Manchester City de Maresca pierde en la Community Shield
El Manchester City de Enzo Maresca se estrelló en su primer examen serio. No solo perdió ante el Arsenal en la Community Shield, también se alejó de casi todo lo que el técnico italiano había predicado durante el verano. El equipo pareció deshilachado, sin continuidad, muy lejos de esa estructura reconocible que se había ido viendo en la gira por Asia.
La sensación en la grada era clara: muchos aficionados no entendían lo que estaban viendo. Después de semanas uniendo piezas, ajustando mecanismos, Maresca eligió precisamente el día del primer título en juego para tomar varias decisiones que empeoraron al equipo.
Es cierto que el City no se había medido a un rival del nivel del Arsenal hasta este fin de semana. Aun así, el bajón fue demasiado brusco. Con cuatro de sus mejores futbolistas en el once inicial, recién salidos de vacaciones, el equipo se vio como un conjunto sin encaje, menos que la suma de sus partes. Y eso encendió todas las alarmas.
La gran pregunta se impone sola: ¿fue este partido una señal temprana de declive tras la marcha de Pep Guardiola? La duda planea. Pero también es verdad que algunas decisiones de Maresca fueron tan opuestas a lo que había mostrado en pretemporada que parte del pánico puede estar sobredimensionado.
Un once pensado para agosto, no para Wembley
El primer giro extraño llegó con los cuatro jugadores que regresaban de vacaciones: Erling Haaland, Elliot Anderson, Nico O’Reilly y Jeremy Doku. Todos titulares. Todos con apenas unos pocos entrenamientos a sus espaldas. Era la alineación de un técnico que quiere ganar un título ya mismo, cueste lo que cueste. Sobre todo teniendo alternativas más rodadas en la idea de Maresca.
El propio entrenador explicó después del partido que el objetivo no era tanto la Community Shield como el inicio de la Premier League. Su razonamiento: si quieren que estén listos para empezar ante el Bournemouth y para los primeros partidos de la temporada, es mejor que jueguen de inicio y salgan pronto, antes que lanzarlos desde el banquillo en un rol menos habitual.
“En ocasiones los jugadores prefieren empezar, hacer un calentamiento completo y arrancar desde el principio”, dijo Maresca. “El plan era cambiar a todos ellos después de 45 minutos o una hora como máximo, es una decisión que tomas antes del partido”. Traducido: la prioridad no era Wembley, sino acelerar el punto de forma de sus estrellas para la liga.
El problema fue el cómo.
Anderson, descolocado y desbordado
Elliot Anderson vivió una tarde para olvidar. Días después de que Maresca explicara con claridad que sus mejores posiciones son como mediocentro (No.6) o interior (No.8), el ex jugador del Forest fue desplazado a la derecha en un rol flotante, indefinido, que no le favoreció en absoluto. Y que dejó expuesto a Mateo Kovacic, convertido en único mediocentro defensivo y desbordado por el Arsenal.
Hubo destellos. Anderson dejó dos centros magníficos desde la derecha, uno para Haaland y otro para Doku, que recordaron su potencial ofensivo. Pero fueron chispazos aislados en un planteamiento que no le ayudó ni a él ni al colectivo.
También sorprendió la ausencia de Matheus Nunes. El club lo ha respaldado como lateral derecho titular hasta el punto de aparcar la búsqueda de competencia en el mercado. Sin él, Abdukodir Khusanov sufrió, como el resto de la defensa, en una tarde incómoda y llena de dudas.
Esas dos decisiones —Anderson fuera de sitio y Nunes en el banquillo— complicaron todavía más el partido del City y abrieron interrogantes sobre el criterio de Maresca. Aun así, todo lo que el italiano había mostrado antes del domingo invita a pensar que lo vivido en la Community Shield será una anomalía, no la nueva norma. Con Anderson en una zona más natural y Nunes reforzando la zaga, el equipo debería ofrecer una cara muy distinta.
La reaparición inesperada de Jack Grealish
El otro gran giro de guion fue la entrada de Jack Grealish tras el descanso. El extremo viene de una cesión en el Everton, se perdió la gira veraniega y el plan del club sigue siendo buscarle salida en este mercado. Sus minutos, sobre el papel, podrían haber servido mejor a jugadores como Rayan Aït-Nouri.
Sin embargo, Grealish dejó una actuación que, al menos, habrá sido bien recibida por los clubes que siguen interesados en él pese a su precio de 100 millones de libras. Si el objetivo era exhibirlo para facilitar una venta, el movimiento tuvo lógica deportiva y económica.
Un suspenso… con matices
Como primera gran prueba, el examen de Maresca en Wembley fue un suspenso. El City dejó dudas sobre cómo va a asimilar las ideas del nuevo técnico y si alcanzará el nivel necesario para pelear de verdad por la Premier League y la Champions League.
Pero el contexto importa. Varias de las decisiones más polémicas chocan frontalmente con lo que el italiano ha trabajado durante el verano. Eso sugiere que puede haber una partida a más largo plazo, un plan que no se mide en 90 minutos de Community Shield.
La derrota, y sobre todo la forma en que llegó, ha disparado los juicios rápidos sobre el nuevo City sin Guardiola. Las próximas semanas dirán si aquel partido fue una advertencia seria… o solo una fotografía distorsionada de un equipo que aún está aprendiendo a reconocerse en el espejo.






