de tres atrás. Tenían a Florian Wirtz, Jeremie Frimpong, Amine Adli entrando desde el banquillo a veces, Piero Hincapié, Granit Xhaka… Eran un auténtico equipo”, rememora.

Ahora ese mismo cerebro dirige cada sesión del Chelsea. Y el impacto es inmediato.

“Fue un jugador top, así que que venga y nos enseñe es lo mejor para nosotros. Un centrocampista de clase mundial, probablemente de los mejores que ha habido”, dice Gittens. “Es muy buena persona. Habla con nosotros individualmente, nos dice en qué podemos mejorar, qué podemos hacer mejor. Como jugador, es todo lo que quieres. Me ha dicho que siga siendo positivo, que siga encarando, creando ocasiones y que me empuje al máximo”.

En un entrenamiento de la gira, Alonso volvió a poner el balón en el sitio exacto con uno de sus clásicos cambios de orientación. El vestuario lo notó.

“Es increíble, de verdad. Tiene un aura, porque fue un jugador top en su día y ahora es un gran entrenador”, reconoce Gittens. La autoridad no se impone, se siente.

De la lesión a la revancha: el verano más duro de Gittens

El camino del atacante inglés en Stamford Bridge no ha sido recto. Fichado desde Dortmund en 2025 por 48,5 millones de libras, su primera temporada se convirtió en un ejercicio de frustración. Solo un gol en 27 partidos y una grave lesión de isquiotibiales que cortó en seco su progresión y le dejó fuera el resto del curso 2025-26.

“Fue duro, porque era la primera lesión muscular que tenía. Nunca había tenido problemas de isquios”, admite. “Fue un reto al principio, pero ahora estoy mejor y me siento más confiado. Me siento mucho mejor, más seguro ahora que mi cuerpo está mejor, los isquios están bien, así que solo estoy esperando a que empiece la temporada. Me he marcado algunos objetivos individuales que me guardo para mí”.

En lugar de vacaciones de postal, Gittens eligió Portugal y Marbella para un verano de trabajo en solitario. Sesiones específicas, gimnasio, carrera, repetición. Todo para llegar a agosto sin excusas.

El resultado empieza a verse: ya ha marcado en los amistosos de pretemporada ante Crawley y Bromley. Goles que no dan títulos, pero sí confianza. Y en su caso, también un aviso.

Una plaza cara en el nuevo Chelsea

Con Rogers aterrizando como fichaje galáctico, con Alonso ajustando mecanismos y con una plantilla rebosante de jóvenes con hambre, cada partido de preparación cuenta. Cada jugada, cada desmarque, cada presión.

“La competencia por los puestos va a ser feroz”, asumen en el club. Y Gittens no se esconde. Al contrario, se ofrece.

“Este es un club enorme. Quiero triunfar aquí. Necesito enseñar a la gente lo que puedo hacer. Seguiré trabajando duro”, asegura. “He mostrado destellos, diría. Pequeñas cosas. Pero esta temporada será una buena temporada”.

El próximo examen llega el martes, ante Western Sydney Wanderers. Otro estadio lleno, otra oportunidad para convencer a Alonso de que en este nuevo Chelsea hay sitio para él… y no solo en los ratos finales.

Porque si Rogers ha llegado para liderar una nueva era y Alonso ya ha cambiado la atmósfera, el siguiente paso es evidente: que jugadores como Gittens conviertan las promesas en hechos. Y en Stamford Bridge ya no hay paciencia para segundas oportunidades eternas.