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Marcus Rashford: ovación y un regreso inesperado al Manchester United

Marcus Rashford volvió a vestir la camiseta de Manchester United por primera vez desde diciembre de 2024. No fue en una noche grande de Champions ni en un clásico de la Premier, sino en un amistoso de pretemporada ante el Milan de Ruben Amorim. Aun así, el momento tuvo algo de simbólico. Y de ruido.

Cuando el cuarto árbitro levantó el cartel con su dorsal, la grada reaccionó. Aplausos, vítores, una ovación clara para un jugador que, hace solo unos meses, parecía haber cerrado su etapa en Old Trafford para siempre. En el luminoso no apareció el ya icónico 10, ahora en manos de Matheus Cunha, sino el 9, el número que llevó este sábado y que todavía puede cambiar antes del inicio de la temporada.

El detalle del dorsal resume bien la situación: Rashford ha vuelto, pero nada es como antes.

De descarte a regreso inesperado

El internacional inglés quedó fuera de los planes de Amorim en United y fue empujado a buscar minutos lejos de casa. Primero, cesión a Aston Villa. Después, el pasado verano, nueva salida: préstamo a Barcelona, con una opción de compra de 26 millones de libras.

Aquella operación se leyó como un punto final. Canterano, bandera del club durante años, Rashford daba la impresión de haber jugado ya su último partido con United. El propio delantero fue transparente: reconoció abiertamente que deseaba convertir su paso por el Camp Nou en un traspaso definitivo.

Pero el giro llegó desde Barcelona. El club catalán decidió no ejecutar la opción de compra. Sin ese movimiento, la puerta de Old Trafford, que parecía cerrada con llave, volvió a entreabrirse. Y Rashford regresó.

Un vestuario que le abre la puerta, una afición dividida

La postura del club sigue siendo clara: United continúa abierto a escuchar ofertas por Rashford. No es intocable. Sin embargo, Michael Carrick ha marcado otro tono en lo deportivo. El técnico ha insistido en que está encantado de tenerle de vuelta y ha subrayado que el jugador se ha integrado con buen ánimo desde su regreso.

El contraste está en la grada. Una encuesta del Manchester Evening News a principios de verano expuso la fractura: un 69% de los participantes —5.465 votos— prefería que el club rompiera definitivamente con Rashford. Solo un 31% —2.459 votos— se mostraba dispuesto a verle recibir otra oportunidad en Old Trafford.

Y, pese a todo, este sábado, en su primer partido con United en 20 meses, el estadio le aplaudió cuando su nuevo número apareció en el cartel del cuarto árbitro. Parte de la afición sigue pensando que lo mejor sería venderle, pero el instinto del hincha, al ver salir a uno de los suyos, se impuso durante unos segundos a cualquier debate.

Un futuro por escribir

Rashford, ahora con el 9 a la espalda en este inicio de pretemporada, se mueve en un terreno inusual: es a la vez regreso sentimental y activo de mercado. Su nombre está sobre la mesa en los despachos y, al mismo tiempo, vuelve a estar sobre el césped.

El amistoso ante el Milan no resuelve nada, pero sí cambia el paisaje. El delantero que hace un año parecía exiliado de manera definitiva ha vuelto a pisar Old Trafford como jugador de United. La pregunta ya no es si regresaría. La verdadera cuestión es cuánto durará esta segunda etapa y si será capaz de convencer a un club —y a una afición partida en dos— de que todavía tiene sitio en el futuro del equipo.