Lookman brilla en el amistoso del Atlético de Madrid
El Atlético de Madrid abrió la pretemporada con un marcador contundente y un mensaje claro. Venció 4-1 a Getafe en un amistoso de miércoles que dejó un nombre propio por encima del resto: Ademola Lookman.
El delantero nigeriano necesitó solo 45 minutos para reclamar foco y jerarquía. Dos goles en la primera parte, la sensación de estar siempre un segundo por delante de una defensa desbordada y la impresión nítida de que su peso en el plan ofensivo de Diego Simeone puede ser mucho mayor de lo que sugería el cartel de “partido de preparación”.
El resultado, eso sí, engaña un poco al ojo desnudo. Getafe presentó un equipo muy lejos de su versión de competición, plagado de canteranos y con una nómina de ausencias que se notó en cada duelo dividido. El contexto rebaja la euforia, pero no borra la principal conclusión: Lookman ha decidido entrar en la temporada pisando fuerte.
Un doblete que marca territorio
El primer tanto del nigeriano abrió el encuentro y la tarde. Atacó espacios, se ofreció entre líneas, castigó cada desajuste. El segundo consolidó la superioridad rojiblanca y terminó de romper la resistencia de un Getafe verde, valiente por intención, pero superado por ritmo y físico.
Para Simeone, que pudo contar con buena parte de su bloque principal pese a las ausencias de varios internacionales que disputaron el Mundial 2026, la actuación de Lookman vale más que el propio marcador. Le ofrece una pieza incisiva, con gol y movilidad, justo cuando el equipo necesita redefinir su frente de ataque de cara al nuevo curso.
En un partido donde muchos aún están sacudiéndose las vacaciones de las piernas, Lookman jugó como si fuese ya octubre.
El laboratorio de Simeone: tres centrales y carrileros largos
Más allá del brillo individual, el amistoso dejó una pista táctica interesante. Simeone apostó por un sistema con tres centrales y carriles muy profundos, un dibujo que ya ha tanteado en distintas fases de su etapa, pero que esta vez pareció algo más que un simple experimento de julio.
Marcos Llorente fue una pieza clave en ese andamiaje. Su despliegue, llegando desde segunda línea y ocupando diferentes alturas, dio sentido a un esquema que busca ensanchar el campo y liberar a los hombres de ataque. El técnico argentino también alineó la estructura pensando en las características de Alejandro Grimaldo, uno de los fichajes del verano, que aún no se ha incorporado a los entrenamientos pero encaja por perfil en ese rol de carrilero ofensivo.
Queda por ver si este 3-centrales se convierte en la base del equipo o si fue solo una variante puntual para el rodaje de pretemporada. De momento, dejó sensaciones de solidez y una plataforma atractiva para potenciar a jugadores como Lookman.
Una plantilla en construcción, un protagonista adelantado
El 4-1 final dibuja una tarde cómoda, casi plácida, pero la lectura en el cuerpo técnico va por otro lado. La plantilla todavía está en fase de ensamblaje, con piezas por llegar, mundialistas por reincorporarse y decisiones pendientes en varias posiciones.
En medio de ese paisaje en movimiento, los dos goles de Lookman se convierten en algo más que una anécdota veraniega. Son una candidatura temprana. Un aviso a la competencia interna. Y una pregunta directa al banquillo del Atlético: ¿hasta dónde se puede construir el ataque del equipo alrededor de la electricidad del nigeriano?






