Messi comienza en el banco: Scaloni planifica el partido contra Jordania
Lionel Messi no estará en el once inicial de Argentina en el último partido del Grupo J ante Jordania, este domingo. Lo confirmó sin rodeos Lionel Scaloni: el capitán arrancará en el banquillo y quedará a la espera de que el partido lo llame.
“Leo va a empezar en el banco. Leo va a entrar un poquito más tarde”, avisó el seleccionador, que ya tiene a su equipo clasificado a los octavos de final tras las victorias ante Argelia y Austria. Con el boleto asegurado y un calendario cargado por delante, el cuerpo técnico decide administrar al hombre que ha sostenido todo el peso ofensivo de la selección en el torneo.
Porque hasta aquí, todo ha pasado por él. Messi ha marcado los cinco goles de Argentina en esta Copa del Mundo. Cinco de cinco. Un monopolio del gol que, a los 37 años, sigue desafiando la lógica y reescribiendo la historia.
El récord que cayó en Dallas
El escenario del cierre del grupo es ya territorio conocido: el imponente estadio de los Dallas Cowboys, casa también del triunfo por 2-0 sobre Austria en el que Messi se quedó solo en la cima de la tabla histórica de goleadores de los Mundiales.
Primero, ante Argelia, firmó su primer hat-trick en una Copa del Mundo en el 3-0 que le permitió igualar las 16 dianas de Miroslav Klose. Después, frente a Austria, añadió dos más y derribó por fin el registro del alemán. Ya son 18 goles en seis Mundiales para el argentino.
Klose necesitó 24 partidos mundialistas con Alemania para llegar a 16 tantos, coronando su trayectoria con el título de 2014, aquel 1-0 en la prórroga que dejó a Messi y a Argentina a un paso de la gloria. Hoy, el argentino se mueve en otra dimensión estadística: 28 partidos de Copa del Mundo, récord absoluto según la FIFA, y una racha que asombra.
Ha marcado en seis partidos mundialistas consecutivos. Solo Just Fontaine y Jairzinho habían logrado algo así. Messi se ha colado en ese club mínimo y legendario, pero no da señales de estar satisfecho.
Un gigante que también se dosifica
La decisión de Scaloni no llega en el vacío. Messi arrastró una pequeña molestia en los isquiotibiales durante su etapa reciente con Inter Miami en la Major League Soccer, un contratiempo que condicionó parte de su preparación previa al torneo. No hubo recaídas ni señales de alarma desde que empezó el Mundial, pero el cuerpo técnico mira más allá del domingo.
Argentina, ya en octavos, se asoma a un tramo de máxima exigencia: si alcanza la final del 19 de julio, afrontará cinco partidos en apenas 17 días a partir del inicio de las eliminatorias, previsto para el próximo viernes en el sur de Florida. Un maratón competitivo que obliga a medir cada minuto de su gran estrella.
Por eso el plan cambia ante Jordania, debutante mundialista que llega al duelo tras dos derrotas en sus primeros encuentros. Scaloni no reveló el once ni el momento exacto en que podría aparecer Messi. Dejó la puerta abierta, nada más. El contexto, sin embargo, invita a pensar en un reparto de cargas más amplio y en la oportunidad para los futbolistas con menos rodaje.
Mbappé acecha, pero Messi marca el paso
Mientras Messi se despega en lo más alto de la tabla histórica, otro nombre insiste en la persecución: Kylian Mbappé. El francés alcanzó también los 16 goles mundialistas con su doblete en el 3-0 de Francia sobre Irak. En su último partido de grupo, un 4-1 frente a Noruega, no vio puerta, pero mantiene el pulso estadístico con el argentino.
Hoy, sin embargo, la escena le pertenece a Messi. No solo por los goles, sino por la dimensión de sus números con la camiseta albiceleste: 201 partidos con Argentina, un hito que subraya la magnitud de su carrera internacional. Cada encuentro parece añadir una nueva línea a un expediente que ya no admite comparaciones sencillas.
Un respiro antes de la verdadera batalla
El duelo ante Jordania se presenta como una rareza: Argentina clasificada, Messi en el banco, un rival sin victorias y un estadio acostumbrado al ruido de la NFL convertido en teatro del fútbol mundial. Un contexto ideal para que Scaloni ajuste piezas, pruebe variantes y proteja a su líder sin perder del todo su filo competitivo.
La gran incógnita no es si Messi jugará, sino cuánto. ¿Media hora? ¿Un tramo final si el partido se complica? ¿Un simple guiño a la grada de Dallas? Lo decidirán el marcador, las sensaciones y, sobre todo, la prudencia.
Porque lo que viene después ya no admite margen de error. A partir del próximo viernes, cada paso será una final encubierta en este Mundial de 48 equipos. Argentina quiere llegar otra vez hasta el último día. Y para eso, necesita que Messi, incluso cuando empieza sentado, siga siendo el hombre que cambia el destino cuando cruza la línea de cal.






