El Milan acelera por Diego Moreira: fichaje de 45 millones
El Milan ha pisado el acelerador en el mercado. El club rossonero, decidido a reforzar su ataque, ha dado un paso clave para cerrar la incorporación de Diego Moreira desde el Strasbourg.
Según La Gazzetta dello Sport, en una información adelantada en X por Kush, el Milan ya ha alcanzado un acuerdo con el club francés por el extremo belga. El objetivo en via Aldo Rossi es claro: cerrar la operación en los próximos tres o cuatro días y dejar el dossier resuelto, sin giros inesperados a última hora.
Roma había mostrado antes un interés concreto por Moreira, pero la operación se desbloqueó cuando el Chelsea, que también estaba en la ecuación, decidió hacerse a un lado. Ese movimiento abrió la puerta a que el Milan tomara la delantera y negociara directamente con el Strasbourg.
La operación está muy avanzada: el club de San Siro está dispuesto a pagar unos 45 millones de euros por el jugador. Una cifra fuerte, que envía un mensaje nítido sobre la ambición del proyecto y el rol que se le reserva al belga.
Amorim marca el camino
Detrás de este movimiento aparece con fuerza la figura de Ruben Amorim. El técnico ha mantenido una reunión con el propietario Gerry Cardinale para perfilar las entradas prioritarias y ha sido claro con sus exigencias: quiere futbolistas con desborde fiable en el uno contra uno. Diego Moreira encaja de lleno en ese perfil.
Para Amorim, el belga no es solo un refuerzo más, sino una pieza estratégica para su idea de juego, basada en la agresividad ofensiva y la capacidad de romper líneas desde las bandas. El Milan, alineado con su entrenador, se ha movido en consecuencia.
En el club, además, se mira más allá del impacto inmediato. Diego Moreira se percibe como el símbolo de una nueva etapa: una apuesta de presente y, sobre todo, de futuro. En la directiva existe la convicción de que, en los próximos años, su valor superará con creces los 45 millones que están a punto de invertir.
Si todo se cierra en los plazos previstos, el próximo gran interrogante no será si llega, sino qué papel asumirá desde el primer día en un Milan que quiere volver a mandar en Italia y hacerse oír en Europa.






