Inter presiona por Curtis Jones mientras Liverpool se prepara para una posible despedida
El nombre de Curtis Jones lleva meses dando vueltas en los despachos del Inter. No es un interés pasajero ni un sondeo de verano: el club italiano ha insistido desde enero y ahora huele sangre. En Liverpool, mientras tanto, la situación del centrocampista se vuelve cada vez más delicada, dentro y fuera del campo.
Una negociación que se resiste… pero cede
El Inter ya lo intentó varias veces. Su última oferta, en torno a 25 millones de euros, acabó rechazada por Liverpool, firme en la idea de que su canterano vale más, incluso entrando en el último año de contrato.
Desde Anfield siempre han manejado una cifra clara: alrededor de 35 millones de euros, unos 30 millones de libras. Para el club, ese precio encaja con un mercado de Premier League inflado y con un jugador que, a sus 23 años, aún tiene recorrido.
Sin embargo, el escenario se mueve. Intermediarios implicados en la operación han mantenido el hilo abierto y trabajan ya en una nueva propuesta que rondaría los 30 millones de euros, con una estructura distinta para intentar desbloquear el trato. No es la cantidad que Liverpool marcó como ideal, pero en los pasillos del club empieza a percibirse algo nuevo: la sensación de que la postura podría suavizarse si las conversaciones avanzan en la dirección adecuada.
Iraola, entre la admiración y el pragmatismo
En medio de todo aparece Andoni Iraola. El nuevo entrenador de Liverpool valora mucho a Jones. Lo ve como un producto de la casa, un centrocampista moldeable y útil para su idea de juego. En un mundo perfecto, lo retendría.
Pero la ventana de fichajes no espera a nadie. Y el técnico ya ha dejado claro internamente que, si Jones va a salir, prefiere que ocurra pronto. Nada de un culebrón que se alargue hasta los últimos días de mercado, condicionando la planificación y la llegada de posibles sustitutos.
El propio jugador, según fuentes cercanas, está abierto a marcharse al Inter. No hay negociaciones activas para renovar su contrato con Liverpool, un dato que alimenta la impresión de que este verano puede ser el momento adecuado para que ambas partes separen caminos.
Un brazalete, un gesto y muchas miradas
La situación deportiva de Jones ya venía cargada de interrogantes. Y el último amistoso de pretemporada ante Wrexham añadió un matiz incómodo.
Tras el pitido final, se produjo un intercambio tenso entre Jones, Dominik Szoboszlai y Kostas Tsimikas. El detonante, según se ha podido saber, fue un detalle simbólico pero revelador: Szoboszlai entregó el brazalete de capitán a Tsimikas cuando fue sustituido, en lugar de pasárselo a Jones, que esperaba recibirlo como uno de los referentes sobre el césped.
Desde el club restan importancia al incidente. Lo enmarcan como un desacuerdo menor, algo que no altera la dinámica del vestuario. Pero la imagen quedó ahí, amplificando el foco sobre el futuro del centrocampista justo cuando su nombre ya estaba en todas las conversaciones de mercado.
Para un jugador que aspira a sentirse protagonista y respetado en su club de formación, ese tipo de gestos pesan. Aunque no definan una salida, sí pueden acelerar decisiones que ya estaban madurando.
Inter huele la oportunidad
En Milán, la lectura es clara: el momento puede ser perfecto. El Inter, que ya ha asegurado la llegada de John Stones, sueña con incorporar a su segundo internacional inglés en la misma ventana. La idea de construir un bloque con experiencia en la élite británica seduce a la dirección deportiva y al cuerpo técnico.
La combinación de factores juega a su favor: un jugador dispuesto a cambiar de aires, un club vendedor que empieza a abrir la puerta, una negociación que se acerca al punto medio entre lo que pide uno y lo que puede pagar el otro. Y, de fondo, un contexto emocional en Liverpool que ya no protege a Jones con la misma firmeza de antaño.
Si el Inter logra ajustar la oferta a esos 30 millones de euros con las condiciones adecuadas, el desenlace se acerca. La pregunta ya no es solo cuánto vale Curtis Jones en el mercado actual, sino cuánto está dispuesto Liverpool a arriesgar dejando que el tiempo y el contrato sigan corriendo.
La respuesta puede marcar uno de los movimientos más significativos del verano para ambos clubes. Y para Jones, quizá, el momento de comprobar si su carrera necesita un nuevo acento… en italiano.






