Joao Cancelo renuncia a salario y se une al Barça
Durante meses, el fichaje definitivo de Joao Cancelo por el Barcelona parecía atrapado en un callejón sin salida. Llamadas, reuniones, mensajes cruzados con Al-Hilal… y nada se movía. El club asiático subía y subía sus exigencias: primero 10 millones de euros, luego 15. El Barça no cedía. Cancelo tampoco. Todos esperaban. El reloj corría.
Y de repente, el acelerón.
En cuestión de días, la operación se ha desatascado y el regreso del portugués ya es, a efectos prácticos, una realidad. Cancelo ha roto su contrato, ha renunciado a parte de su salario y ha hecho lo que muchos dicen y pocos cumplen: priorizar el escudo por delante del bolsillo. Hoy mismo voló a Barcelona para rematar la jugada.
“Finalmente, estoy donde quería estar”
Nada más aterrizar en la ciudad, el lateral se encontró con las cámaras. Pregunta directa: qué espera del Barça esta temporada. Respuesta igual de directa.
«¡Tenemos un equipo muy fuerte esta temporada! Finalmente, estoy donde quería estar», lanzó, dejando claro que su brújula nunca dejó de apuntar al Camp Nou, aunque su camino se desviara por otros destinos.
Ya como jugador del Barça en propiedad, Cancelo explicó que no se ha permitido ni un segundo de relajación. Ni siquiera en vacaciones.
«Entrené duro durante una semana entera para estar listo para Barcelona», confesó, subrayando el nivel de exigencia que se autoimpone para llegar al ritmo que demanda el vestuario culé.
Un ultimátum a Deco
El portugués también desveló la conversación clave con Deco, el hombre que ha pilotado la operación desde los despachos. Ahí Cancelo fue tan contundente como sobre el césped.
«Le dije a Deco: o vengo aquí, o me quedo allí un año sin jugar mientras sigo cobrando mi salario».
No era una frase para la galería. Era una posición firme. O Barça, o nada.
«Renuncié a parte de mi salario, pero mi elección era o firmar por Barcelona o nada», añadió, dejando al descubierto el sacrificio personal que ha asumido para que el acuerdo pudiera cerrarse.
Un fichaje con aroma de hincha
La entrega de Cancelo por el escudo empieza a dibujar una historia poco habitual en el fútbol moderno. La Masia suele marcar el listón de la fidelidad al club, pero el portugués se está ganando un lugar propio en ese relato de devoción.
Lleva años empujando para vestir de blaugrana. Siempre llegaba cedido, siempre con la sensación de examen continuo. Venía, rendía, se marchaba. Y volvía a insistir.
Esta vez es distinto. Cancelo firma en propiedad, sin la sombra de otra entidad decidiendo su futuro a final de curso. Podrá jugar sin la presión del “último tren”, sin el ruido del mercado a su alrededor. Solo con una idea en la cabeza: consolidarse, por fin, como pieza fija del club que eligió incluso a costa de su propio sueldo.
El balón ya está en sus pies. Y también, en buena medida, en los del Barcelona, que ahora deberá estar a la altura de la pasión de uno de sus futbolistas más insistentes y entregados.






