ligahoy full logo

Juicio por la muerte de Diego Maradona en pausa por análisis de riñón

El caso judicial que busca esclarecer las responsabilidades en la muerte de Diego Maradona volvió a quedar en suspenso. Cuando el nuevo juicio se acercaba a su tramo final, una controversia sobre unos análisis de riñón frenó de golpe el avance del proceso.

La duda que sacude la causa

La defensa de los imputados sostiene que los estudios renales incorporados al expediente no serían de Diego Armando Maradona, sino de su padre, también llamado Diego, fallecido en 2015. Si se confirma, el error no sería menor: esos análisis forman parte del material que evaluó la comisión médica encargada de estudiar cómo fue atendido el astro en sus últimos días.

Ante la magnitud del señalamiento, el tribunal decidió suspender las audiencias hasta el 27 de agosto para revisar la prueba y determinar a quién pertenecen realmente esos resultados.

Un juicio que no logra estabilizarse

Siete profesionales de la salud están acusados de homicidio por negligencia en el tratamiento que recibió Maradona antes de morir, a los 60 años, en noviembre de 2020, mientras se recuperaba de una cirugía por un coágulo en el cerebro.

El camino judicial ha sido caótico. El primer juicio, que ya llevaba dos meses y medio de audiencias, fue anulado el año pasado tras revelarse que uno de los jueces había participado en un documental clandestino sobre el caso. En abril comenzó el nuevo proceso, que parecía encaminarse al veredicto hasta que estalló la polémica por los análisis de riñón.

La fiscalía reaccionó rápido. Aseguró que la supuesta confusión con las muestras “de ningún modo” pone en riesgo la acusación. “No van a lograr tirar abajo el juicio”, afirmó el fiscal Patricio Ferrari, en respuesta directa a la estrategia de la defensa.

El foco en la atención médica

Maradona murió por una insuficiencia cardíaca y un edema agudo de pulmón, con acumulación de líquido en los pulmones, en una casa alquilada en Tigre, en las afueras de Buenos Aires, apenas dos semanas después de la operación cerebral.

El equipo médico que lo atendía está bajo la lupa por la calidad de los cuidados en ese período. Los acusados niegan haber actuado con negligencia.

Este martes, un nefrólogo declaró ante el tribunal que el estado de los riñones del exfutbolista debió encender todas las alarmas. Según su testimonio, Maradona necesitaba “controles médicos diarios, cuidados de enfermería diarios, análisis de sangre y monitoreo de signos vitales” de manera constante. El especialista integra la comisión médica oficial, que ha sido especialmente dura al evaluar la atención que recibió el ídolo.

Justamente por eso, la posible confusión de muestras golpea en un punto sensible: si los análisis pertenecían al padre de Maradona y no al campeón del mundo de 1986, la credibilidad de esa comisión podría quedar seriamente dañada.

Entre la presión mediática y el desgaste judicial

Mientras la fiscalía intenta blindar la causa, las defensas miden cada paso. El abogado de la enfermera Nancy Forlini negó que busquen un nuevo juicio nulo. “Quiero que esto termine para que mi clienta sepa cuál es su destino judicial”, sostuvo, marcando el hartazgo por un proceso que se estira y se complica una y otra vez.

El 27 de agosto será la próxima fecha clave. De lo que se determine sobre esos análisis renales dependerá no solo la solidez de la prueba, sino también la confianza en el informe médico que apuntala la acusación.

En un caso donde cada detalle se discute como si fuera una jugada decisiva, la pregunta vuelve a imponerse: ¿cuánto más se puede alargar el partido judicial por la muerte de Diego Maradona antes de que llegue, por fin, un fallo definitivo?