John Heslin se niega a retirarse y ve esperanza en Mayo
John Heslin vive una segunda juventud con Westmeath y no tiene ninguna intención de detenerse. Mientras Mayo celebra por fin la conquista de Sam Maguire y el final de 75 años de espera, el delantero de Mullingar ve algo más que una gran historia nacional: ve un manual de instrucciones para condados como el suyo.
En el programa Inside Sport de RTÉ Radio 1, sentado junto a Brendan Devenney y Ciarán Whelan, Heslin habló con la serenidad de quien ya ha visto de todo… y con el brillo en los ojos de quien aún quiere más.
“Creo que algo que ha pasado un poco desapercibido con la victoria de Mayo”, explicó, “es que le da a todos los demás condados esa esperanza. Y como deportista, lo que quieres es eso: esperanza y una oportunidad. El hambre sigue ahí, seguro”.
Un veterano que se resiste al adiós
A sus 34 años, Heslin ya había dado el paso atrás. Se había retirado del fútbol intercondal y estuvo casi año y medio fuera del panel. Parecía una decisión definitiva. No lo fue.
Regresó a Westmeath esta temporada y ahora, lejos de hablar de despedidas, se ríe de la idea.
“Soy todavía jugador de Westmeath, en cualquier caso”, comentó con ironía. “Estuve jugando al golf con Mark McHugh hace un par de semanas y no me dijo que me retirara, así que, de momento, sigo siendo actual”.
El comentario resume bien su situación: un líder veterano, pero todavía pieza viva en un vestuario que empieza a creer que puede romper techos que parecían de hormigón.
Un año en el que Westmeath alzó la voz
Mayo se lleva el gran titular del año, y con justicia. Pero Westmeath también decidió dejar de ser figurante. Con Heslin de vuelta, el condado conquistó apenas su segundo título de Leinster, derrotando a Dublin en una final vibrante en Croke Park el pasado mayo. Un resultado que, por sí solo, habría definido una temporada.
Sin embargo, cuando le pidieron que eligiera su partido del año, Heslin miró un poco más atrás. Volvió mentalmente a Tullamore, a un día en el que él ni siquiera estaba en el campo, sólo en la grada, mirando como un aficionado más.
Westmeath 4-18, Meath 0-25. Un cuarto de final que sacudió la jerarquía provincial.
En ese momento, Heslin seguía oficialmente retirado. El impacto fue tal que, cuando lo llamaron de nuevo al panel, él mismo sintió que estaban “sacando a un aficionado de la grada”.
La noche que cambió la percepción
“Sería fácil para mí elegir Westmeath contra Dublin”, admitió. “Sólo la segunda vez que Westmeath gana el Leinster Championship. Y, en lo personal, incluso había dicho en una entrevista, antes de volver al panel, que sería genial que Westmeath venciera a Dublin, pero que sería agridulce para los que no estábamos involucrados después de tantos años en los que ellos dominaron”.
Durante 14 temporadas, recordó, cada vez que él se enfundó la camiseta del condado, Dublin se llevó Leinster. Volver justo a tiempo para romper esa racha fue casi un acto de justicia poética. Aun así, decidió apartar ese día de la discusión “para dar a los chicos todo el crédito que merecen”.
Su elección, inevitablemente teñida de orgullo, fue otra: Westmeath contra Meath.
No es un rival al que Westmeath haya derrotado muchas veces en campeonato. Aquel día, el equipo viajó a Tullamore como claro “underdog”. Meath, con razón por el momento de forma, figuraba entre los grandes favoritos al título provincial. El guion estaba escrito… hasta que el balón echó a rodar.
Westmeath se soltó. Atacó sin complejos. Y, sobre todo, sus jóvenes se adueñaron del escenario.
“Creo que ese partido resumió lo que fue este campeonato y, en particular, la manera en que Mayo ganó”, reflexionó Heslin. “Los jóvenes de Westmeath ese día estuvieron simplemente irreales”.
Los destellos se acumularon. Shane Corcoran firmó un gol de dibujos animados. Matty Whittaker marcó otro tanto y sus actuaciones posteriores le valieron un lugar en el Sunday Game Team of the Year. Pero más allá de los nombres propios, lo que quedó fue una sensación colectiva.
“Fue una victoria muy especial en Tullamore para Westmeath”, recordó Heslin. “Ese día se sintió que este equipo tiene algo especial dentro”.
Entre la grada y el césped
Lo más llamativo es que, para Heslin, ese recuerdo no es sólo profesional. Lo vivió como hincha, sentado, sufriendo y celebrando como cualquier otro seguidor.
“Ese partido vivirá mucho tiempo en mi memoria como aficionado de Westmeath”, admitió. “Pero, obviamente, ahora también como jugador”.
Ahí está la dualidad que define su momento actual: líder veterano y, al mismo tiempo, hincha emocionado que se ha ganado el derecho de seguir soñando desde dentro.
Mayo ya ha demostrado que las viejas historias pueden reescribirse. La pregunta, ahora, es cuántos condados –y cuántos jugadores como John Heslin– se atreverán a creer que el próximo giro del guion puede llevar su nombre.






