Ipswich cierra pretemporada con victoria y claves tácticas
Ipswich necesitó unos minutos para encontrar el ritmo en Berlín. Y lo pagó. A los nueve minutos, un saque de falta en corto pilló despistada a la zaga y Zeno van den Bosch apareció en el área para fusilar a bocajarro. Gol sencillo, demasiado sencillo para un rival de Bundesliga.
El golpe, sin embargo, despertó al equipo de Gary O’Neil.
Siete minutos después, Leif Davis atacó la línea de fondo por la izquierda y puso un pase atrás medido. Jack Clarke llegó de cara, controló la situación y definió con calma para empatar. Primer aviso serio de un Ipswich que, cuando acelera, huele a equipo de Premier.
El partido cambió de tono. Sindre Walle Egeli ganó un balón aéreo, lo peinó y, en el minuto 40, Emersonn apareció en el área pequeña para girar el marcador con un remate corto pero letal. Cinco minutos más tarde, justo antes del descanso, llegó el gol del día: Dara O’Shea, el capitán, se incorporó desde la derecha, cazó un balón en la frontal y soltó un disparo violento a la escuadra izquierda. 1-3 al descanso. Exhibición de pegada en el tramo fuerte del primer tiempo.
Tras la reanudación, Union Berlin se enganchó de nuevo al duelo. En el 53, Josip Juranovic se plantó ante Kjell Scherpen y le picó la pelota por encima con mucha clase para el 2-3. El ambiente se tensó, el ritmo bajó y los cambios fueron rompiendo el ritmo. Hasta que, a doce minutos del final, Ipswich sentenció.
Anis Mehmeti ganó espacio por la derecha y puso un centro tenso al corazón del área. Kasey McAteer, recién salido desde el banquillo, atacó el primer palo y conectó un remate de primeras para el 2-4 definitivo en el 78. Gol de delantero que llega frío y decide caliente.
En las gradas del estadio berlinés, 12.421 espectadores asistieron a un amistoso con más lectura táctica que aroma de verano.
O’Shea, capitán… y lateral derecho
Una de las grandes pistas del día no estuvo en el marcador, sino en la pizarra. Dara O’Shea arrancó el encuentro como lateral derecho, con Darnell Furlong y Ben Johnson esperando su oportunidad en el banquillo.
No es un experimento aislado. O’Neil ya lo probó la semana pasada ante Rayo Vallecano y repetirlo en el último test serio antes del debut liguero suena a decisión, no a prueba. El técnico parece haber encontrado así la forma de juntar a O’Shea con Issa Diop y Jacob Greaves en la línea defensiva.
¿Puede cambiar el plan? Claro. Furlong aún puede ganarse el puesto y el mercado sigue abierto, con la llegada prevista de Abdoul Ouattara desde Strasbourg como posible refuerzo específico para ese costado. Pero hoy por hoy, la apuesta es clara: el capitán, partiendo desde la derecha.
O’Shea nunca ha escondido que prefiere jugar de central, pero su carácter competitivo le empuja a aceptar el rol que el equipo necesite. Desde ahí, además, se soltó más en ataque de lo habitual y el premio fue ese cañonazo a la escuadra desde la frontal. Un gol que legitima el experimento.
Clarke, cerebro y filo
La otra novedad táctica estuvo unos metros más arriba. Jack Clarke arrancó como mediapunta, en el rol de número 10, por detrás del delantero.
No es territorio desconocido. Ya jugó ahí en varios tramos de la pasada temporada y también en amistosos previos este verano. Que O’Neil lo coloque en esa posición en el último ensayo antes del estreno oficial dice mucho de la confianza que tiene en su versatilidad.
El plan a medio plazo apunta a Julio Enciso como hombre principal para ese puesto, una vez se cierre definitivamente su regreso a Portman Road. Daizen Maeda parece tener bien sujeta la banda izquierda y Jaden Philogene vuelve a entrar en escena. En ese contexto, Clarke se perfila como comodín de lujo: puede ocupar el carril zurdo o la mediapunta con solvencia.
Su actuación en Berlín refuerza esa idea. Marcó el 1-1 tras el pase atrás de Davis y, desde la derecha, colgó un centro perfecto que acabó en el gol de Emersonn. Influyente, incisivo y con una pretemporada que no está pasando desapercibida. La pregunta es simple: cuando arranque la Premier, ¿dónde se atreverá O’Neil a dejarle fuera?
El regreso de Jaden Philogene
El verano de Jaden Philogene ha sido un ruido constante. Rumores, especulaciones, posibles salidas. Pero, a día de hoy, Ipswich no ha recibido ni una sola oferta formal por el extremo.
Lesionado en el isquiotibial durante gran parte de la pretemporada, el jugador ha permanecido cerca del grupo en Playford Road y viajó con el equipo a la capital alemana. En Berlín, arrancó en el banquillo y entró al descanso en lugar de Maeda.
Su actuación dejó detalles. Regates, amagos, algún disparo, esa electricidad que siempre insinúa algo. Le faltó, eso sí, peso real en el juego por la izquierda. Le costó marcar diferencias de forma sostenida.
El futuro inmediato sigue en el aire. Pero hay un hecho incontestable: a una semana de volver a la Premier League, Ipswich recupera a un futbolista diferencial, vestido de azul y blanco, sumando minutos competitivos. Eso, en un verano de dudas, es una buena noticia.
Un cierre de pretemporada con mensaje
El balance del día va más allá del 2-4. Ipswich cierra la pretemporada con sensaciones crecientes. El verano arrancó lento, con futbolistas ajustando cargas y fichajes integrándose poco a poco. Los dos últimos amistosos, sin embargo, han mostrado un equipo más reconocible, más intenso y con automatismos cada vez más claros.
En Berlín, el conjunto de O’Neil no dominó el partido de cabo a rabo. Su mejor tramo fue ese vendaval del primer tiempo en el que firmó tres goles. El resto del encuentro lo gestionó con oficio, manteniendo a un rival de Bundesliga a cierta distancia en su propio estadio. Para ser un amistoso, no es un detalle menor.
Hubo nombres propios. Clarke y Walle Egeli destacaron por su influencia ofensiva, mientras que Sasa Lukic dejó un debut sólido en el centro del campo, dando criterio y estructura. Entre los titulares, se vieron muchas cosas positivas.
No todo fue perfecto. Los dos goles encajados dejan deberes. El primero, fruto de un despiste en una falta rápida; el segundo, con la defensa desconectada en el inicio de la segunda parte. Kjell Scherpen no firmó su mejor tarde y difícilmente querrá revisar esas acciones, pero los errores nacen más de la falta de atención colectiva que de un fallo individual claro.
Con una semana de trabajo por delante antes de recibir a Sunderland, la sensación es que Ipswich llega al gran día en una posición sólida, con una idea reconocible y margen para pulir detalles.
Siete partidos después, llega la verdad
La pretemporada se cierra con cuatro victorias, un empate y dos derrotas en los siete encuentros que la afición ha podido seguir en directo o por streaming. Más allá de los números, el equipo ha mostrado una línea de mejora continua, una buena respuesta física y una adaptación creciente a las exigencias tácticas y de intensidad que marca Gary O’Neil.
Ahora cambia el escenario. La Premier League es otro animal. Más rápido, más duro, menos indulgente con los despistes a balón parado o las desconexiones puntuales.
¿Está Ipswich preparado para volver a desafiarla? La primera respuesta llegará cuando Sunderland pise Suffolk el próximo fin de semana. Ahí ya no habrá margen para lecturas amables de pretemporada. Solo contará lo que marque el electrónico.






