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Maresca inicia la era post-Guardiola con victoria agónica; Iraola empata en el último minuto

La primera jornada de la nueva Premier dejó claro que los cambios en los banquillos no traen necesariamente calma. En el Etihad, Enzo Maresca inauguró la etapa posterior a Pep Guardiola con un agónico 2-1 ante Bournemouth. En St James’ Park, Andoni Iraola evitó la derrota en su debut con Liverpool gracias a un penal en la última jugada frente a Newcastle (2-2).

City sufre, Cherki enciende la chispa y Maresca respira

La tarde en Manchester empezó torcida. En el Etihad Stadium, un Manchester City plano y sin chispa vio cómo Marcus Tavernier adelantaba a Bournemouth en la primera parte, premiando a un rival valiente y dejando al nuevo City de Maresca expuesto a las dudas que ya habían asomado en la Community Shield, donde cayeron 3-0 ante Arsenal.

Durante muchos minutos, el campeón de Europa se pareció demasiado a ese equipo desdibujado: poca creatividad arriba, desajustes atrás, ritmo bajo. El recuerdo de Guardiola, con sus 20 títulos y seis Premier en una década, pesaba en cada pase impreciso.

Hasta que Maresca tocó la tecla. Rayan Cherki saltó al césped y el partido cambió de tono. El francés, al que el técnico había reservado tras llegar tarde de vacaciones, agitó el encuentro con la precisión de un veterano. Su impacto fue inmediato.

A seis minutos del final, Cherki colgó un balón perfecto y Marc Guehi apareció para cabecear el 1-1. El Etihad despertó. Bournemouth se metió atrás, City olió sangre. Y cuando el reloj ya marcaba el tiempo añadido, Cherki volvió a encontrar el espacio justo: asistencia medida y Josko Gvardiol definió con calma para firmar el 2-1 en el descuento.

Maresca, consciente de la importancia de su apuesta, no escatimó elogios hacia el mediapunta francés: dejó claro que “el impacto fue increíble” y explicó que había dudado en alinearlo de inicio por la cantidad de jugadores que se incorporaron tarde tras las vacaciones. El riesgo, al final, mereció la pena.

No fue una exhibición ni mucho menos. City ofreció una versión irregular, con lagunas preocupantes para un aspirante al título. Pero encontró la manera de ganar. Y, para un entrenador que sucede a Guardiola, empezar con un triunfo agónico en casa tiene un peso simbólico evidente. La era Maresca ya tiene su primera noche de adrenalina.

Iraola, debut a trompicones y salvado por Szoboszlai

En Newcastle, la historia fue distinta, pero el desenlace tuvo el mismo pulso acelerado. El Liverpool de Andoni Iraola, llamado a liderar una reconstrucción profunda tras el despido de Arne Slot, la salida de Mohamed Salah a Trabzonspor y la entrada de un nuevo grupo inversor encabezado por Jeff Bezos, mostró todas sus costuras defensivas… y también un carácter que le permitió escapar vivo.

Newcastle olió esas debilidades. Anthony Elanga abrió el marcador en la primera parte, castigando a un Liverpool frágil atrás, muy parecido al que se desplomó en la recta final de la etapa Slot. Tras el descanso, Cody Gakpo firmó el 1-1, pero la reacción no duró demasiado.

Joe Willock, con su primer gol en Premier desde 2024, volvió a poner por delante a los locales y encendió St James’ Park. El Liverpool de Iraola parecía condenado a un estreno amargo, sin solidez ni claridad en los metros finales.

Sin embargo, el partido se negó a morir. En el tiempo añadido, Victor Munoz cayó dentro del área tras un contacto con Lewis Hall. El árbitro señaló penalti. Desde el banquillo local, el nuevo técnico Matthais Jaissle lo calificó como una pena máxima “muy blanda”, pero la decisión no se movió.

Dominik Szoboszlai agarró el balón, aguantó la presión y convirtió el 2-2 con el último disparo del encuentro. Iraola salvaba un punto y, sobre todo, evitaba que su debut quedara marcado por una derrota dolorosa.

El propio entrenador valoró la reacción del equipo, subrayando que sus jugadores “nunca se rindieron” y que, a su juicio, habían tenido las mejores ocasiones. Al mismo tiempo, señaló con claridad un problema: muchas jugadas se quedaban sin finalizar, demasiados balones en la frontal sin atreverse a disparar, lo que abría la puerta a contragolpes letales de Newcastle.

Entre la esperanza por el carácter mostrado y la preocupación por los viejos vicios defensivos, el estreno de Iraola dejó una sensación ambivalente. El resultado maquilla un rendimiento que necesitará subir varios peldaños si Liverpool quiere sostener su nueva ambición.

Brighton castiga el éxodo de estrellas de Aston Villa

En la costa sur, la Premier ofreció otro mensaje contundente. Brighton no tuvo piedad de un Aston Villa en plena descomposición de plantilla y lo arrolló 4-0 en el Amex Stadium.

El equipo de Unai Emery, vigente campeón de la Europa League, llegó sin un ‘9’ claro y con el vestuario en plena fuga: con Ollie Watkins rodeado de rumores de salida y ausente, y con nombres como Emiliano Martinez, Ezri Konsa, Youri Tielemans, Lucas Digne y Morgan Rogers apuntando o camino de la puerta, el once de Villa parecía un esqueleto del que levantó el trofeo continental.

Brighton olió la debilidad y no perdonó. Un gol en propia puerta de Victor Lindelof abrió la brecha, y Maxim De Cuyper amplió la ventaja con un remate cercano que dejó a los locales con el partido bajo control muy pronto.

Entonces apareció Jack Hinshelwood para rematar la faena. Dos zarpazos en apenas dos minutos destrozaron definitivamente a un Villa aturdido, incapaz de reaccionar. Para colmo, justo antes del descanso, Joao Gomes vio la roja en su debut liguero y dejó a los de Emery con diez, sin opciones ni siquiera de agarrarse al orgullo.

Brighton convirtió la inseguridad de su rival en una goleada que deja una pregunta incómoda flotando sobre Birmingham: cuánto más puede desangrarse este Villa antes de que la temporada se le vaya de las manos.