Mastantuono, el futuro del Real Madrid en Europa
En el despacho de planificación deportiva del Real Madrid ya hay un nombre subrayado en rojo: Mastantuono. No para venderlo. Para sacarlo a jugar, lejos del Santiago Bernabéu, pero sin perderlo de vista ni un segundo.
Según desvela Marca, club y entorno del futbolista se reunieron esta semana y coincidieron en el diagnóstico: después de un primer curso con minutos intermitentes, el siguiente paso del argentino pasa por una cesión. Necesita competir cada fin de semana. No en teoría, sino sobre el césped.
El Madrid está convencido. El talento que le abrió las puertas de Europa no se ha evaporado; simplemente ha vivido encajonado entre roles secundarios y sistemas que no le favorecían. Ahora toca encontrar un lugar donde juegue, se equivoque y crezca. Agosto será el mes clave para decidir su destino inmediato.
Europa o nada
Durante unos días, el corazón tiró hacia casa. Un regreso a River Plate apareció como una opción seductora para el jugador. Volver al origen, al contexto que le vio explotar, siempre suena cómodo. Pero el Madrid cerró esa puerta con firmeza. Nada de vuelta a Sudamérica. Su formación, insisten en el club, debe completarse en Europa.
Tampoco habrá aventura en la Premier League. Ese escenario, más físico y menos paciente con los jóvenes que aún están en fase de ajuste, ha quedado descartado. Y ahí se abre un mapa mucho más concreto: Italia.
El detalle no es menor: Mastantuono tiene pasaporte italiano. Eso simplifica trámites, quita presión a las plantillas con límites de extracomunitarios y convierte a la Serie A en un destino especialmente atractivo. No sólo por burocracia, también por estilo. Un campeonato donde el mediapunta todavía encuentra espacio para pensar, girar y mandar.
Italia llama a la puerta
La lista de pretendientes ya tiene nombres propios. Fiorentina se ha movido primero: según el mismo informe, el club viola ya ha contactado oficialmente con el Real Madrid para explorar una cesión.
Napoli y AC Milan, mientras tanto, observan con atención. No se lanzan todavía, pero mantienen el radar encendido después de haber mostrado interés previamente. Saben que un préstamo bien negociado puede darles un creador de juego diferente, zurdo, joven y con hambre, sin asumir un riesgo económico desmedido.
La puja, sin embargo, no se decidirá sólo por el escudo. El Madrid ha marcado una condición innegociable.
Un ‘10’ tiene que jugar de ‘10’
El punto central del plan es claro: Mastantuono debe actuar en su posición natural, el dorsal 10 clásico. Un mediapunta por dentro, entre líneas, con libertad para recibir, girar y marcar el ritmo. Ahí se siente futbolista. Ahí marca diferencias.
En Madrid casi nunca fue así. Ni Xabi Alonso ni Álvaro Arbeloa apostaron por un enganche puro en sus esquemas. El dibujo les llevaba a prescindir del mediapunta tradicional, y el argentino terminó muchas veces desplazado a la banda derecha. Trabajo, sacrificio y disciplina táctica… pero lejos de la zona donde mejor interpreta el juego.
El club no quiere repetir el experimento. La consigna es contundente: sólo habrá cesión si el entrenador que lo reciba garantiza que lo utilizará como organizador central, no como parche en un costado. No se trata únicamente de acumular minutos, sino de que esos minutos tengan sentido para su evolución.
Mourinho observa, el jugador espera
En medio de todo este tablero aparece una figura con mucho peso: José Mourinho. El nuevo técnico del primer equipo mantiene una buena relación con Mastantuono. El diálogo es fluido, el respeto mutuo. Eso no significa, al menos de momento, que el portugués tenga decidido quedárselo.
La incógnita inmediata es si el argentino formará parte de la expedición para la gira de pretemporada. Hoy no hay respuesta definitiva. En Valdebebas prefieren escuchar todas las propuestas, analizar proyectos deportivos, entrenadores, sistemas y plantillas antes de tomar una decisión que marcará la temporada del chico.
Mientras las ofertas llegan y se filtran, Mastantuono aguarda. Sabe que no está en juego un simple cambio de camiseta, sino el escenario donde deberá demostrar por qué el Madrid apostó por él. La próxima vez que salte al césped como titular, ya no bastará con prometer. Tendrá que mandar, como el 10 que el club insiste en que sea.






