Inter de Milán y el interés por Cristian Romero
Inter de Milán ha puesto el foco en el capitán de Tottenham, Cristian Romero. No es un objetivo cualquiera ni una operación sencilla. Según información desde Italia, el club campeón de la Serie A estudia seriamente la posibilidad de fichar al central argentino, aunque asume que el acuerdo sería complejo desde el punto de vista financiero.
Romero, de 28 años, tiene contrato con Spurs hasta 2029. No está en el escaparate, pero dentro del club existe la sensación de que, si llega una oferta del calibre adecuado, la puerta podría abrirse este verano. Inter busca un jefe para el centro de su defensa y el nombre del argentino figura en una lista corta, donde también aparece John Stones, libre tras salir de Manchester City y con pretendientes de peso como Arsenal y Chelsea.
El encaje económico es el gran reto. Tottenham ha convertido a Romero en pieza estructural de su proyecto, pero también sabe que su valor de mercado está en un punto alto pese a un final de temporada accidentado.
Un final de curso agitado para Romero
El central se perdió el tramo decisivo de la pasada campaña por una lesión de rodilla. Lejos de enfriar el debate, su ausencia encendió a parte de la afición cuando trascendió que estaba dispuesto a viajar para ver a su Belgrano de toda la vida contra River Plate en la final del Apertura de la Primera División argentina, justo cuando Tottenham se jugaba la permanencia en la Premier League ante Everton.
La polémica no pasó inadvertida. Al final, Romero estuvo presente en el último partido del curso, el día en que Spurs aseguró su supervivencia en la élite inglesa. El balance del argentino en Londres es contundente: 124 partidos en cinco temporadas, 12 goles y cuatro expulsiones en la Premier. Un defensa de carácter, con impacto en las dos áreas y un historial disciplinario que también forma parte de su perfil.
Inter no solo mira al eje de la zaga. En este mercado quiere reforzar también los laterales y ha apuntado a otro jugador de Tottenham: Djed Spence. El lateral ha estado en la agenda nerazzurra, aunque el interés se ha enfriado en las últimas semanas. No ha desaparecido, pero ya comparte espacio en la lista con opciones como Vanderson, de Monaco, y Givairo Read, de Feyenoord.
Tottenham gasta fuerte y De Zerbi pide más pólvora
Mientras tanto, en el norte de Londres el proyecto sufre una reconstrucción a golpe de talonario. Roberto De Zerbi ha aterrizado con ideas claras: el equipo necesita más amenaza arriba. El técnico ha sido directo. Quiere dos fichajes en posiciones de ataque antes de que se cierre la ventana.
Tottenham ya ha invertido 237 millones de libras en seis incorporaciones. Ha roto su propio techo con la llegada de Sandro Tonali desde Newcastle por 100 millones, ha apostado 85 millones por Mateus Fernandes y ha pagado 52 millones por Jan Paul van Hecke. A eso se suman las llegadas a coste cero de Andy Robertson, Marcos Senesi y Martin Dubravka.
De Zerbi, pese a ese desembolso, no se da por satisfecho. Insiste en completar el frente ofensivo con futbolistas de “primer nivel”, convencido de que el nuevo ciclo necesita un par de figuras más para sostener la ambición del proyecto. El mensaje es claro: la obra no está terminada.
Juventus vuelve a mirar a Vicario
El movimiento no se limita a la línea defensiva de campo. Bajo palos también se agita el tablero. Juventus vuelve a considerar a Guglielmo Vicario como alternativa a su objetivo principal, Emi Martínez. El club italiano ha reabierto el expediente del guardameta de Tottenham y quiere explorar las condiciones de un posible acuerdo en términos favorables para sus intereses.
Paralelamente, la Juve ha comenzado a trabajar en un posible fichaje de Zion Suzuki, de Parma. Existe una diferencia en las valoraciones, pero no se considera un obstáculo insalvable a día de hoy. La idea en Turín es mantener viva la opción Vicario mientras se mide cada movimiento.
El portero, que se espera salga este verano, no ha viajado con Spurs a la gira de pretemporada por una “lesión menor”. De Zerbi lo explicó con calma: Vicario está tocado, nada grave, pero necesita una semana en Londres para recuperarse.
El caso Bergvall, un pulso silencioso
En el centro del campo, otro frente abierto. Lucas Bergvall, una de las grandes promesas suecas, quiere cambiar de aires. Según la información disponible, el centrocampista está decidido a salir este verano. Nottingham Forest sigue en la puja y Newcastle también ha mantenido conversaciones económicas con Tottenham.
Dentro del club aseguran que no desean vender, pero no ha habido un intento real de convencer al jugador para que se quede. De Zerbi ha sido tajante en su línea: solo quiere en el vestuario a futbolistas que quieran estar en Spurs. Todavía no ha hablado directamente con Bergvall, aunque ha anunciado que lo hará en los próximos días para tomar una decisión conjunta con el propio jugador y con la estructura deportiva, encabezada por Johan Lange y Vinai.
El técnico reconoce en Bergvall un talento enorme, pero advierte de la competencia feroz que se avecina: su plan pasa por tener dos jugadores por puesto. Si el sueco decide quedarse, tendrá espacio para pelear. Si no, el club deberá encontrar una “nueva solución”.
Buenas noticias con Kudus y dudas con Kulusevski
En medio de la agitación del mercado, De Zerbi recibió al menos una noticia positiva: Mohammed Kudus está “muy cerca” de volver. El extremo lleva fuera desde principios de enero por un problema muscular y su regreso al trabajo con el grupo está previsto para cuando el equipo regrese a Londres. Para el entrenador, se trata de otra pieza importante que se suma a su arsenal ofensivo.
La situación de Vicario ya está clara a corto plazo —una semana más de recuperación en la capital—, pero el caso de Dejan Kulusevski se maneja con más cautela. El sueco arrastra un largo periodo prácticamente en blanco y el cuerpo técnico quiere analizarlo a fondo antes de asumir riesgos. Primero la salud del jugador, después las necesidades del equipo: esa es la línea marcada.
Entre la tentación de vender a su capitán defensivo, la presión de reforzar el ataque y las miradas desde Italia por su portero, Tottenham se asoma a un verano decisivo. La cuestión es si, cuando se cierre el mercado, el equipo de De Zerbi será reconocible o parecerá un club nuevo.






