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Manchester United arrasa en Noruega: jóvenes brillan ante Rosenborg

Manchester United se marchó de Trondheim con algo más que una goleada. Se llevó una inyección de confianza, una declaración de intenciones y una camada de jóvenes que llamaron la puerta del primer equipo a patadas en el Lerkendal Stadion.

El equipo de Michael Carrick, todavía lejos de su versión definitiva tras el parón de sus internacionales por el Mundial 2026, se impuso 5-0 a Rosenborg en un amistoso que tuvo aroma de algo más que simple preparación. Un día después de la inesperada derrota 1-0 ante Wrexham, la respuesta fue contundente.

Lacey abre el camino, Zirkzee marca el ritmo

El partido arrancó con un United reconocible en la idea, pero con piezas mezcladas: titulares habituales, fichajes recientes y canteranos con hambre. El rival, un Rosenborg en plena temporada doméstica, llegaba con ritmo competitivo. Sobre el papel, un examen incómodo. Sobre el césped, una oportunidad.

La primera gran señal la dio Shea Lacey. El joven atacante leyó a la perfección un pase filtrado de Joshua Zirkzee, se plantó ante el portero y definió con calma, ajustado, como si llevara años jugando a este nivel. Gol y mensaje: la cantera también sabe decidir.

Zirkzee, que ya había aparecido como asistente, se reservaba su propia obra. En la segunda mitad, dentro del área, controló un balón complicado con una sangre fría impropia de un amistoso, dejó desparramados a defensas y guardameta y firmó el 2-0 con un toque corto, casi cruel. El tanto de más calidad de la tarde.

El neerlandés no solo sumó gol y asistencia. Marcó los tiempos, se ofreció entre líneas y dio sentido a muchos ataques. Para un United aún sin varias de sus estrellas, su figura se convirtió en faro.

Devaney, Amass y Williams se apuntan al festival

Con el 2-0, el partido ya estaba decantado, pero el United no levantó el pie. La diferencia de energía se hizo evidente. Rosenborg, en plena competición, no encontraba la manera de frenar la oleada de piernas frescas que salían desde el banquillo inglés.

Jacob Devaney apareció en el área para empujar el tercero desde corta distancia. Un gol sencillo en la ejecución, pero importante en el contexto: otro canterano dejando huella, otro nombre a apuntar en la libreta de Carrick.

El cuarto llevó la firma de Harry Amass, que coronó una actuación muy seria como suplente. Seguro, atrevido, decidido a demostrar que el escenario no le quedaba grande. Su tanto, ya con el rival desbordado, puso cifra a una actuación individual que fue mucho más que un gol.

Ethan Williams cerró la cuenta con el quinto, completando una tarde redonda para los jóvenes. Cinco goles, cuatro de ellos en la segunda parte, y una sensación clara: la base del club está lista para competir cuando se la necesite.

Andrey Santos, otro que no se esconde

Entre tanta irrupción juvenil, una cara nueva volvió a dejar buenas sensaciones: Andrey Santos. El fichaje brasileño se mostró otra vez afilado en la primera mitad, participando en la circulación, mordiéndole metros al rival y ofreciendo una salida limpia desde la medular.

No necesitó marcar para llamar la atención. Su presencia dio equilibrio y fluidez a un equipo que mezclaba perfiles y edades. En plena pretemporada, cuando los automatismos aún se construyen, ese tipo de rendimiento se valora casi como un gol.

Carrick, satisfecho con algo más que el marcador

Más allá del 5-0, lo que se lleva Carrick de Noruega es la manera. Un equipo con bajas importantes, un rival en plena forma física y una respuesta colectiva sólida. Intensidad, ritmo y personalidad desde el primer minuto hasta el último.

El contexto hacía del amistoso una prueba seria: Rosenborg no estaba en rodaje, sino en plena competición en la liga noruega. Que los jóvenes de United se impusieran con tanta autoridad dice mucho de su preparación… y de su carácter.

Ahora el calendario aprieta de verdad. El próximo desafío será ante Atlético de Madrid, el sábado 1 de agosto, en el Strawberry Arena de Solna, Suecia, con inicio a las 9 a. m. ET. Un rival de nivel Champions, un escenario distinto, otro termómetro para medir hasta dónde puede llegar este United que, incluso sin todas sus figuras, ya ha dejado claro que talento no le falta.

La cuestión, a partir de ahora, es simple: ¿cuántos de los nombres que brillaron en Trondheim se ganarán un lugar fijo cuando empiece lo serio?