Lesión de Kieran Trippier complica el inicio de Wolves
Wolves sufre un duro golpe con la lesión de Kieran Trippier en su debut liguero. El lateral derecho, fichado a coste cero en junio, se dañó los ligamentos de la rodilla izquierda en el 2-2 ante Blackburn Rovers y estará fuera “varias semanas”, según ha confirmado el club.
Se trata de una lesión del ligamento colateral medial (LCM), un contratiempo serio para un jugador de 35 años que llegaba a Wolverhampton Wanderers con la misión de aportar experiencia inmediata al once. Su estreno en liga se convierte así en un frenazo inesperado al nuevo proyecto.
No es el único problema para la zaga. Yerson Mosquera también se une a la enfermería tras el duelo contra Blackburn. El defensa de 25 años sufre un pequeño desgarro en los ligamentos del tobillo y se perderá igualmente varias semanas de competición. Dos defensas menos en cuestión de días: el margen de maniobra en la línea de atrás se reduce.
Entre tanta mala noticia, aparece un rayo de luz: la evolución de Rafiki Said. El extremo de 26 años, fichado este verano, sufrió una lesión “de alto grado” en el LCM durante un amistoso de pretemporada ante Maidenhead United el mes pasado, apenas 11 días después de su llegada. El golpe fue duro, pero el panorama empieza a cambiar.
Phil Hayward, director de rendimiento de Wolves, explicó que el jugador está respondiendo bien al tratamiento: “Rafiki ha estado trabajando muy duro en el gimnasio durante las últimas semanas con la rodillera puesta. Ahora ya no la lleva y la última resonancia tiene muy buen aspecto, así que va claramente en la dirección correcta”, señaló.
El parte médico se completa con dos nombres clave para la estructura del equipo. El guardameta Sam Johnstone está a solo una semana de alcanzar la plena condición física, un refuerzo inmediato para la portería. El centrocampista internacional por Haití Jean-Ricner Bellegarde necesitará un par de semanas más antes de reincorporarse a los entrenamientos con el primer equipo.
Entre bajas en defensa y buenas noticias en ataque, el cuerpo técnico de Wolves tendrá que ajustar rápido. La temporada apenas empieza y ya obliga a medir al milímetro cada pieza disponible.






