Liverpool y la pérdida de Ayyoub Bouaddi al Manchester City
El mercado de fichajes de Liverpool avanza a paso corto, casi a regañadientes, y mientras en Anfield se miden cada movimiento, un objetivo de futuro en el centro del campo se les escapa hacia un rival directo: Manchester City.
Todo nace de un terremoto en la élite europea: la salida de Rodri rumbo a Barcelona. Ese traspaso no solo altera el ecosistema del campeón inglés; también golpea de rebote los planes de Liverpool, que veía en Ayyoub Bouaddi una opción interesante para reforzar la medular en los próximos años.
La reconstrucción silenciosa de Liverpool
Andoni Iraola ya había marcado prioridades. La defensa, primero. Jeremy Jacquet y Ronald Araujo han llegado a Anfield buscando minutos y crecimiento, dos incorporaciones que apuntan a un cambio de piel en la zaga y a una competencia mucho más feroz en la línea de atrás.
El ataque, después. Victor Munoz ya forma parte del plantel, y el club mantiene vivo el interés por dos extremos del PSG: Bradley Barcola e Ibrahim Mbaye. Ambos pueden jugar por las dos bandas, una versatilidad que encaja con la idea de Iraola de tener un frente ofensivo más flexible y menos previsible.
El plan interno es claro: cerrar las bandas y la defensa, y entonces abrir el capítulo del centro del campo. Sobre el papel, la sala de máquinas de Liverpool no es la zona más urgente a reforzar. Pero el panorama empieza a moverse.
La posible salida de Curtis Jones y la incertidumbre que rodea la situación contractual de Alexis Mac Allister han encendido algunas alarmas. No se trata de una crisis, pero sí de un escenario en el que el club no puede permitirse errores de planificación.
Bouaddi se aleja… y apunta al Etihad
En ese contexto apareció el nombre de Ayyoub Bouaddi. El joven marroquí, de solo 18 años, se ganó miradas de toda Europa tras su actuación en el Mundial, y Liverpool figuraba entre los clubes atentos a su progresión.
Sin embargo, según Fabrizio Romano, el mediocampista está ya muy cerca de convertirse en nuevo jugador de Manchester City en los próximos días, como parte de la respuesta inmediata del club a la marcha de Rodri a Barcelona. El acuerdo con el jugador estaría cerrado en lo personal; lo que sigue sin hacerse público es el pacto entre City y Lille, más allá de los informes que apuntan a una valoración que podría superar con holgura los 100 millones de dólares.
En informaciones previas se deslizó que Lille quería retener a Bouaddi una temporada más en calidad de cedido. Romano, no obstante, asegura que el plan ha cambiado: el centrocampista se incorporará de inmediato a las órdenes de Enzo Maresca, que ya ha visto cómo el club invertía 157 millones de dólares en Elliot Anderson en esta misma ventana.
Para Liverpool, se esfuma así un objetivo potencial. No era la pieza clave del verano, pero sí un nombre que encajaba en una reconstrucción a medio plazo.
Un centro del campo con presente y futuro
El golpe es relativo porque Iraola no parte de cero. Trey Nyoni irrumpió la pasada temporada y ha firmado una pretemporada que obliga a mirarlo de otra manera: no solo como promesa, sino como candidato real a asentarse a largo plazo en el corazón del mediocampo.
A su alrededor, el club ya ha blindado pilares importantes: Dominik Szoboszlai, Ryan Gravenberch y Florian Wirtz cuentan con contratos largos y ofrecen un esqueleto sólido para el famoso “engine room” de Liverpool. Es una base que permite al técnico trabajar con cierta calma, sin la presión de tener que cerrar un fichaje urgente en esa zona.
Eso no significa que el debate esté cerrado. Si Alexis Mac Allister entra el próximo verano en su último año de contrato, el tablero puede cambiar por completo. Habrá decisiones que tomar, huecos que quizá cubrir, jerarquías que revisar.
Lo que sí parece claro es que, cuando llegue ese momento, Ayyoub Bouaddi ya no estará en la lista de opciones. Y en una Premier League donde cada detalle cuenta, ver a un talento así cruzar la línea hacia el Etihad en lugar de Anfield es un recordatorio incómodo: mientras Liverpool calibra cada paso, sus rivales no esperan.






