Messi regresa y Argentina goleó a Islandia en su preparación
Argentina bajó la persiana de su preparación mundialista con una noche tranquila y eficaz en Auburn, Alabama. Un 3-0 sólido ante Islandia, sin sobresaltos físicos y con la noticia que todos esperaban: Lionel Messi volvió, entró desde el banquillo, provocó un penalti con su primera intervención y lo transformó con la frialdad de siempre.
Tenía 20 minutos para tocar el balón y recordarle al mundo que sigue ahí. Le bastó una jugada.
Messi, del susto físico al impacto inmediato
Messi, 38 años, venía de perderse el amistoso anterior frente a Honduras por una molestia en el isquiotibial izquierdo, la misma que lo obligó a dejar antes de tiempo el último partido de Inter Miami antes del parón. Había cierta inquietud, por más que el cuerpo técnico insistiera en la prudencia.
Entró en el minuto 70, con el partido 1-0, y el estadio de Auburn rugió. Primer toque: pase filtrado perfecto a Lautaro Martínez. Salida desesperada del guardameta Elias Olafsson, derribo claro dentro del área. Penalti.
El capitán tomó la pelota, respiró y la colgó en el ángulo, alta, imposible. Gol número 117 con la selección. Un gesto seco con el puño, sonrisa leve. Nada de gestos desmedidos; sí la sensación de que el gran objetivo del mes está intacto.
Con su presencia en este torneo, Messi igualará a Cristiano Ronaldo como los únicos futbolistas en disputar seis Copas del Mundo. El dato ya es histórico. La forma en que llega, tras noches como la de Alabama, alimenta la idea de que aún tiene capítulos por escribir.
Scaloni prueba, Argentina responde
Lionel Scaloni eligió un once experimental ante un estadio repleto, con 88.000 aficionados como marco. En el banquillo, junto a Messi, se quedaron de inicio nombres pesados: Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister. Era la última oportunidad para ajustar piezas, probar sociedades, medir nervios.
El arranque, sin embargo, fue un aviso. Islandia tuvo la primera ocasión clara del partido: Mikael Egill Ellertsson se encontró con el arco abierto y la mandó por encima. Pudo cambiar el guion. No lo hizo.
El castigo llegó pronto. Tras un barullo en el área islandesa, la defensa apenas logró alejar el peligro y el balón cayó en los pies de Valentin Barco, lateral del Strasbourg. Control, disparo seco al rincón y 1-0. Gol de un defensor que pide sitio en una selección repleta de jerarquía.
Argentina dominó el trámite, pero no remató. Nico Paz, uno de los que más tenía por ganar en ausencia de Messi, desaprovechó su gran oportunidad: derechazo potente, directo al rostro de Olafsson. La jugada resumió su noche, voluntariosa pero sin premio.
En el descanso, Scaloni movió el tablero. Entraron Enzo Fernández y Mac Allister entre cinco cambios. También Lautaro Martínez, que agitó el ataque pero se peleó con los palos: dos remates al poste cuando el segundo gol parecía cantado.
El público, mientras tanto, miraba de reojo al banquillo. La espera tenía nombre y apellido.
El cuarto de hora de Messi y el broche de Almada
Cuando el reloj entró en el último cuarto de hora, la ovación anunció lo inevitable: Messi a la cancha. El partido ya estaba controlado, pero la selección necesitaba esa señal de normalidad, de líder en marcha.
Llegó el penalti, llegó el 2-0 y, con Islandia ya rendida, apareció la jugada que cerró la noche. Messi recibió, levantó la cabeza y filtró otro pase, esta vez hacia Rodrigo De Paul. El mediocampista llegó al fondo y sirvió el gol en bandeja a Thiago Almada, que solo tuvo que empujarla para el 3-0 definitivo.
Un gol sencillo, pero muy simbólico: la vieja guardia construyendo y un campeón del mundo joven, cada vez más asentado, rematando la faena.
Argentina se marchó del césped sin lesionados, con la portería a cero y con la sensación de haber encontrado respuestas en todos los frentes: suplentes probados, figuras dosificadas, Messi activo y resolutivo. No se puede pedir mucho más a un último ensayo.
Golpe para Irak en su último examen
Mientras Argentina afinaba detalles en Alabama, a varios estados de distancia Irak se llevó un revés en su propia despedida antes del Mundial. Cayó 2-0 ante Venezuela en Bridgeville, Illinois, en un partido que dejó más dudas que certezas.
Cristian Casseres abrió el marcador para la Vinotinto en el minuto 17, definiendo desde corta distancia. Justo al inicio de la segunda parte, el mismo Casseres robó un balón clave y habilitó a Jesús Ramírez, que encaró, dejó atrás a un defensor y fusiló para el 2-0.
Para Irak, la noche se torció aún más con la expulsión directa de Ali Youssef en el minuto 72. Terminaron con diez y sin capacidad de reacción.
El equipo asiático vuelve a una Copa del Mundo por primera vez desde su única aparición hace 40 años. Debutará en el Grupo I ante Noruega el 17 de junio, antes de medirse con Francia y Senegal. El desafío es enorme. La pregunta es clara: ¿habrá sido este tropiezo un simple aviso a tiempo o el adelanto de lo que les espera en el torneo?






