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Inter busca fichar a Curtis Jones: la obsesión de Chivu

El Inter lleva casi ocho meses detrás de Curtis Jones. No es un capricho pasajero de mercado, es una obsesión sostenida. Y tiene nombre propio: Cristian Chivu.

El técnico rumano ha puesto al centrocampista del Liverpool en lo más alto de su lista. Según informa Corriere dello Sport, Chivu está convencido de que el inglés encaja a la perfección en su libreto táctico: ritmo, técnica, lectura del juego y la capacidad de ocupar varias posiciones en la medular. En un vestuario ya poblado de centrocampistas, Jones no llegaría para duplicar virtudes, sino para aportar un matiz distinto que seduce al cuerpo técnico.

Una ausencia que dispara las sospechas

El ruido en torno al futuro de Jones se disparó en los últimos días. El mediocampista no participó en el amistoso del Liverpool ante el Monaco. El club habló de un problema de cadera. La explicación, sin embargo, no calmó a la grada ni a los observadores del mercado, que vieron en esa ausencia un nuevo indicio de ruptura inminente.

En el fondo, la fractura ya viene de atrás. Fuentes cercanas al jugador apuntan a una distancia cada vez mayor entre Jones y la entidad inglesa. El centrocampista ya habría comunicado a sus actuales dirigentes que no piensa renovar su contrato. Ese gesto, claro y directo, abre una ventana de oportunidad enorme para el Inter.

Jones aprieta: Italia o nada

El jugador no se ha limitado a esperar. Ha pasado al ataque. Jones ha rechazado propuestas de otros clubes interesados con una idea fija: dar el salto al fútbol italiano y hacerlo cuanto antes. Su prioridad es vestir de nerazzurro, y sus decisiones en el mercado van encaminadas a forzar ese desenlace.

El mensaje para el Inter es inequívoco: el jugador está dispuesto a esperar, a tensar la cuerda con el Liverpool y a cerrar la puerta a otros destinos con tal de que la operación con el club milanés llegue a buen puerto.

El gran escollo: el precio

Ahí aparece el verdadero problema. La valoración económica. El Liverpool exige una cifra elevada por su centrocampista, y en este momento el Inter no está dispuesto a llegar a esas cantidades. No por falta de interés, sino por pura estructura de plantilla y equilibrio de cuentas: la zona media del equipo sigue sobrecargada y no hay margen para un desembolso fuerte sin movimientos de salida.

La directiva, con Beppe Marotta y Piero Ausilio al frente, se mueve sobre una delgada línea: hasta dónde estirar el esfuerzo sin comprometer el resto del proyecto deportivo. La ecuación es clara: para acercarse a las demandas del Liverpool, primero deben producirse ventas.

Dos caminos sobre la mesa: ahora o gratis

En los despachos del Inter se manejan dos escenarios. El ideal, cerrar el fichaje este mismo verano, siempre que se logre hacer caja con salidas importantes. Nombres como Davide Frattesi o Kristjan Asllani aparecen en el tablero: si alguno de ellos abandona el club en las próximas semanas, el Inter podría presentar una oferta más cercana a la tasación inglesa.

El otro camino es más frío, pero igual de estratégico. Si no hay acuerdo en este mercado, el club italiano está preparado para esperar. La situación contractual de Jones abre la puerta a un preacuerdo en enero para llegar libre, sin traspaso, cuando su contrato lo permita. Sería una jugada de paciencia, con el riesgo evidente de que otros grandes europeos se sumen a la puja en los próximos meses.

Por ahora, la historia se escribe a fuego lento: un entrenador que insiste, un jugador que empuja hacia la Serie A y dos clubes separados por un número. La pregunta es cuánto tiempo podrá el Liverpool mantener alta esa barrera antes de que la presión conjunta de Jones y del Inter termine por derribarla.