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Liverpool acelera por Bradley Barcola y busca fichar a Ibrahim Mbaye

El verano en Anfield ha pasado de la calma tensa al vértigo. Liverpool, empujado por la necesidad de renovar su frente ofensivo para seguir el ritmo de la élite europea, ha dado un paso enorme: existe un acuerdo de principio con Paris Saint-Germain por Bradley Barcola, una de las grandes joyas del fútbol francés.

No es un simple tanteo. Es una cifra de gigante.

Un acuerdo de principio por Barcola

Según información procedente de un medio especializado en la actualidad del Liverpool, el club inglés y PSG han alcanzado un entendimiento en torno a un traspaso valorado en unos 128 millones de euros, con bonus añadidos considerados ahora “más alcanzables” que los planteados en negociaciones anteriores.

La clave está en el matiz: acuerdo de principio. Nada firmado. Nada cerrado. Pero las bases económicas ya están trazadas.

El pulso entre clubes ha sido intenso. PSG arrancó exigiendo 170 millones de euros por el atacante de 23 años, campeón de Ligue 1 y de la Champions la pasada temporada, y dispuesto a no rebajar fácilmente sus pretensiones. Desde Inglaterra, la postura inicial de Liverpool era clara: no superar los 120 millones. L’Équipe llegó a situar la barrera parisina en 150 millones, con los ‘reds’ negándose a cruzarla.

La presión, sin embargo, ha ido cambiando de lado.

Barcola, que brilló con Francia en el Mundial de 2026, ya comunicó a PSG que no renovará y que quiere salir. Y no a cualquier destino: las fuentes citadas por el mismo medio apuntan a que su prioridad es vestir de rojo en Anfield. Con el jugador decidido y un acuerdo contractual ya alcanzado entre Liverpool y el futbolista, el margen de maniobra de los parisinos se ha ido estrechando.

De ahí nace el punto de encuentro en esos 128 millones de euros. Una cifra que mantiene a PSG en la esfera de los grandes vendedores y, al mismo tiempo, permite a Fenway Sports Group dar un golpe de autoridad en el mercado sin llegar al límite inicial marcado por los campeones franceses.

Conviene subrayarlo: por ahora solo un medio ha dado por hecho este acuerdo de principio entre clubes. Falta la validación de otras fuentes y la firma definitiva. Pero el movimiento existe, y es mayúsculo.

FSG mira también a Ibrahim Mbaye

Mientras el caso Barcola acapara titulares, en la sombra se cocina otra operación con acento parisino. Ibrahim Mbaye, otro talento ofensivo vinculado a PSG, está en el radar directo del Liverpool y la situación avanza.

Fabrizio Romano, una de las voces más escuchadas en el mercado de fichajes, detalló en su programa The Market Madness el 6 de agosto que el interés del Liverpool es “genuino” y que ya hay conversaciones con el nuevo agente del jugador, Jorge Mendes. Bayer Leverkusen había empujado fuerte, pero ahora, según el propio Romano, son los ‘reds’ quienes lideran la carrera por el extremo.

El periodista italiano ya había adelantado el 4 de agosto que Liverpool se había puesto en contacto con Mendes para explorar la operación. Mbaye, apuntó, también maneja propuestas desde la Bundesliga, pero está dando prioridad al proyecto del club de Anfield. Hubo un acuerdo muy avanzado con Leipzig, que terminó por desmoronarse tras el fracaso de la operación Diomande–PSG. Ese giro ha abierto la puerta de par en par a los ingleses.

TEAMtalk, a través de su especialista en mercado Graeme Bailey, añadió otro matiz importante: Liverpool ya está en conversaciones con el entorno del futbolista y el propio Mbaye vería con muy buenos ojos mudarse a Anfield. El interés no es solo institucional; también es personal.

Un verano decisivo para el proyecto

Si FSG consigue completar el fichaje de Barcola por las cifras que se manejan y, al mismo tiempo, rematar la llegada de Mbaye, el paisaje ofensivo del Liverpool podría cambiar de forma radical en un solo verano. Se trataría de dos apuestas de presente y futuro, con coste de superélite y la exigencia inmediata de rendir al máximo nivel.

Anfield conoce bien lo que significa reconstruir un ataque ganador. Esta vez, el desafío es aún mayor: hacerlo en un mercado inflacionado, negociando con un PSG que no suele ceder fácilmente y con media Europa pendiente de cualquier resbalón.

El acuerdo de principio por Barcola marca una dirección. La carrera por Mbaye, otra. La pregunta ya no es si Liverpool quiere volver a la cima, sino cuánta pólvora está dispuesto a quemar para conseguirlo.