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Italia busca a Guardiola: ¿un sueño imposible?

Italia ha llamado a la puerta de Pep Guardiola. La respuesta, de momento, es un silencio cargado de significado y una cifra que lo dice casi todo: 20 millones de euros por temporada. Demasiado incluso para una federación dispuesta a hacer una excepción histórica.

Según La Gazzetta dello Sport, el técnico español ha puesto sobre la mesa un salario anual de 20 millones para aceptar el banquillo de la selección italiana. La FIGC, en cambio, solo podría llegar aproximadamente a la mitad: unos 10 millones. La distancia no es solo económica. Es también de tiempos, de prioridades, de vida.

El viaje a Barcelona y una espera tensa

Paolo Maldini, director técnico, y su asesor Leonardo viajaron el pasado fin de semana a Barcelona para mantener una reunión directa con Guardiola. Italia no envió un simple emisario: envió nombres de peso, símbolos de un proyecto que pretende ser ambicioso, casi revolucionario para el fútbol azzurro.

Desde entonces, la federación espera una respuesta definitiva. Y espera sabiendo que el propio Guardiola ha reiterado que quiere tomarse un descanso tras diez años al frente de Manchester City. Un ciclo largo, exitoso, exigente. No es el perfil de entrenador que suela lanzarse de inmediato a otro fuego de máxima presión como es una selección campeona de Europa con necesidad de reconstrucción.

La sensación en los medios italianos es unánime: convencerle roza lo imposible.

El dinero, muro casi insalvable

El componente económico termina de endurecer el escenario. Giovanni Malagò, figura de referencia en el deporte italiano, ha deslizado que la federación podría “hacer una excepción” para afrontar un salario muy por encima de los estándares habituales. Pero incluso forzando el límite, la cifra no superaría esos 10 millones anuales.

Guardiola, siempre según Gazzetta, mantiene su petición de 20 millones. El doble. Un abismo.

No se trata solo de si Italia puede pagar, sino de si debe hacerlo. El debate interno es evidente: ¿hasta qué punto conviene hipotecar buena parte del presupuesto técnico en un único nombre, por muy brillante que sea?

Asamblea en Milán y proyecto sobre la mesa

Mientras la negociación con Guardiola se consume a fuego lento, el fútbol italiano se reúne. Hoy se celebra en Milán una Asamblea de la Lega Serie A, en la que Malagò, Maldini y Leonardo presentarán su proyecto a los clubes de la máxima categoría.

No se espera anuncio alguno sobre el nuevo seleccionador. No es el día de los nombres, sino de las ideas: estructura, modelo, relación con los clubes, modernización del trabajo de la selección. El contexto en el que, si todo saliera perfecto, se insertaría la figura de Guardiola.

Pero nada indica que ese desenlace esté cerca.

Mancini y Pirlo, la vía italiana

Si Guardiola acaba rechazando la propuesta —escenario que muchos en Italia ya dan casi por hecho—, el foco volverá a girar hacia soluciones más reconocibles y, sobre todo, más asumibles.

Roberto Mancini y Andrea Pirlo siguen en primera línea de la lista. El primero, con la autoridad de haber llevado a Italia al título en la Eurocopa y el peso de una salida traumática en su anterior etapa. El segundo, con menos experiencia en banquillos de élite, pero con un aura que seduce a parte del entorno federativo y político del fútbol italiano.

Malagò, Maldini y Leonardo no se cierran, en cualquier caso, a otras alternativas. El casting no se limita a dos nombres. La búsqueda de un seleccionador que marque una nueva era continúa, aunque el sueño de ver a Guardiola en el banquillo azzurro se aleje cada día un poco más.

La gran cuestión ahora es otra: si el “no” de Pep termina siendo definitivo, ¿apostará Italia por un regreso a lo conocido o se atreverá a romper el molde con una elección inesperada?