Mbappé se pierde el inicio del ciclo de Zidane por gripe
El silencio en el campo de entrenamiento a las afueras de París lo decía todo. Kylian Mbappé no apareció por el césped el martes. El capitán de la selección francesa se quedó dentro, apartado del grupo por una gripe que le impidió participar en la sesión con balón justo cuando el equipo entra en una fase clave de su nuevo proyecto.
Según el parte oficial del cuerpo técnico, la enfermedad es leve, pero suficiente para obligar al delantero de 27 años a limitarse a trabajo bajo techo. Nada de carreras, nada de asociaciones con sus compañeros, nada de automatismos ofensivos al aire libre. Un contratiempo inoportuno para el líder de un vestuario que se prepara para abrir “un nuevo capítulo importante” con él al frente.
Primer examen serio para Zidane, sin su gran referencia
Este campamento es el primer test de peso para Zinedine Zidane desde que tomó las riendas de Les Bleus tras el Mundial 2026. Llega con una plantilla plagada de talento, pero también con la exigencia de darle forma a una idea reconocible desde el primer día. Y ahí la ausencia de Mbappé, máximo goleador histórico de la Copa del Mundo con 22 tantos, introduce una complicación evidente en los ensayos tácticos.
Mientras el capitán seguía su plan individualizado en interiores, el resto del grupo sí pisó el césped. Ritmo alto, ejercicios de presión, automatismos ofensivos. Los jugadores se esforzaron por asimilar los nuevos métodos del técnico, conscientes de que el calendario no les concederá margen para el rodaje.
La imagen era clara: Zidane afinando detalles en el campo, su gran estrella trabajando en solitario lejos de las cámaras. Un inicio de era con una nota discordante.
Un calendario sin respiro
El contexto no ayuda. Francia encara una quincena comprimida, un tramo que puede marcar la dinámica del nuevo ciclo. El primer reto llega el viernes 25 de septiembre con una salida incómoda a Turquía. Tres días después, viaje a Bélgica. Sin pausa.
El ritmo no baja al regresar a casa. El 2 de octubre, Francia recibirá a Italia, y el 5 de octubre volverá a verse las caras con Bélgica. Cuatro partidos en apenas diez días. Una secuencia que pondrá a prueba la profundidad de la plantilla y la capacidad de Zidane para gestionar esfuerzos, roles y minutos.
En ese escenario, cada sesión de entrenamiento cuenta. Cada ensayo sin Mbappé es un matiz menos trabajado con el futbolista que altera partidos por sí solo.
La cuenta atrás para el regreso del capitán
Dentro del cuartel general de Clairefontaine, todas las miradas apuntan ahora al mismo punto: el calendario de recuperación del capitán. El diagnóstico tranquiliza. La gripe es un cuadro habitual en estas fechas y el cuerpo médico confía en que Mbappé pueda reincorporarse a los entrenamientos colectivos en cuanto remitan los síntomas.
No hay plazos públicos, sí una hoja de ruta clara. El objetivo es tenerlo disponible para este tramo de partidos, aunque la gran incógnita reside en el primer duelo, en Turquía. La decisión final sobre si arrancará como titular o si se le reservará para los encuentros posteriores se tomará más cerca del pitido inicial.
Entre la prudencia médica y la necesidad deportiva, Zidane y su equipo deberán elegir. ¿Arriesgar desde el primer viaje o guardar a su talismán para el resto de una serie que puede marcar el tono del nuevo mandato en el banquillo de Francia?






