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Inter presiona al Liverpool por Curtis Jones

El verano se le está encogiendo al Liverpool. No solo por las salidas confirmadas, sino porque los pretendientes han empezado a poner plazos. El último en hacerlo, con la seguridad de quien se sabe en una posición fuerte, es el Inter de Milán.

Inter quiere a Jones… y lo quiere ya

Según la prensa italiana, el Inter ha fijado una fecha clara: quiere tener a Curtis Jones disponible en Alemania a partir del 16 de julio. El mensaje hacia Anfield es evidente: o el acuerdo se cierra pronto, o el club lombardo mirará hacia otro lado.

TEAMtalk adelantó hace unas semanas que Jones ya ha dado el “sí” a un traspaso al Inter este verano. El plan del vigente campeón de la Serie A pasa por cerrar la operación en torno a los 20 millones de euros. Para ellos, es una oportunidad de mercado: un centrocampista inglés, joven, con experiencia en la élite y solo un año de contrato por delante.

En Liverpool, la lectura es muy distinta. El club de Anfield apunta a una cifra cercana a los 30 millones de euros y quiere incluir además un porcentaje sobre una futura venta. Saben que necesitan liquidez para reconstruir una plantilla que se está vaciando por arriba y por los lados.

La Gazzetta dello Sport subraya que en el Inter hay confianza en llegar a un acuerdo, pero reconoce un punto clave: los italianos están “atascados” con alrededor de 20 jugadores en plantilla y no pueden moverse sin liberar espacio y ajustar cuentas. Confían en el deseo del futbolista y en la presión que genera un contrato que expira en un año, pero el margen no es infinito. De ahí la fecha del 16 de julio.

Mientras tanto, el técnico Chivu podrá arrancar la pretemporada con buena parte del grupo disponible, a excepción de los seis internacionales convocados al Mundial: Akanji, Calhanoglu, Sucic, Bonny, Lautaro y Thuram. El plan es sencillo: mezclar “viejos” y nuevos desde el primer día, y que Jones, si llega, se integre desde el minuto uno.

Un Liverpool en transición y bajo asedio

El caso Jones no es un episodio aislado. Es un síntoma. El Liverpool ya ha perdido a Ibrahima Konaté y Andy Robertson, ambos libres, rumbo a Real Madrid y Tottenham respectivamente. Dos pilares defensivos que se marchan sin dejar un euro en caja.

A eso se suma la gran salida del verano: Mohamed Salah. El egipcio ya ha anunciado que se irá, con Arabia Saudí o algún otro destino esperando su decisión definitiva. Un golpe deportivo y simbólico.

En paralelo, nombres como Alexis Mac Allister y otros pesos del vestuario también han sido vinculados con posibles movimientos. El club vive un momento delicado: necesita vender bien para poder comprar, pero tampoco puede permitirse una sangría de talento sin reemplazo de nivel.

En ese tablero, Jones es una pieza incómoda. Venderlo ahora significa hacer caja con un activo que podría irse gratis dentro de un año. Retenerlo implica correr ese riesgo, pero también mantener a un centrocampista formado en casa, que conoce la casa y el entorno. El reloj, esta vez, no corre solo a favor del Liverpool.

Ayari, en modo Mundial y con el ruido en silencio

Mientras el nombre de Curtis Jones se mueve de despacho en despacho, otro centrocampista aparece en el radar de Anfield: Yasin Ayari, de Brighton. En las últimas semanas se ha hablado de él como posible objetivo del Liverpool tras su gran actuación en el primer partido de Suecia en el torneo.

El propio Ayari, sin embargo, ha querido apagar el ruido. Preguntado por Fotbollskanalen sobre unas supuestas negociaciones con el club de Anfield, el sueco fue tajante: ahora solo existe el Mundial.

“Estoy en la burbuja del Mundial, como se dice. No tengo ni idea de nada. Todos los demás se encargan de eso por mí. Yo solo estoy aquí y me centro en el Mundial”, explicó. Frío, directo, sin alimentar la rumorología.

Brighton, mientras tanto, ya ha cerrado la llegada de Zadok Yohanna desde el antiguo club de Ayari, AIK Fotboll. Un movimiento que refuerza la conexión sueca del club del sur de Inglaterra y que, de paso, muestra que el proyecto sigue pensando a medio plazo.

Ayari, lejos de mostrarse distante, ya ha asumido un rol de hermano mayor con el recién llegado. “Será divertido. No lo he visto mucho en la liga sueca, pero será divertido empezar y ver cómo le va”, comentó. Y añadió una frase que define bien el ambiente en Brighton: “Cuidaré de él, pero mucha gente cuidará de él. Es un club familiar, así que debería ir bien”.

Mientras uno, Jones, mira a Italia y espera que los clubes se pongan de acuerdo antes del 16 de julio, el otro, Ayari, se refugia en el Mundial y en la calma de quien sabe que su fútbol hablará por él. El mercado, como siempre, decidirá quién cruza la puerta de Anfield… y quién la deja atrás.