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Kelechi Iheanacho: De Glasgow a Bursa, un cambio decisivo

Kelechi Iheanacho cambió Glasgow por Bursa con una decisión que deja claro algo básico en el fútbol moderno: no siempre gana la oferta más grande, sino el proyecto que más seduce al jugador.

El delantero nigeriano de 29 años, que en septiembre había firmado un contrato de un año con Celtic tras salir de Sevilla y pasar por una cesión en Middlesbrough, no sólo rechazó la posibilidad de seguir en el campeón escocés. Fue más allá.

Según explicó, pidió expresamente a su agente que hiciera todo lo posible para llevarlo a Bursaspor.

Celtic disponía de una opción para ampliar su vínculo por una temporada más, pero dejó pasar el plazo. Después, el propio técnico Martin O'Neill admitió que quería que el atacante continuara y que el club le había puesto sobre la mesa un nuevo contrato. La puerta seguía abierta en Glasgow. El nombre de Iheanacho encajaba en los planes deportivos.

Sin embargo, el nigeriano eligió otro camino.

La llamada de Bursaspor llegó en el momento justo. El club turco, campeón de la TFF Second League la pasada temporada y embarcado en una escalada ambiciosa hacia el regreso a la Super Lig, le ofrecía algo diferente: ser pieza central de un proyecto en ascenso, en un entorno donde cada paso hacia el objetivo se vive como una conquista.

En su primera entrevista como jugador de Bursaspor, Iheanacho no escondió su entusiasmo. Habló de felicidad, de ilusión por el reto, y dejó claro que el peso de la historia del club también influyó en su elección. Recordó que Bursaspor ya había conquistado la Super Lig turca y subrayó la dimensión de la entidad en el país.

No es un simple cambio de camiseta. Es un giro de carrera.

De un gigante asentado como Celtic, con el título de liga casi como obligación, a un club que pelea por subir peldaño a peldaño, con la presión de no fallar en una segunda promoción consecutiva. De un rol condicionado por la competencia feroz en Glasgow a la posibilidad de liderar el frente de ataque en Bursa.

Iheanacho llega a un vestuario que mira hacia arriba, a una afición que se aferra a la idea de volver a la élite y a una liga donde cada gol puede valer un ascenso. Ahora le toca justificar una decisión que desafía la comodidad y abraza el riesgo deportivo.

Si su apuesta sale bien, no sólo Bursaspor estará más cerca de la Super Lig. También su nombre quedará ligado al renacimiento de un club que quiere volver a ocupar un lugar de peso en el mapa del fútbol turco.