Iraola y su equipo logran un empate agónico en Newcastle
Andoni Iraola salió del césped con una sensación extraña. No era el resultado que había imaginado para abrir la temporada, pero la forma en que su equipo arrancó un empate en el tramo final dejó un regusto mucho menos amargo de lo que indicaba el marcador durante gran parte de la tarde.
Newcastle golpeó primero. Y no una sola vez. Anthony Elanga y Joe Willock adelantaron por dos ocasiones a los locales, obligando a los de Iraola a remar a contracorriente desde muy temprano. Cody Gakpo y Szoboszlai, sin embargo, se encargaron de firmar las dos igualadas que sostuvieron a los visitantes en un partido desbocado.
“Es una sensación extraña. No es el resultado que queríamos pero es verdad que, por la forma en que marcamos el gol al final, sabe mejor. Aun así, hubiéramos preferido claramente la victoria”, admitió el técnico en la BBC, subrayando la capacidad de respuesta de su equipo tras verse 2-1 abajo.
Un inicio que rozó el desastre
El choque se torció casi desde el primer suspiro. En apenas cinco minutos, Liverpool ya iba por detrás. Para Iraola, el arranque fue inaceptable dadas las circunstancias: primer partido, St James’ Park apretando y un rival armado para correr.
“Empezamos el partido de la peor manera que conocíamos. Newcastle fuera, primer partido de la temporada, el ambiente, ellos tienen jugadores muy rápidos y encajamos el gol”, lamentó. “Nos castigaron y tuvimos que ir todo el tiempo contra el resultado. Pero no nos rendimos en ningún momento”.
Control, reacción y otro mazazo
Tras el descanso, el encuentro cambió de tono. Liverpool empezó a mandar cerca del área rival, a manejar la posesión donde duele. “En la segunda parte pudimos controlar el partido. Tuvimos mejor posesión alrededor de su área”, analizó Iraola.
Llegó el gol que devolvía la esperanza y, por un momento, el choque pareció inclinarse del lado visitante. “Cuando marcamos, parecía que éramos el equipo que iba a darle la vuelta al partido”, reconoció el entrenador.
Pero Newcastle volvió a morder. Otro zarpazo, otro golpe cuando el rival se veía más fuerte. El 2-1 obligó a una segunda reacción, esta vez ya con el físico al límite y el reloj en contra.
El banquillo entra en escena
La intensidad del duelo pasó factura. Iraola tuvo que tirar de fondo de armario antes de lo previsto. Jeremy Jacquet fue uno de los sacrificados por la exigencia del plan de juego.
“Jeremy no ha hecho una pretemporada propiamente dicha, así que era más o menos esperado que no terminara el partido”, explicó el técnico. No fue una crítica, sino la constatación de que el ritmo que exige su propuesta no perdona a quien llega corto.
El entrenador, eso sí, destacó el impacto de todos los que saltaron desde el banquillo: “Todos los suplentes nos dieron energía. La necesitamos porque es difícil aguantar los 90 minutos con los mismos jugadores con la forma en que queremos jugar. Los que entran desde el banquillo pueden influir en el partido”.
Y lo hicieron.
Víctor Muñoz, protagonista en el tramo final
Uno de esos revulsivos fue Victor Muñoz, que terminó siendo decisivo. El atacante forzó el penalti que permitió a los suyos rescatar el empate cuando el tiempo se agotaba.
Iraola fue más allá y dejó caer que Muñoz pudo haber cambiado el encuentro incluso antes: “Victor casi tuvo otro penalti pero el árbitro pitó antes de concederlo y era todavía más claro. Así que ha influido mucho en el partido”.
Un punto, un susto inicial, una reacción feroz y un aviso de lo que pretende Iraola: un equipo que no se rinde, que exige al máximo a sus futbolistas y que convierte hasta el primer día de curso en una montaña rusa. La pregunta es cuánto tardará en transformar estas remontadas agónicas en victorias contundentes.






