Michael Olise y su récord de asistencias en el Mundial
Michael Olise cierra su primer Mundial con un nudo en la garganta y un récord bajo el brazo. A los 24 años, el atacante francés utilizó su cuenta de Instagram para poner palabras a una sensación que comparten millones de aficionados de Les Bleus: orgullo por el camino, vacío por el desenlace.
“Not being able to take the trophy home is a huge disappointment. This is not how we had imagined the end of this World Cup at the beginning of the tournament”, escribió, sin rodeos.
El sueño se le escapó en la recta final, cuando el trofeo parecía al alcance de la mano. Y duele.
Para Olise, cada minuto con la camiseta de la selección francesa en un Mundial tiene un peso especial. “Wearing the French national team jersey at a World Cup has always been a dream come true for me – and it always will be”, confesó. No hay consuelo que tape una final perdida, pero sí una certeza: ha dejado huella.
El joven atacante firmó el récord de más asistencias en la historia de una Copa del Mundo. Un registro que lo instala de golpe en la élite estadística del torneo. Él mismo lo reconoce, aunque sin permitirse celebrarlo: “Even though we couldn't win the trophy, I'm proud to have set the record for the most assists in the history of a World Cup”.
La frase siguiente revela su carácter competitivo. El récord está bien, pero no basta. “Above all, I would much rather be here to say that we won the World Cup together – with my teammates, the staff, the coaches and all the fans of the French national team.” Lo que quería era levantar la copa, no acumular números. El mensaje es claro: el objetivo nunca fue individual.
En medio del dolor, Olise se detuvo para rendir homenaje a una figura clave en su irrupción internacional: Didier Deschamps. El ya exseleccionador, que apostó por él en los momentos decisivos, recibió un agradecimiento público y directo. “I would also like to thank the national coach for first including me in the squad and for believing in me even in the most difficult moments. I will always be grateful to you and wish you all the best, whatever path you choose next.”
No hay reproches, solo gratitud. El mensaje suena a cierre de etapa, pero también a promesa de continuidad. Olise no se esconde, no se refugia en la decepción. Mira hacia adelante. “This remains the goal that will continue to drive us, and we hope that we can give you many more moments of joy and unforgettable memories in the future that you can share with us.”
El Mundial se ha ido. El título, también. Lo que queda es un jugador que, con 24 años, ya habla y actúa como uno de los líderes de la nueva generación francesa. La pregunta ahora es sencilla y brutal: ¿cuánto tardará en transformar este récord de asistencias en el título que realmente persigue?






