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Joao Cancelo regresa a Al Hilal mientras el Barça busca acuerdo

Durante todo el verano se dio casi por hecho: Joao Cancelo acabaría vestido otra vez de azulgrana. El plan parecía sencillo sobre el papel. El lateral portugués, brillante en su cesión la segunda mitad del curso pasado, había convencido al vestuario, al cuerpo técnico y a la directiva del FC Barcelona. Él también quería seguir. Faltaba “solo” cuadrar números con Al Hilal.

Nada de eso ha sucedido todavía.

De intocable para Flick… a pretemporada en Arabia

Cancelo firmó un tramo final de temporada de alto nivel en el Barça. Su impacto fue tan grande que terminó desplazando a Alejandro Balde del once titular, sobre todo desde el lateral izquierdo, ese carril que convirtió en una autopista hacia el área rival. Su versatilidad enamoró al club: lateral por ambas bandas, capaz de meterse por dentro, de aparecer como centrocampista en fase ofensiva y de generar ventajas contra defensas cerradas.

Por eso el Barça se lanzó a por su fichaje definitivo en cuanto acabó la cesión. Había consenso interno. Operación prioritaria. Negociaciones abiertas con Al Hilal desde el inicio del mercado.

Sin embargo, mientras en Barcelona se hablaba de “optimismo” y “confianza” en cerrar el acuerdo, en Arabia el calendario no se detuvo. Con un año de contrato por delante y sin entrar en los planes deportivos de Al Hilal, Cancelo seguía perteneciendo al club saudí. Y cuando el equipo arrancó la pretemporada, llegó el giro visualmente más potente del verano: el portugués regresó a los entrenamientos con la plantilla, tal y como mostró el propio club en sus canales oficiales.

La imagen impacta, pero no cambia el fondo de la historia.

Profesionalidad en Arabia, mirada en Barcelona

Cancelo mantiene clara su prioridad: volver al Camp Nou. El jugador ha dejado patente su preferencia, lo que da cierto margen de maniobra al Barça en la negociación. Pero ese deseo no obliga a Al Hilal a aceptar cualquier oferta.

Mientras no haya acuerdo definitivo, el defensa tiene que cumplir con su contrato. Entrenar, competir si se lo piden, comportarse como un futbolista más del club saudí. Su regreso a la dinámica de Al Hilal no responde a un cambio de opinión, sino a una cuestión de profesionalidad y respeto por la entidad que le paga.

Hoy, Cancelo es, a todos los efectos, jugador de Al Hilal. Y actúa como tal.

Un fichaje que sigue encajando a la perfección

En Barcelona, la operación no se ha caído. El club mantiene la convicción de que todavía puede cerrar la incorporación antes del cierre del mercado. El encaje deportivo es evidente y conocido: Cancelo ofrece una gama de recursos que Hansi Flick valora especialmente.

Puedes jugar en los dos costados, saltar al centro del campo con balón, ser un foco creativo más en campo rival y ayudar a desatascar partidos ante rivales replegados. El Barça ya sabe qué tipo de rendimiento puede esperar de él y cómo se adapta a un contexto exigente. El margen de error es mínimo, casi inexistente, en comparación con otros fichajes.

Su llegada también tendría un efecto directo sobre Alejandro Balde. El canterano afronta una temporada clave y la competencia de un veterano de nivel europeo como Cancelo podría empujarle a dar un salto más en su desarrollo. Para Flick, disponer de dos laterales de ese perfil en una plantilla corta es oro.

El problema no es futbolístico. Es económico y de negociación.

Tiempo en el reloj, presión en el banquillo

La posición de Cancelo, firme en su deseo de regresar al Barça, ayuda, pero no rompe la resistencia saudí. Al Hilal no tiene prisa. No necesita al jugador en su proyecto, pero tampoco piensa regalarlo. Quiere condiciones que le satisfagan y, hasta ahora, no las ha encontrado en las propuestas azulgranas.

Esa es la razón por la que la operación avanza a un ritmo mucho más lento del que habría deseado Hansi Flick. El técnico alemán, que ya ha empezado a perfilar su equipo para el curso que viene, sabe lo que ganaría con el portugués en su libreta táctica. Cada día sin Cancelo es un día menos de trabajo conjunto, de automatismos, de ajustes finos en las salidas de balón y en las estructuras ofensivas.

El Barça, por su parte, todavía tiene el factor tiempo a su favor. El mercado no ha cerrado y en los despachos se insiste en que hay margen para desbloquear el acuerdo. Pero el calendario no perdona. Las jornadas se acercan, la plantilla necesita certezas y el lateral portugués sigue entrenando en Arabia.

La pregunta ya no es si Cancelo quiere volver. Eso está claro.

La cuestión es otra: ¿cuánto está dispuesto a estirarse el Barça para que ese deseo no se quede, una vez más, en una operación que “estuvo cerca” de hacerse?