Leagues Cup: Messi Regresa y el Drama de Inter Miami
La Leagues Cup, por fin, empieza a tener forma. Sigue siendo un torneo caótico, con partidos desperdigados durante demasiados días y un sinfín de combinaciones para entender quién avanza y quién se queda fuera. Fascina y desorienta a la vez. Pero hay algo indiscutible: el drama está garantizado.
Y en esta segunda jornada grande, todo giró alrededor de un nombre: Lionel Messi.
El regreso de Messi… y el derrumbe de Inter Miami
El contexto era brutal. Tras el fallecimiento de su padre, el propio Messi había admitido menos de 12 horas antes que no sabía si podría volver a jugar al fútbol tan pronto. No había entrenado en toda la semana. Parecía imposible verlo en el césped.
Aun así, apareció en el estadio, se cambió y dijo que estaba listo. Inter Miami, que partía como uno de los grandes favoritos al título, lo recibía como si fuera un salvavidas emocional y futbolístico.
El guion, al principio, acompañaba. Miami ganaba 1-0 a León y necesitaba un triunfo amplio para mejorar su diferencia de goles y sostener sus opciones de clasificación. El escenario ideal para que Messi sumara minutos sin excesiva presión.
O eso parecía.
En lugar de sentenciar, las Garzas se desmoronaron. León, que llegaba lanzado tras haber derrotado ya a Orlando y Nashville en sus dos primeros partidos de Leagues Cup, dio la vuelta al marcador y se llevó un 3-2 que deja fuera a Inter Miami del torneo. Messi, en los 45 minutos que disputó, se mostró activo, con ideas y chispa en ataque. Pero no habrá título de Leagues Cup esta vez. Un golpe deportivo. Y, sobre todo, un golpe anímico.
Mientras tanto, la película general del torneo empieza a mostrar otro giro: los equipos de Liga MX parecen mejor colocados que muchos de sus homólogos de MLS. León se ha convertido en un hueso durísimo. Monterrey, si consigue mantenerse con vida, puede competir con cualquiera. Cruz Azul, Club América y hasta Toluca asoman como amenazas serias. Hace años que la Leagues Cup no se veía tan pareja. Para el espectáculo, es una gran noticia.
Cincinnati pasa del control total al desastre
El calendario de FC Cincinnati en esta Leagues Cup fue casi un castigo. Cruce tras cruce de alto perfil. Pero durante dos jornadas, lo manejaron con autoridad. Pachuca y Pumas cayeron con un global de 5-1. Evander, en un estado de forma brillante tras el parón por el Mundial, participó con una contribución ofensiva en cada uno de esos encuentros. Todo fluía.
El martes, en casa, debía ser la continuación lógica de esa racha. Y lo fue… hasta que dejó de serlo.
Evander marcó poco antes del descanso y Cincinnati se colocó en modo piloto automático, con el partido bajo control. El ambiente era de trámite. Pero el fútbol no perdona las desconexiones.
En el minuto 79, el veterano portero Evan Louro soltó un disparo que parecía controlado. Folrian Monzon aprovechó el regalo. Cinco minutos después, Louro cometió un error casi calcado, otra vez castigado. De una noche plácida a una pesadilla en cuestión de minutos.
El intento de redención llegó en el descuento, con una posible pena máxima que pudo cambiarlo todo. Una larga revisión en el VAR, tensión en la grada… y, al final, nada. Reclamación anulada. Cincinnati, que parecía tener el pase encarrilado, ahora depende de una cadena de sorpresas ajenas para aspirar a meterse entre los ocho mejores.
Columbus sufre, resiste… y celebra un empate
Al otro lado de Ohio, la historia fue igual de tensa, pero con un desenlace muy distinto. Pumas llegaba ya eliminado a su último partido de la fase, sin nada en juego más allá del orgullo y la posibilidad de aguarle la fiesta al Columbus Crew.
Y a punto estuvo de conseguirlo.
Columbus golpeó pronto: Tarun Karumanchi marcó a los nueve minutos y parecía abrir un camino cómodo hacia la clasificación. Sin embargo, justo antes del descanso, Álvaro Angulo empató y sembró la incertidumbre.
La segunda parte tuvo un protagonista inesperado: Keylor Navas. El guardameta costarricense sostuvo a Pumas con tres intervenciones de enorme mérito, una detrás de otra, hasta llevar el duelo a los penales. Para Columbus, con la barrera de los ocho puntos como referencia oficiosa para avanzar, esa tanda era casi una final.
Ahí apareció Nicolas Hagen. Pumas falló dos lanzamientos y Hagen detuvo un tercero. El 2-2 en el marcador final se sintió como un triunfo para el Crew, que sale vivo de una noche en la que pudo perderlo casi todo.
Liga MX se parte en dos… y Monterrey se aferra
Mientras MLS muestra una cara irregular, la Liga MX se ha dividido con claridad entre candidatos y equipos descolgados. Diez clubes mexicanos ya estaban eliminados tras la segunda jornada, varios de ellos con goleadas dolorosas. En el otro extremo, León, Club América y Cruz Azul casi han sellado su presencia en los cuartos de final.
Monterrey hizo su parte en el último turno del miércoles. Rayados necesitaban ganar en los 90 minutos a un Nashville muy rotado para seguir con vida. El margen de maniobra era mínimo. Y la resolución llegó sobre la bocina.
Cuando el empate parecía condenarlos, apareció un viejo conocido de MLS: Hugo Cuypers. El delantero firmó una volea fantástica en el tiempo añadido de la segunda parte para cerrar el 2-1 y mantener a Monterrey respirando en el torneo. La clasificación aún no depende de ellos, pero tumbar a uno de los equipos más sólidos de MLS mantiene la ilusión intacta.
Charlotte se duerme y Pachuca le roba la noche
Charlotte tuvo el pase en la mano durante casi todo el partido. Lo tuvo… y lo dejó escapar en el peor momento posible.
El rival, Pachuca, no está en la élite actual de la Liga MX. No es León, ni Tigres, ni Cruz Azul, ni Club América. Es un conjunto ordenado, sostenido por la inteligencia de Salomón Rondón en ataque, pero sin ese punto diferencial que sí lucen los grandes candidatos. Un equipo de media tabla, sólido, al que un conjunto como Charlotte debería poder controlar.
Sobre el papel, el plan encajaba. Charlotte quizá no deslumbra arriba, pero la llegada de Allan Saint-Maximin apuntaba a ser un refuerzo muy astuto, y la estructura defensiva parecía suficiente para, como mínimo, asegurar un empate ante un rival sin nada en juego.
La realidad fue otra. Charlotte ofreció poco, casi nada, y se enredó en su propia falta de ambición. El castigo llegó en el minuto 91. La zaga se hundió, dejó espacios y Alan Bautista, sin necesidad de un gol espectacular, empujó el balón a la red. Sencillo. Letal.
Ese tanto puede haber puesto punto final prematuro a la campaña de Charlotte en la Leagues Cup. Y deja una pregunta flotando sobre el torneo: ¿hasta qué punto los clubes de MLS están preparados para aguantar el pulso competitivo que les están marcando los gigantes —y los no tan gigantes— de la Liga MX?






